Hay pocos líderes en el mundo que sepan cómo decir no a Donald Trump. Quedó claro cuando enloqueció y empezó a aplicar a aranceles a diestro y siniestro. También cuando puso en práctica su Junta de la Paz, una componenda a la que se han sumado dictadores y autócratas con pocos escrúpulos. El Papa León XIV, el primero nacido en Estados Unidos, rechazó la propuesta. Ya existe la ONU para los fines que plantea la Junta de Paz. También se ha negado a participar en los fastos del 250 aniversario de la independencia de EEUU. Justo el 4 de julio estará en Lampedusa, la isla italiana considerada el epicentro migratorio en Europa.

El estilo de León XIV, agustino, es muy diferente a su predecesor, Francisco. Es discreto y pragmático. "Desconfía del poder político, pero no es ingenuo. Es un Papa muy práctico", según Giovanni Maria Vian, ex director del Osservatore Romano. No pretende ser un anti Trump, pero no se queda de brazos cruzados si ve cómo persigue a los inmigrantes. Tampoco deja que se utilice su figura para bendecir una de sus invenciones, como la Junta de Paz, o un acontecimiento como el aniversario de la independencia.

"No busca el conflicto directo", apunta Austen Ivereigh, biógrafo del Papa Francisco. "Para entender cómo responde al derrumbe del orden mundial asociado al trumpismo hay que leerlo con atención. Sus mensajes son claros, pero no estridentes". No personaliza en Trump, sino que reivindica el Evangelio. Así se explica su firmeza sobre la migración, la paz o la justicia. "Evita pronunciarse en la esfera política, mientras que mantiene autoridad en la esfera moral, una distinción crucial que deberá preservar", señala Miles Pattenden, profesor de Historia de la universidad británica de Oxford.

En defensa de los migrantes

En noviembre, León XIV, pidió una "profunda reflexión" sobre cómo se trata a los migrantes en Estados Unidos. Ante las cámaras de televisión, respondió a un par de preguntas en Castel Gandolfo. Dijo que hay personas que han vivido en Estados Unidos "durante años y años sin causar problemas, que se han visto profundamente afectadas" por la política migratoria actual. Subrayó que todos los cristianos serán juzgados en última instancia por cómo acogieron al "extranjero". Recurrió a su idioma nativo, el inglés, lo que no hace con frecuencia. El destinatario estaba claro: los estadounidenses.

La moral de Trump

En una entrevista con The New York Times, Trump declaraba que el único límite a su poder es "su propia moral". ¿En qué se basan sus principios morales? Trump se considera cristiano pero no adscrito a ninguna iglesia. Ha tenido el apoyo de la comunidad evangelista. JD Vance, su vicepresidente, confiesa en sus memorias que se educó en la iglesia evangélica, pero luego perdió la fe y la recuperó como católico ya adulto. Fue Vance quien asistió a la ceremonia de inauguración del Pontificado.

Nacido en Chicago, Robert Prevost, su nombre antes de acceder al Pontíficado el pasado 8 de mayo tras la muerte de Francisco I, fue misionero en Perú. Esta experiencia ha marcado su trayectoria religiosa.

En su primer documento importante, publicado el mes pasado, el papa León XIV reveló que las cuestiones de la pobreza y la migración seguirían siendo el centro de su papado. Recalcó ese mensaje en su reunión en el Vaticano con obispos estadounidenses.

Precisamente el 18 de diciembre pasado aceptó la renuncia del cardenal Timothy Dolan, figura emblemática del catolicismo más conservador y próximo a Trump. En su lugar designó a Ronald A. Hicks, sacerdote de Chicago con una larga trayectoria misionera en América Latina. Es significativa la elección, dado que Nueva York es una de las diócesis más importantes del país.

Ni Junta de la Paz ni el 4 de julio

A pesar de las claras señales que ha dado León XIV sobre su lealtad al mensaje evangélico frente al MAGA, Donald Trump insistió hasta poco antes de su presentación la semana pasada para que se sumara a la Junta de Paz. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, declaró a la prensa que no aceptarían la invitación. Dijo que algunos puntos del plan los habían dejado "perplejos" y añadió que aún quedaban "cuestiones críticas" por resolver. El Vaticano también expresó su preocupación de que la Junta de Paz de Trump pueda suplantar la labor de las Naciones Unidas. La Casa Blanca consideró la decisión como "profundamente desafortunada".

Poco después se supo que el vicepresidente JD Vance había cursado la invitación a León XIV para participar en el evento Freedom 250, iniciativa que utilizará Trump para proyectar su imagen como líder global. Pero el Vaticano ha anunciado que el Papa estará el 4 de julio en Lampedusa, un lugar emblemático en la crisis migratoria europea.

Canarias y Lampedusa en su agenda

Lampedusa, en el Mediterráneo, es un punto de llegada de miles de migrantes y refugiados que huyen de conflictos, pobreza o persecución. El Papa suele reiterar que los migrantes son "mensajeros de esperanza" y la Iglesia ha de estar con ellos. Y en EEUU han dado ejemplo en muchas diócesis al resguardar a los migrantes de la cacería de la guardia pretoriana de Trump.

Los viajes al extranjero de 2026 se inaugurarán con una visita relámpago de un día al Principado de Mónaco, prevista para el 28 de marzo, en vísperas de la Semana Santa, según Vatican News. El más largo y complejo tendrá lugar del 13 al 23 de abril, y el destino será África. Desde Argel y Annaba, a Yaundé, Bamenda y Duala, en Camerún, Luanda , Muxima y Saurimo, en Angola y Malabo, Mongomo y Bata, en Guinea Ecuatorial. Del 6 al 12 de junio, León XIV visitará España: la capital, Madrid, y luego Barcelona, para inaugurar la nueva y más alta torre de la Sagrada Familia. También se desplazará a Canarias, por ser símbolo del drama migratorio.

Poco antes de la visita se ha sabido que el Papa mostró en noviembre pasado a los obispos españoles su preocupación por la ideología de ultraderecha y el riesgo de que estos grupos busquen "instrumentalizar a la Iglesia" y "ganar el voto católico", según publicó El País. La Conferencia Episcopal Española (CEE) precisó que en la reunión León XIV les habló "sobre los riesgos de someter la fe a las ideologías sin mencionar a ningún grupo concreto". Recientemente, la Conferencia Episcopal Española ha apoyado el plan de regularización de inmigrantes, duramente criticado por Vox. Cáritas España, ligada a la Iglesia católica, lleva años trabajando en favor de esta medida.