Desde finales de enero y durante febrero de 2026, EEUU ha concentrado fuerzas en Oriente Próximo en el mayor despliegue militar en la región desde la invasión de Irak de 2003. A este despliegue se suman las bases consolidadas en la región desde la guerra del Golfo y, sobre todo, tras el 11-S.
Ataques contra Irán
Los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el sábado 28 de febrero apuntaron a instalaciones de lanzamiento y producción de misiles balísticos en zonas cercanas a Teherán, Tabriz, Isfahán, Mashhad, Shiraz, Kermanshah, Minab.
Los ataques han causado en total al menos una millar de muertos, incluyendo al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y varios ministros y altos mandos del Ejército iraní.
En los días sucesivos EEUU e Israel han atacado objetivos como las instalaciones nucleares de Natanz y la subterránea de Minzadehei, así como el complejo de la televisión estatal de Teherán.
Respuesta de Irán
Irán lanzó el 1 de marzo misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región, incluyendo instalaciones en Bahréin, Kuwait y Qatar. El ataque iraní incluyó la Operación Promesa Verdadera 4, con objetivos en Tel Aviv y bases militares israelíes.
También actuó contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y el Kurdistán iraquí. Entre los objetivos alcanzados se encuentran la Embajada de EEUU en Riad, la base de apoyo naval de Baréin, el consulado de EEUU en Dubái o la planta de gas en Qatar.
Otro frente: Líbano
El 2 de marzo Hizbulá, aliado de Irán, lanzó cohetes y drones contra Israel desde el Líbano como represalia por la muerte del líder supremo iraní Alí Jameneí. El ejército israelí respondió con una oleada de ataques y ha ordenado evacuaciones en varias zonas del Líbano, principalmente en el sur del país y en barrios del sur de Beirut considerados bastión de Hizbulá: Burj al-Barajneh, Hadath, Haret, Hreik y Chiyah.
Estrecho de Ormuz
La escalada está teniendo un efecto directo sobre el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo crítico por el que transita el 25% del gas mundial y el 20% del crudo que se consume el mundo. El tráfico comercial y petrolero por el estrecho prácticamente se ha detenido y ha habido incidentes con embarcaciones en las inmediaciones de esa zona tan sensible. Es una de las cartas de Irán para sembrar el pánico global.
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