La guerra abierta entre Irán, Estados Unidos e Israel ha vuelto a colocar en primer plano el arsenal más avanzado de la República Islámica. Tras los primeros días de bombardeos contra instalaciones nucleares, bases militares y ciudades iraníes, la Guardia Revolucionaria asegura que lo utilizado hasta ahora representa apenas una fracción de sus capacidades militares y que en las próximas fases desplegará "una nueva generación de armas estratégicas". La última semana, apostillan, ha sido un leve anticipo de un despliegue de armamento aún por estrenar.
“Irán está preparado para una guerra larga para castigar al agresor”, ha declarado el portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní, el general Ali Mohammad Naeini, quien ha asegurado que Teherán empleará en las siguientes fases del conflicto “nuevas iniciativas y armas” que aún no han sido utilizadas a gran escala en el campo de batalla. “Hay sorpresas por llegar. Ya están sorprendidos. No esperaban la potencia de fuego de Irán”, opinó esta semana en una entrevista con El Independiente Reza Zabib, embajador de Irán en España. En la misma línea, la Guardia Revolucionaria alertó este viernes de que “al enemigo criminal” le esperan “sorpresas decisivas” por parte de sus fuerzas en el campo de batalla en “venganza por los mártires”.
Las declaraciones difundidas por los canales de propaganda iraní se producen tras una semana de intensos intercambios de ataques entre Irán, Israel y Estados Unidos que han dejado más de 1.200 muertos en territorio iraní y una decena larga de víctimas en Israel, además de impactos de misiles en bases estadounidenses y países del Golfo. Según fuentes iraníes citadas por el medio Drop Site, las primeras oleadas de la respuesta militar tenían como objetivo “preparar el terreno para desatar mucho más poder” utilizando armas más avanzadas del arsenal del país.
En declaraciones a este diario, Farzin Nadimi, experto en armamento iraní, avanza qué armas podría estar usando por primera vez la República de los Ayatolás: el Fattah 2 o un misil antibuque supersónico.
Infografía del misil hipersónico difundida por Al Mayadin en español, la televisión libanesa vinculada a la milicia chií Hizbulá, un aliado de Irán.
Fattah 2
El sistema que más atención ha generado entre analistas militares es el Fattah 2, un misil hipersónico desarrollado por la fuerza aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Presentado públicamente en noviembre de 2023, representa la segunda generación de la familia Fattah y busca situar a Irán en la carrera global por las armas hipersónicas.
El misil combina un propulsor balístico de combustible sólido con un vehículo planeador hipersónico capaz de maniobrar durante su descenso hacia el objetivo. A diferencia de los misiles balísticos tradicionales, que siguen trayectorias predecibles, el vehículo planeador puede modificar su rumbo en pleno vuelo, lo que complica su interceptación por los sistemas de defensa aérea.
Según estimaciones de analistas militares, el Fattah 2 puede alcanzar velocidades de entre Mach 13 y Mach 15 —hasta unos 18.000 kilómetros por hora— con un alcance aproximado de 1.500 kilómetros. Su precisión estimada se sitúa entre 10 y 25 metros de margen de error.
El sistema funciona en dos fases. Primero, un cohete impulsor lanza el misil y lo acelera a gran altitud. Después, el vehículo planeador se separa y desciende hacia el objetivo a velocidad hipersónica mientras realiza maniobras laterales que dificultan el cálculo de interceptación por radares y misiles defensivos.
Analistas militares consideran que este tipo de armas está diseñado específicamente para desafiar sistemas de defensa como los desplegados por Israel y Estados Unidos en Oriente Próximo, reduciendo drásticamente el tiempo de reacción de los interceptores.
Misiles diseñados para hundir buques de guerra
Otro de los pilares de la estrategia iraní frente a Estados Unidos es su arsenal de misiles antibuque, concebido para amenazar a los grupos navales estadounidenses que operan en el Golfo Pérsico.
Entre los sistemas más conocidos figura el Khalij‑e Fars, un misil balístico antibuque derivado del Fateh-110 que puede alcanzar objetivos navales a unos 300 kilómetros de distancia y descender sobre ellos a velocidades cercanas a Mach 4. Está diseñado para atacar grandes buques como destructores o portaaviones.
A esta familia se suman los misiles Hormuz‑1 y Hormuz‑2, capaces de dirigirse hacia las emisiones de radar de barcos o sistemas de defensa aérea, lo que los convierte en una amenaza particular para grupos navales que dependen de sus sensores para detectar ataques entrantes. Irán también dispone de misiles de crucero antibuque como el Qader y el Noor, que vuelan a muy baja altitud sobre el mar para evitar su detección por radar antes de impactar contra el objetivo.
Este conjunto de armas forma parte de la doctrina militar iraní conocida como estrategia de negación de acceso o A2/AD, cuyo objetivo es convertir el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz en una zona extremadamente peligrosa para cualquier fuerza naval extranjera. El nuevo arma formaría parte de esa familia de misiles.
Drones y saturación de defensas
Además de misiles avanzados, Irán ha desarrollado una extensa red de drones de ataque que pueden lanzarse en grandes cantidades contra objetivos militares o infraestructuras energéticas. Estos aparatos, mucho más baratos que los misiles balísticos, permiten saturar los sistemas de defensa aérea enemigos. Su uso masivo se ha convertido en una herramienta clave de la estrategia militar iraní, especialmente en ataques coordinados con misiles de mayor alcance.
La combinación de drones, misiles balísticos, armas hipersónicas y sistemas antibuque refleja la estrategia militar que Teherán ha construido durante décadas: compensar su inferioridad en aviación de combate frente a Estados Unidos e Israel mediante un arsenal capaz de infligir daños significativos a distancia. Al usarlos además contra los países vecinos del Golfo Pérsico logra además extender y complicar la contienda al enemigo.
La incógnita ahora es hasta qué punto las “nuevas armas estratégicas” anunciadas por la Guardia Revolucionaria podrán alterar el equilibrio militar de una guerra que amenaza con hundir a todo Oriente Próximo en un largo conflicto y destruir el "paraíso" económico del Golfo Pérsico que ha atraído a millones de expatriados.
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