La campaña militar estadounidense contra Irán sigue acumulando pérdidas materiales en el aire. El Pentágono ha perdido dos nuevos drones de ataque y vigilancia MQ-9 Reaper durante la operación Furia Épica, lo que eleva a 11 el número total de aparatos destruidos o desaparecidos desde el inicio de la ofensiva, , según informaron funcionarios estadounidenses citados por CBS News.

La cifra supone un coste superior a los 330 millones de dólares. Cada uno de estos drones —fabricados por General Atomics Aeronautical Systems— tiene un valor aproximado de 30 millones de dólares, dependiendo de su equipamiento y sensores.

Los Reaper -bautizados como “hunter-killer drone” (dron cazador-asesino, en inglés) por su papel en los ataques selectivos- se han convertido en uno de los pilares de la guerra aérea estadounidense. Diseñados para misiones de inteligencia, vigilancia y ataque de precisión, pueden permanecer más de 24 horas en vuelo, operar a gran altitud y lanzar misiles guiados contra objetivos terrestres. Durante la campaña contra Irán han sido utilizados para identificar blancos, vigilar infraestructuras estratégicas y apoyar los bombardeos estadounidenses e israelíes.

Sin embargo, su despliegue en un escenario con defensas aéreas densas entraña riesgos. Según CBS, estos drones fueron concebidos originalmente para operaciones antiterroristas en espacios aéreos poco defendidos, como Afganistán o Irak, y no para enfrentarse a redes antiaéreas estatales. Su velocidad relativamente baja —alrededor de 480 kilómetros por hora— y su tamaño los convierten en objetivos relativamente vulnerables frente a misiles tierra-aire o sistemas de interceptación.

MQ-9 Reaper en una base de República Checa. | Ejército de EEUU

Un dron símbolo: mató a Qasem Soleimani

El MQ-9 Reaper se convirtió además en un símbolo de la estrategia estadounidense de asesinatos selectivos tras el ataque que acabó con la vida del general iraní Qasem Soleimani a principios de 2020. Un ataque ejecutado por un dron Reaper autorizado por el presidente estadounidense Donald Trump impactó contra un convoy que abandonaba el aeropuerto internacional de Bagdad.

A bordo de los dos todoterrenos viajaban Soleimani y su estrecho colaborador iraquí Abu Mahdi al‑Muhandis, considerado el número dos de Hashd al‑Shaabi, la organización paraguas que agrupa a milicias chiíes iraquíes respaldadas por Teherán.

El ataque, llevado a cabo con misiles guiados disparados desde el dron, marcó un punto de inflexión en la confrontación entre Washington y Teherán y consolidó al Reaper como la plataforma emblemática de los ataques de precisión estadounidenses.

MQ-9 Reaper

Derribado por los hutíes en Yemen

Las pérdidas de drones estadounidenses no se limitan al espacio aéreo iraní. El movimiento rebelde Ansar Allah, conocido como los hutíes de Yemen, ha logrado en los últimos años derribar varios drones Reaper, demostrando la evolución de sus capacidades tecnológicas y militares. Según explica Wim Zwijnenburg, investigador de la organización PAX for Peace, los insurgentes han desarrollado su propio ecosistema industrial militar con ayuda iraní. “También han demostrado que pueden derribar con éxito drones estadounidenses Reaper y drones armados chinos operados por Emiratos Árabes Unidos”.