Lleva en España desde noviembre desde 2021, cuando tuvo que huir de Cuba, acosado por el régimen. El dramaturgo Yunior García Aguilera (Holguín, 1982) dio el salto a la escena política porque no le gustaba la realidad en Cuba. Eso fue el 27 de noviembre de 2020, cuando un grupo de artistas entonaron un "basta ya" y demandaron diálogo al régimen sobre la libertad de expresión. Su rebelión incomodó tanto al régimen que no paró hasta que les forzó a salir del país a la mayoría. Yunior García Aguilera se instaló en Madrid, una ciudad en la que ya antes había soñado vivir si tenía que hacerlo fuera de su país. Estrenó Jacuzzi en 2023 y ahora prepara Hembra. Siempre ligadas sus obras a la realidad cubana. Sigue conectado al día a día de su isla por su colaboración con 14ymedio, el digital que dirige Yoani Sánchez, y porque su hijo continúa allá. Teme que EEUU quiera intervenir en Cuba para compensar el desastre de Irán, o bien que se desencadene una ola de violencia. "La gente dice que ya les han quitado todo, hasta el miedo", comenta en conversación telefónica con El Independiente.
Pregunta.- ¿Qué impresión tiene sobre lo que está pasando en Cuba en este 2026?
Respuesta.- Como se diría en Cuba, se trancó el dominó. Es la expresión que mejor describe el momento. Al parecer, las negociaciones no han llegado a buen término. Mi impresión personal es que Cuba está intentando ganar tiempo con el tema de Irán. Como a EEUU no parece que le vayan bien las cosas en Irán, el régimen lo está aprovechando. Pero al mismo tiempo eso constituye un peligro porque podría ser que los planes de Estados Unidos sobre Cuba se radicalicen todavía más intentando buscar una victoria desesperadamente. No sabemos cómo se va pasar del estrecho de Ormuz al estrecho de la Florida.
P.- Hay una conexión de acontecimientos entre Irán y Cuba.
R.- Primero, el régimen intenta ganar tiempo. Por otra parte, hay un sector del régimen cubano que es casi tan fundamentalista como los ayatolás. También creen en el martirologio. Idolatran al fallecido Fidel Castro. Hay una especie de fundamentalismo en Cuba que es diferente a lo que había en Venezuela. Por eso en Venezuela fue más fácil encontrar una figura como Delcy Rodríguez. En Cuba eso se complica porque casi todo el aparato de de burócratas tiene pánico a que cualquier propuesta que le llegue por si es una trampa de los Castro, o del aparato militar. Aún está fresca la imagen de Ochoa, el general preferido de Fidel Castro, a quien no dudaron en pasar por las armas en la perestroika. Y más recientemente condenaron a cadena perpetua al ex ministro de Economía Alejandro Gil Fernández.
P.- La opositora cubana Rosa María Payá ha dicho que no hace falta una Delcy en Cuba porque hay un aparato de transición. Pero a Trump le ha gustado esa figura. Incluso el embajador Mike Hammer reconocía que estaban buscando un/a Delcy.
R.- Lo ideal es una cuestión pero la realidad a veces es otra. Yo creo que el Estado profundo, independientemente de si son demócratas o republicanos en Estados Unidos, sí tiene claro que lo ideal sería encontrar a alguien dentro del aparato del poder. No les ha salido mal en Venezuela para sus intereses. No sé si funcionaría en Cuba.
El conflicto nunca ha sido entre EEUU y Cuba, sino entre la Cuba del exilio y la Cuba del régimen"
P.- ¿Vivimos la fase final de ese choque entre EEUU y Cuba desde hace décadas?
R.- El conflicto nunca ha sido entre Estados Unidos y Cuba. Lo que casi nadie cuenta es que se trata de un conflicto entre la Cuba del exilio en EEUU y la Cuba del régimen. Los Castro miraron hacia Moscú y el exilio, muy fuerte en Florida, hacia Washington. Los que se oponía a Castro buscaron el apoyo de EEUU. Ese exilio cubano en Florida es el verdadero enemigo del poder de los Castro.
P.- En ese contexto, ¿considera positiva para el futuro de la transición la implicación de Marco Rubio?
R.- El conflicto ha llegado a su clímax porque llegó a la Casa Blanca alguien como Marco Rubio que viene de Cuba. El gran problema de esta crisis no es ni siquiera Donald Trump. El gran problema es que Marco Rubio creció escuchando todo el tema de Cuba desde niño. La ventaja es que no es alguien a quien Cuba le pueda dar gato por liebre. El régimen cubano es muy tramposo. Lo ha demostrado siempre. Cada vez que hubo un acercamiento entre el régimen cubano y alguna administración estadounidense, Cuba intentó trabar esa negociación. Pasó con Carter. También con Clinton. Y finalmente con Obama. El deshielo parecía que había llegado a su punto final con Obama pero fue el propio régimen cubano el que no quiso continuar con la apertura y trancó el dominó. Había muchos en la cúpula que se oponían tajantemente a introducir cambios económicos en el modelo que les hicieran perder poder. Temía que surgiera una burguesía que amenazara sus privilegios.
Quizás si la negociación entre Cuba y EEUU parte por sacar a Díaz-Canel, despreciado en la isla, podría ser un punto inicial de entendimiento"
P.- Así tenemos a Marco Rubio, hijo del exilio, negociando con un Castro, el nieto favorito de Raúl Castro.
R.- La llegada de Marco Rubio a la secretaría de Estado coincide con un liderazgo cubano muy debilitado. La inmensa mayoría desprecia a Miguel Díaz-Canel. Los cubanos hablan del ashé. Tiene que ver con el sincretismo religioso y se refiere a la suerte, el carisma, la energía. En el imaginario cubano Fidel Castro tenía ashé. Díaz-Canel, todo lo contrario. Desde que asumió el cargo Díaz-Canel, se han sucedido todo tipo desastres, desde accidentes aéreos a tornados o la pandemia, que fue terrible en la isla. Mató a más gente que en el resto de la región. Ha cometido errores tremendos. Los cubanos le llaman singao, que quiere decir despreciable. Quizás si la negociación entre Cuba y Estados Unidos parte por sacar a Díaz-Canel podría ser un punto inicial de entendimiento. Puede que así caiga todo el castillo de naipes. Aunque ahora Marco Rubio dice que no es el único cambio que debe haber. Por eso digo que el dominó se trancó.
P.- Pero con quien negocia Rubio es con un Castro, el nieto de Raúl Castro, eso parecía anatema para el exilio.
R.- Sí, El Cangrejo le llaman porque nació con seis dedos. Antes solo era el escolta de su abuelo. Pero desde hace un tiempo aparece solo en reuniones de la cúpula. ¿Está representando los intereses de la familia? No tenemos ninguna duda de que quien manda en Cuba no es el aparato burocrático del Estado, sino el aparato que tiene que ver con las familias, sobre todo la familia Castro y el aparato militar que controla a su vez la economía. Ahí está el verdadero poder y al parecer Raúl Guillermo encarna ese poder. Raúl Guillermo es nieto de Raúl Castro pero a su vez es hijo de Luis Alberto Rodríguez López Calleja, quien era el jefe de G.A.E.S.A., la principal empresa militar del país que controla el turismo y prácticamente todas las industrias. Rubio es muy pragmático y entiende que ha de hablar con quien realmente representa el poder.
P.- ¿Hasta qué punto se puede comparar la situación de Venezuela y la de Cuba?
R.- Cuba es un Estado que no funciona, no es como Venezuela, que a pesar de todo el desastre de Nicolás Maduro, todavía tenía estructura económica que funcionaba. Aunque llegaran los barcos de combustible a la isla, no se puede mantener el país con electricidad porque las termoeléctricas están obsoletas y no funcionan. La infraestructura está completamente destruida, incluyendo el fondo habitacional. La población no puede producir porque ya no quedan jóvenes. Es un país envejecido. Todos los jóvenes con talento han huido. No hay relevo generacional en Cuba.
Ya hay una guerra entre el régimen y la población: el régimen comete abusos como encarcelar a jóvenes por lo que difunden en sus redes sociales"
P.- Dentro de la isla estamos viendo una situación de absoluta carencia y desesperación. ¿En qué puede derivar?
R.- Lo más preocupante es que las protestas en Cuba cada vez son más grandes y cada vez son más violentas, y el régimen está dispuesto a reprimir cada vez con más. Lo que pasó en Morón el viernes 13 de marzo fue terrible, porque la gente en medio de su desesperación y de su ira, atacó la sede del Partido Comunista y las tiendas donde se paga en dólares. El régimen reaccionó con disparos, golpizas… Se habla de un joven herido de bala. Entonces estas protestas pueden ser cada vez más frecuentes dentro de Cuba y el régimen puede reprimir cada vez con más fuerza. Podríamos estar en un escenario bastante similar a lo que pasó con la represión y la violencia de las protestas en Irán. Ya hay una guerra entre el régimen y la población. El régimen está cometiendo abusos que la gente no tolera como amenazar y encarcelar a jóvenes simplemente por lo que publican en sus redes sociales, como les pasó a los chicos de El 4tico. La gente no ve una luz al final del túnel y este aparato burocrático no tiene nada que que mostrarle a la gente que signifique esperanza. Si a ello se sumara una intervención del exterior, la situación sería aún peor.
Lo primero que debería hacer el Gobierno español sería escuchar a los cubanos en España, los que podemos hablar con libertad"
P.- ¿No le sorprende que en España la situación en Cuba esté fuera del debate político? Algo que no pasa con Venezuela.
R.- La comunidad cubana no es tan grande como la venezolana ni tampoco tiene tanto poder económico. Hay relaciones del gobierno español con el cubano. Hay muchas empresas españolas en Cuba, sobre todo relacionadas con el turismo. Muchos intereses. Pero está claro que si apoyas al régimen estás dando la espalda a la población que ha sido subyugada por esos dirigentes y al exilio. Lo primero que debería hacer el Gobierno español sería escuchar a los cubanos en España. Somos cubanos que podemos hablar con libertad. Los que están en Cuba no pueden.
P.- ¿Hay algo resquicio para la esperanza?
R.- Lo único que podría arreglar el tema de Cuba sería una transición donde eh muchos de estos jóvenes que se han ido decidan para ingresar, para para producir en el país, para levantarlo de de de los escombros, que es donde está ahora. Pero si eso no ocurre, el país no tiene solución.
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