Unos cuarenta países acordaron el jueves analizar la posibilidad de imponer sanciones a Irán si mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, además de rechazar cualquier intento de establecer peajes a los buques que transiten por este paso estratégico. Así lo recoge el comunicado emitido tras una reunión virtual convocada por el Reino Unido que ha liderado la reunión.
La cita estuvo presidida por la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, y los gobiernos participantes destacaron su compromiso de garantizar la libertad de navegación y reabrir esta vía marítima, cerrada prácticamente desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero.
España no figura entre los países que participaron en la reunión. Fuentes del Ministerio de Exteriores explicaron a Efe que “la posición de España de no hacer nada que contribuya a la guerra actual se mantiene” y reiteraron su apuesta por “la desescalada, el diálogo y el respeto al derecho internacional”.
Esta situación ha despertado las críticas del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, quien afirmó en la red social X que “España no puede permanecer aislada en un momento como este. Su lugar es junto a nuestros aliados históricos, en las negociaciones diplomáticas, reclamando juntos la reapertura del estrecho de Ormuz”.
La Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní aprobó esta semana un proyecto de ley que impone peajes al tránsito de buques por el estrecho -sin especificar el importe- y prohíbe el paso a embarcaciones de Estados Unidos e Israel. Según la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, la medida podría fijar un pago de hasta dos millones de dólares por barco o aplicarse según el tipo de cargamento, en un sistema similar al del Canal de Suez.
El comunicado difundido en Londres recuerda que el estrecho de Ormuz es “uno de los corredores marítimos más críticos del mundo”, esencial para el transporte de productos estratégicos como fertilizantes destinados a África y los hidrocarburos que abastecen la industria, los hogares y el comercio global. Los países aliados acordaron aumentar la presión diplomática y valorar “medidas económicas y políticas coordinadas, incluidas sanciones”, en caso de que Teherán mantenga el cierre.
En la reunión también participó el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, quien instó a evitar “respuestas fragmentadas” y a buscar soluciones “prácticas y neutrales” para liberar los cerca de 2.000 buques y unos 20.000 marineros que permanecen varados en el golfo desde el inicio del conflicto.
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