El Frente Polisario se muestra dispuesto a aceptar que la propuesta de autonomía defendida por Marruecos pueda formar parte de una eventual consulta al pueblo saharaui, siempre que no sea la única alternativa. Así lo ha asegurado el ministro de Exteriores saharaui, Mohamed Yeslen Beisat, en una entrevista en los campos de refugiados saharuis de Tinduf, en Argelia.
El canciller saharaui también ha reconocido el papel de Estados Unidos -y, en particular, de Donald Trump- como mediador en el proceso, pese a la posición histórica de Washington favorable a Rabat.
“Estamos dispuestos a debatir cualquier propuesta, cualquier opción, cualquier escenario que pueda llegar a una solución mutuamente aceptable en el marco de la legalidad internacional”, afirma Beisat. Entre esas opciones, menciona explícitamente la autonomía que presentaba Marruecos como opción. “La autonomía como una opción presentada al pueblo saharaui lo podemos discutir y lo podemos aceptar, pero nunca aceptaremos la autonomía como una solución dictada única y obligatoria”.
La independencia como "única opción"
El dirigente saharaui insiste en que la clave del proceso pasa por respetar el derecho de autodeterminación. En este sentido, subraya que su organización no pretende imponer tampoco la independencia como única salida. “Nosotros siempre hemos optado a la independencia del Sáhara Occidental, pero no podemos hacer de la independencia la única opción”.
Las declaraciones llegan en un momento en el que las negociaciones impulsadas por Naciones Unidas, con el apoyo de Estados Unidos, han entrado en una nueva fase tras la celebración de tres rondas —dos en Estados Unidos y una en Madrid—. Según Beisat, el proceso se encuentra ahora en un "periodo de contactos bilaterales, intercambio de documentos y visitas sobre el terreno", antes de una posible cuarta ronda.
“En la última ronda que hemos celebrado en Washington quedamos en mantener reuniones bilaterales y visitas a la región e intercambio de documentos”, explica. “Cuando agotemos esta vía vamos a mover a la cuarta ronda, si es posible”.
Sin embargo, el ministro denuncia la actitud de Marruecos, al que acusa de actuar con “falta de buena fe” en el proceso. “Dice cosas en las rondas de negociaciones a puerta cerrada y hace la escalada y la agresión fuera”, sostiene. Entre las prácticas que critica, menciona el “encarcelamiento de presos políticos saharauis”, el uso de drones en operaciones militares y las campañas diplomáticas contra el Polisario en distintos continentes. “Este doble discurso es un gran obstáculo”, añade.
Trump como mediador
Uno de los elementos más llamativos de su discurso es la aceptación del papel de Estados Unidos como mediador, a pesar de que el país norteamericano reconoció en 2020 la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental durante la presidencia de Donald Trump. El ministro distingue entre la posición nacional de Washington y su papel en las negociaciones.
“El Gobierno de Estados Unidos tiene su postura nacional, pero como mediador respetan las resoluciones de la ONU y su carta magna”, asegura. En su opinión, se trata de “una potencia global que es de las pocas que pueden obligar a Marruecos a negociar”.
Beisat admite que existen dudas sobre la imparcialidad del proceso en el contexto internacional actual, pero insiste en que el Polisario está dispuesto a colaborar con cualquier actor que respete el marco legal.
En cuanto al contenido de las negociaciones, el ministro ha destacado que el Polisario se niega a que la posibilidad de la autonomía marroquí sea la única base de la solución. Recuerda que esa idea fue planteada inicialmente por Estados Unidos en un borrador, pero “fue rechazada por el Consejo de Seguridad”. “Ya no es la vía única”, subraya.
"Marruecos no es un régimen democrático"
Esto abre la puerta, según su interpretación, a un abanico más amplio de alternativas. “Hay que dar al pueblo saharaui el derecho de elegir entre muchas opciones”, afirma.
No obstante, Beisat se muestra escéptico sobre la viabilidad de una autonomía bajo soberanía marroquí en las condiciones actuales. “Marruecos no es un régimen democrático que pueda acoger una autonomía fiable”, sostiene. A su juicio, este tipo de fórmulas “solo puede florecer en un régimen totalmente democrático”.
En el plano diplomático, el ministro también aborda la relación con España, a la que define como un actor clave por su historia en el territorio. “España es la potencia administradora del territorio del Sáhara”, afirma, asegurando que esa condición “ningún gobierno la puede negar”.
La Moncloa comete un "error garrafal"
Apela además a los “lazos inseparables” entre ambos pueblos y confía en que el Ejecutivo español reconsidere su postura. “Tarde o temprano, la Moncloa llegará a la conclusión de que ignorar al pueblo saharaui es un error garrafal”, advierte.
Pese a las tensiones con el actual Gobierno, asegura que mantienen “excelentes relaciones con todas las fuerzas políticas sin excepción”, salvo algunas vinculadas al Ejecutivo.
En este contexto, el Polisario insiste en que cualquier solución duradera deberá contar con el respaldo de la población saharaui. “Debemos honrar al pueblo saharaui y hacerle elegir libremente su destino”, concluye Beisat, marcando una línea que, por primera vez en años, abre la puerta a integrar la autonomía en una eventual consulta, pero siempre bajo el principio de libre elección.
Te puede interesar
-
Por qué el Líbano es clave para que avancen las negociaciones entre EEUU e Irán
-
Trump advierte a Irán que cese el cobro a petroleros en Ormuz: "¡Más les vale que no lo hagan!"
-
Irán acusa a Israel de violar el alto el fuego y dejar sin sentido las negociaciones
-
Israel asegura que ha matado al sobrino del líder de Hizbulá en sus últimos ataques en el Líbano