Ruszkik haza (Rusos fuera)". Es la consigna que ha tenido que escuchar Viktor Orbán en algunos de sus mítines. El primer ministro húngaro hoy se ha rendido ante Vladimir Putin con quien colabora en contra de la UE. Este domingo aspira a su quinto mandato consecutivo con el apoyo de Trump, Putin y la ultraderecha europea. Su metamorfosis es digna de estudio: cuando en junio de 1989 se volvieron a enterrar los restos del primer ministro Imre Nagy, héroe de la Revolución de 1956, contra el poder de la URSS, dio un discurso en el que llamaba a poner fin a la dictadura y celebrar elecciones libres evocando los ideales de los artífices de aquella sublevación. Ahora los ha traicionado.
¿Qué diría Imre Nagy si viviera de la evolución que ha sufrido Hungría durante los 16 años del mandato de Orbán? Nos acercamos a la sede de la Fundación Imre Nagy, creada en 1990 por su única hija Erzsébet Nagy, fallecida en enero de 2008. Se ubica en una casa palaciega rodeada de jardines en la calle Orsó, en las colinas que rodeann Budapest. Allí puede visitarse una exposición con los escasos objetos personales que quedan de Nagy: un par de sus anteojos y una cámara de fotos. La historiadora Fanni Fodor nos cuenta que era muy aficionado a la fotografía. También vemos cómo era su rincón de lectura favorita. Y reproducen el video de la exhumación de sus restos, un momento en el que la familia, y muchos en Hungría, contuvieron la respiración.
El dolor de la exhumación
A la exhumación acudieron la hija de Nagy, y su nieta Katalin Jánosi. Las dos observan con paciencia cómo van apareciendo los huesos. El cráneo está dado la vuelta y se aprecia cómo los brazos estaban atados a la espalda con cordón de acero. Un especialista aparta la tierra con un pincel. Y las dos mujeres apartan su mirada, rotas de dolor. El pasado salía a la luz.
Imre Nagy fue ejecutado en la horca en el amanecer del 16 de junio de 1958 por orden de Nikita Jrushchov. Sus restos primero fueron enterrados en el patio de la prisión de la calle Kozma, y luego trasladados en secreto en 1961 a la sección 301 del nuevo cementerio municipal, transformada en fosa común.
Había dado la orden de ejecutar a Nagy el líder del Partido Comunista de la Unión Soviética: no podía perdonar al húngaro que, dos años antes, como primer ministro, anunció la salida del país del Pacto de Varsovia y pidió a Estados Unidos y al Reino Unido que reconocieran su neutralidad. Jruschov quiso castiga a Nagy de forma ejemplar para que a los líderes de otros países satélites de la Unión Soviética no se les ocurriera seguir sus pasos.
Al principio Nagy era un hombre de Moscú. Ya en el periodo de entreguerras era un comunista convencido. Llegó a Hungría desde la URSS en el momento de la caída del Tercer Reich. Desempeñó, entre otros, el cargo de ministro de Agricultura. Su popularidad se debía también a que, a diferencia de la mayoría de los activistas comunistas, no era de origen judío, sino húngaro. En una sociedad muy antisemita, como la que surgió tras la guerra, esto se valoraba mucho.
El desafío al Kremlin
Cuando en febrero de 1956 Jruschov pronunció su discurso secreto, en el que denunció algunos de los crímenes de Stalin, poco a poco una de las principales reivindicaciones del movimiento de oposición a los comunistas en Hungría, especialmente entre los estudiantes, fue la reinstauración de Imre Nagy, destituido unos años antes por los estalinistas. Como primer ministro logró liberar a los presos comunistas y, finalmente, detener el proceso de colectivización. Se empezó a hablar de una democratización limitada del régimen.
En octubre, sin embargo, el Kremlin consideró que las cosas habían ido demasiado lejos. Las tropas soviéticas aparecieron en las calles de Budapest. Para limitar la tragedia, Nagy ordenó al ejército húngaro que no opusiera resistencia a los ocupantes.
Poco a poco, la tensión comenzó a disminuir y, el 30 de octubre, Jruschov accedió a retirar las fuerzas armadas. Sin embargo, al día siguiente, estas volvieron a ocupar posiciones estratégicas en el país. Nagy intentó protestar ante el entonces embajador de la URSS en Budapest, Yuri Andropov, pero no tuvo éxito. Fue entonces cuando tomó la decisión más audaz de su vida. Se sumó a la principal reivindicación de los manifestantes y anunció que el país abandonaba el Pacto de Varsovia. Así firmó su sentencia de muerte a ojos de Jruschov.
La catarsis del nuevo entierro
"El hallazgo de los restos de Nagy y el nuevo entierro del líder comunista en junio de 1989 constituyeron un momento decisivo para el movimiento que condujo al derrocamiento del régimen comunista hace casi 40 años. Más de 200 000 personas participaron en la ceremonia; en aquel momento, Nagy era el héroe indiscutible de los húngaros. Y para mí sigue siéndolo. Pero para muchos húngaros ya no es así hoy en día", explica el historiador húngaro Attila Szakolczai, quien ha dedicado gran parte de su trabajo de investigación a la revolución húngara de 1956.
Sin mencionarlo, el historiador se refiere a quienes ahora apoyan a Viktor Orbán, el mismo que pedía en 1989 romper con Moscú y que hoy reconoce que está al servicio de Putin, según unas grabaciones divulgadas recientemente. En la campaña Orbán ha recurrido a la amenaza ucraniana y ha colgado carteles por todo el país con la imagen de Zelenski como el peor enemigo del bienestar húngaro.
A la vez se han dado a conocer los tratos de su ministro de Exteriores y hombre de confianza, Péter Szijjártó, con el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov. Szijjartó le pasa información hasta en las pausas de los consejos de ministros de Exteriores de la UE. El Rusiagate ha dejado claro que el gobierno de Orbán trabaja a las órdenes de Putin. Lo lleva haciendo, según el periodista húngaro Szabolcs Panyi desde antes de 2010, cuando regresó al poder tras ocho años en la oposición. Putin se dio cuenta de que Orbán podría ser su punta de lanza en la UE a cambio de ofrecerle gas y petróleo asequible.
Las generaciones actuales ya no recuerdan la dominación rusa, ni 1956, ni la sangrienta ofensiva soviética y, mucho menos, la represión y los ahorcamientos"
KATALIN JÁNOSI, NIETA DE IMRE NAGY
La Hungría de Orbán, según la nieta de Nagy
La única nieta de Imre Nagy, Katalin Jánosi, es pintora. Reside en Budapest. Ha accedido a responder a El Independiente por correo electrónico, a pesar de estar convaleciente. Explica que la deriva rusa de Orbán y muchos de sus seguidores se explica por un lado debido a que "las generaciones actuales ya no recuerdan ni la dominación rusa, ni 1956, ni la sangrienta ofensiva soviética y, mucho menos, la represión y los ahorcamientos".
Destaca también cómo "los medios vinculados a Fidesz [el partido que lidera Orbán], controlados por el Estado, son agresivos. Bajo la influencia de su mensaje, repetido durante años cincuenta o incluso cien veces al día, prácticamente de forma ininterrumpida y en todas las plataformas, muchos han llegado a creer que Rusia es un 'gran amigo' que apoya a nuestro líder para que las familias húngaras mantengan el acceso al gas barato".
Según la nieta de Nagy, quien publica en breve un libro sobre los recuerdos que tiene de su abuelo, "el sistema creado por el líder del partido y primer ministro Orbán es sólido. Sus tentáculos llegan hasta las aldeas más pequeñas y los funcionarios de Fidesz mantienen a la gente bajo un estricto control".
Relata cómo el Fidesz y el Gobierno de Orbán "mantienen cautivos económicamente a la parte más pobre de la sociedad. El miedo a perder el trabajo tiene un impacto muy fuerte también en las personas con mejores cualificaciones. A esto se suma la distribución de fondos públicos durante la campaña electoral, junto con una discriminación y un castigo muy evidentes hacia los municipios gobernados por la oposición, así como hacia las organizaciones vinculadas a ella". Añade que "las elecciones no son en absoluto secretas, hay que demostrar lealtad a Fidesz".
Y concluye: "El lema 'Dios, patria, familia' [de Orbán] sigue teniendo una acogida positiva entre muchos. La situación de incertidumbre en el mundo hace que crezca entre la gente la necesidad de orden y seguridad". Lo que espera es que algún día pueda investigarse a qué obedecen sus nexos con Moscú realmente.
Péter Magyar es la esperanza. Si logra la victoria electoral, dentro de diez años veremos en qué medida su labor ha sido un éxito"
XKATALIN JÁNOSI, NITA DE IMRE NAGY
Magyar, la esperanza
El candidato de la oposición, Péter Magyar, líder de Tisza, representa la alternativa a esa rendición al Kremlin. Hace un año visitó la Fundación Imre Nagy y Katalin fue su guía. En sus redes sociales, Magyar exhibió una foto en la que se le ve junto al sillón favorito de Imre Nagy, como si fuera el continuador de su misión.
Katalin Jánosi es prudente a la hora de hablar de Magyar. Descarta la comparación con su abuelo. "Se trata de épocas, circunstancias y posibilidades completamente diferentes. Gracias a Dios, hoy en día ningún líder húngaro tiene que enfrentarse al mundo de hace setenta años, ni siquiera Péter Magyar. Hungría forma parte de la Unión Europea y de la OTAN. No está ocupada militarmente por la Unión Soviética, como ocurría en la época de Imre Nagy. Por ahora, el único éxito cuantificable del líder de Tisza es la campaña electoral, lo cual no se puede comparar (a pesar de todas las tentaciones políticas) con el gobierno y el legado de Nagy, quien fue dos veces primer ministro y cumplió su misión con acciones concretas", explica. Pero reconoce que "Péter Magyar es la esperanza. Si logra la victoria electoral, dentro de diez años veremos en qué medida su labor ha sido un éxito. En este momento, el líder de este partido es el candidato de la escena política húngara que aporta un mensaje de esperanza a un pueblo amargado".
Aún así, la nieta de Nagy no cree que las elecciones del domingo sean la última oportunidad para que Hungría se aparte de la esfera de influencia rusa. "Cada minuto trae nuevas posibilidades, en cada minuto se producen cambios que abren nuevas perspectivas también para Hungría. Por supuesto, también puede haber cambios negativos. Pero no se puede ni descartar nada definitivamente, ni dar nada por intocable. En el mundo actual, nada es seguro salvo que los cambios son constantes".
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