El jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, se verá el próximo martes por cuarta vez en China con el presidente del país, Xi Jinping, para abordar, además de las relaciones bilaterales y el aumento de las inversiones del gigante asiático en España, el actual momento geopolítico mundial y las tensiones arancelarias.

La reunión se enmarca en la primera visita de Sánchez a Pekín que, en lenguaje diplomático, tiene carácter oficial, y, por ello, su esposa, Begoña Gómez, forma parte de la delegación española tras la invitación expresa de las autoridades chinas y participará en algunos de los actos previstos, como el banquete oficial con que serán agasajados.

Aunque el jefe del Ejecutivo llega este sábado a China, su agenda oficial no comenzará hasta el lunes y se prolongará hasta el miércoles.

La situación en Oriente Medio, tras el alto el fuego acordado por Estados Unidos e Irán, estará muy presente en la reunión de Sánchez con Xi y en las que mantendrá también con las otras dos principales autoridades del país, el primer ministro, Li Qiang (con quien presidirá la firma de varios acuerdos), y el presidente de la Asamblea, Zhao Leji.

A esas reuniones asistirá el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien no ha viajado junto a Sánchez y se desplazará expresamente para esa jornada.

Defensa de China ante Trump

China no ha tenido un papel relevante en este conflicto pero sí ha coincidido con la posición del Gobierno de considerar contrario al derecho internacional el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.

Además, salió en defensa de España ante las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump (quien se reunirá con Xi en Pekín dentro de un mes), de cortar relaciones comerciales debido a la posición española ante ese ataque, rechazando que el comercio se use como arma.

Fuentes del Gobierno resaltan la relación de confianza que se ha ido forjando de forma paulatina entre Sánchez y el presidente chino y que facilitan la influencia de España en la relación entre el país asiático y la Unión Europea.

También las autoridades chinas destacan la relación bilateral que se ha ido tejiendo en los últimos años, y el portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, con motivo de este viaje de Sánchez, ha asegurado que su país y España son ya "socios estratégicos integrales".

Junto al objetivo de profundizar en la relación política, el viaje pretende también intentar equilibrar las de carácter económico, buscando nuevas inversiones para España que generen valor añadido local, y abriendo puertas a que más empresas españolas puedan operar en China.

A ello se suma fortalecer la relación bilateral en los ámbitos de la educación, la cultura y la innovación.

Un viaje que no es contra nadie

Para conseguir todo ello, la agenda de Sánchez incluye una visita a la universidad de Tsinghua, una de las más prestigiosas de China, donde tendrá una intervención y se reunirá con expertos en relaciones internacionales, para trasladarse después a la Academia China de Ciencias, que le concederá un título honorífico.

Visitará además la sede de la tecnológica Xiaomi, puntera en software para móviles, se reunirá con inversores chinos y con empresarios españoles con intereses en el país, y tendrá otros encuentros con representantes de empresas innovadoras, y con los responsables de la Cámara de Comercio UE-China.

Esa relación entre los Veintisiete y el país asiático es considerada de gran relevancia para el Gobierno, que ante este viaje, ha coordinado mensajes con las principales autoridades comunitarias.

La visita del año pasado se realizó en medio de las tensiones arancelarias provocadas por la administración estadounidense, cuyo secretario del Tesoro, Scott Besent, advirtió ante esa visita que acercarse a China seria "como cortarse el cuello".

Ante ello, el propio presidente del Gobierno subrayó que la política exterior no va contra nadie, sino en defensa del entendimiento entre países, del orden multilateral y del libre comercio, y a eso se remiten las fuentes del Ejecutivo ante la posibilidad de que Estados Unidos siga viendo con malos ojos este viaje.

Pese a que el déficit comercial de España en su relación con China no ha logrado rebajarse, el Gobierno recuerda que eso ha ocurrido también con todo el conjunto de la UE, y resalta el aumento de las exportaciones.