En un histórico discurso ante el Congreso de Estados Unidos, el rey Carlos III del Reino Unido ha salido en defensa del papel de la OTAN y ha instado a respaldar a Ucrania frente a Rusia. Esta contundente declaración de apoyo a la Alianza Atlántica se produce en un contexto marcado por las recientes críticas de la Administración de Donald Trump contra la propia estructura militar internacional.

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Durante su intervención, el monarca británico quiso enfatizar la vital importancia de la seguridad compartida, recordando a los legisladores que "la OTAN está comprometida con la defensa mutua, protegiendo a los ciudadanos y manteniendo seguros a Norteamérica y Europa frente a adversarios comunes". Asimismo, recordó un hito histórico de gran calado para Washington, la única vez que la Alianza invocó su Artículo 5 de defensa colectiva fue tras los cruentos atentados del 11 de septiembre de 2001.

Para ilustrar la fuerza de este vínculo transatlántico, el soberano repasó los profundos lazos militares que unen a Londres y Washington, naciones que han "luchado hombro con hombro" en conflictos determinantes como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y Afganistán. En esta línea, reivindicó proyectos de vanguardia como la fabricación conjunta de cazas F-35 y el "ambicioso" programa de submarinos de la alianza Aukus, asegurando que "no emprendemos estos notables proyectos por sentimentalismo", sino "porque fortalecen nuestra resiliencia compartida para el futuro".

Aprovechando esta sólida base de cooperación histórica militar, Carlos III hizo una firme llamada de atención sobre la necesidad de mantener el apoyo intacto a Kiev frente a la invasión rusa. Según subrayó el monarca desde la tribuna, "esa misma determinación inquebrantable es necesaria para la defensa de Ucrania y de su valiente pueblo, con el fin de asegurar una paz verdaderamente justa y duradera".

Más allá del plano geopolítico internacional, el discurso de Carlos III condenó tajantemente el reciente intento de asesinato contra el presidente Donald Trump. "Permítanme decir con determinación inquebrantable, tales actos de violencia nunca tendrán éxito", proclamó el rey ante un hemiciclo que contaba con la presencia del vicepresidente JD Vance, pero que estuvo marcado por la ausencia del propio Trump.

Frente a la conmoción generada por este ataque, el monarca apeló a la unidad inquebrantable frente al terror para proteger a la sociedad. "Sean cuales sean nuestras diferencias, cualesquiera que sean nuestros desacuerdos, permanecemos unidos en nuestro compromiso de defender la democracia", declaró Carlos III en lo que supone el primer discurso de un jefe de Estado británico en la sede legislativa estadounidense desde el pronunciado por su madre, la reina Isabel II, en el año 1991.

La visita de Estado de Carlos III y la reina Camila, concebida para conmemorar los 250 años de la independencia del país norteamericano, se produce en un momento de indudable fricción diplomática. Las críticas de Trump ante la negativa británica a involucrarse militarmente en la guerra con Irán y en la reapertura del estrecho de Ormuz han tensado las relaciones bilaterales.