El nuevo eje del tablero geopolítico descansa en Pekín. La visita de Vladimir Putin a Xi Jinping se suma a la extensa lista de dirigentes internacionales que han pasado por territorio chino en el último año. Desde la Unión Europea hasta la Casa Blanca, líderes de todo el mundo buscan afianzar sus relaciones con el nuevo centro de poder que representa China.

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Tan solo cuatro días después de despedirse de Donald Trump, el presidente chino se reúne ahora con su homólogo ruso, en un movimiento que lo consolida como el gran mediador de la política mundial. La cita llega en un momento especialmente tenso para Putin, tras el ataque de este fin de semana del Ejército ucraniano contra Moscú, el mayor contra la capital en más de un año.

Durante esta visita, la 25 de Putin al país asiático, los mandatarios compartirán impresiones sobre los principales asuntos de la actualidad internacional y firmarán unos cuarenta acuerdas en diversos ámbitos, como el energético, el transporte o la educación. En este sentido, la delegación rusa espera con especial atención profundizar en el comercio de petróleo y gas, vital para su economía.

Aunque Rusia es el principal proveedor energético de China, las compras de petróleo ruso desde Pekín descendieron el año pasado un 7,1%, mientras que las de gas licuado aumentaron un 18,2%. Así, asegurar nuevos acuerdos con el país asiático le proporcionaría al Kremlin la tan necesaria financiación para sufragar la guerra en Ucrania.

Putin, una pieza más en la serie de líderes que visitan Pekín

El verano pasado, Ursula von Der Leyen y Antonio Costa viajaron hasta Pekín para participar en una cumbre con las autoridades chinas. Les siguieron Emmanuel Macron a finales de 2025 y Keir Starmer a comienzos de año. También el canciller Friedrich Merz. Unos meses después, en abril, fue el turno de Pedro Sánchez.

Sin embargo, la visita más significativa ha sido la de Donald Trump, que se trasladó la semana pasada a China para mantener un encuentro histórico con Xi Jinping. Se trataba de la primera visita de un presidente estadounidense al país asiático en nueve años. Una cumbre que ha dejado claro que Pekín y Washington se sientan en la misma mesa a la hora de abordar los principales asuntos de la política internacional.

En los últimos meses, las autoridades chinas han visto cómo una romería de dirigentes han cruzado dentro de sus fronteras por primera vez en años. Corea del Sur, Irlanda, Canadá y Finlandia también han reanudado sus visitas a territorio chino después de un periodo de congelamiento de este tipo de encuentros. Esta afluencia constante de líderes parece apuntar a China como un nuevo eje de la geopolítica internacional. Como señala el diario Global Times, "Pekín se está consolidando rápidamente como el epicentro de la diplomacia global".

El presidente de EUU, Donald Trump, junto a su homólogo chino, Xi Jinping, durante su reciente visita a Pekín | EP

China, en el centro del tablero geopolítico

La visita de Putin no solo se enmarca dentro de la incesante romería de líderes que buscan entrevistarse con Xi Jinping. Tan solo cuatro días después de la partida de Trump, el simbolismo en los tiempos no pasa desapercibido. Los presidentes ruso y estadounidense, otrora enfrentados por el dominio político mundial, ahora acuden a reunirse con el dirigente chino en menos de una semana.

Así, la creciente centralidad de Pekín en el cambiante escenario mundial parece innegable a estas alturas de la jugada. Mientras Trump ha visto frustrados sus objetivos de acabar con el régimen de la República Islámica en Irán y Putin ha estancado a Rusia en una guerra de larga duración en Ucrania, Xi se alza como un mediador ajeno a la escalada bélica.

No obstante, desde el Kremlin han dejado claro que no existe ninguna relación entre las visitas. El asesor de Putin, Yuri Ushakov, ha subrayado que el Gobierno ruso había acordado su plan de negociaciones con los chinos con antelación. La visita estadounidense se preveía para marzo pero, "por razones obvias" -la guerra en Irán-, se pospuso hasta mayo.

En este sentido, Putin le lleva la delantera a Trump y al resto de líderes mundiales. El actual interés por reforzar la colaboración con Xi del resto del mundo llega después de años de colaboración estrecha entre el presidente ruso y su homólogo chino. En este sentido, mientras que la visita del inquilino de la Casa Blanca ha servido para poner la primera piedra en una nueva era de relaciones fructíferas alejadas de la rivalidad, la buena sintonía entre Pekín y Moscú se remonta a décadas atrás.

La relación especial entre Pekín y Moscú

La presencia de Putin en Pekín coincide con el 25 aniversario del Tratado de Amistad entre ambos países. Desde el Gobierno chino, han señalado que esta visita servirá para profundizar en sus relaciones mutuas "con el fin de aportar mayor estabilidad y energía positiva al mundo".

Así, el portavoz de Exteriores chino, Guo Jiakun, ha expuesto este lunes en una conferencia de prensa los ejes fundamentales del encuentro: las relaciones bilaterales y la cooperación en diversos ámbitos; y el intercambio de posiciones sobre cuestiones internacionales y regionales de interés mutuo. En los últimos años, el liderazgo de Xi y Putin ha favorecido "una nueva era" de cooperación entre sus países, ha expresado.

También desde el Ejecutivo ruso han resaltado el buen estado de las relaciones antes de la visita. "Se están desarrollando activamente y han alcanzado un nivel sin precedentes", ha manifestado Ushakov. Por ello, se espera que durante su encuentro, los dirigentes chino y ruso aborden temas "más importantes y delicados" que conciernen a sus países. Y como parte de los compromisos que adoptarán, han avanzado una declaración conjunta sobre un nuevo tipo de relaciones internacionales.

El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo chino, Xi Jinping | EP

La guerra en Ucrania, en el punto de mira

Quizás la declaración conjunta sobre un nuevo tipo de relaciones internacionales sirva para dar un nuevo impulso a las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. En los últimos días, Kiev ha respondido a los ataques del Kremlin contra territorio ucraniano con el mayor bombardeo con drones contra Moscú en lo que va de año. Medio millar de artefactos que han dejado tres muertos en la capital rusa.

Las autoridades del país asiático se han mantenido al margen de las sanciones que otros países han impuesto a Rusia por su invasión hace cuatro años. A la vez, han negado todas las acusaciones vertidas contra Pekín sobre su supuesta colaboración con las autoridades rusas en el conflicto en Europa del Este. De hecho, su postura oficial pasa por pedir el fin de las hostilidades.

Sin embargo, el cierre de Ormuz ha hecho a China más dependiente del gas que Rusia le suministra por vía terrestre. Durante su encuentro con Trump, Xi insistió en la necesidad de reabrir el estrecho, pero no parece que sus demandas vayan a ser atendidas en el futuro más próximo.

Aunque no ha trascendido que el presidente chino y su homólogo norteamericano intercambiasen impresiones sobre la situación en Ucrania, es probable que este tema sí se cuele en sus conversaciones con Putin. Sobre el estado de las negociaciones, el secretario de prensa de Putin, Dimitri Peskov, ha declarado este lunes que "el proceso de paz se encuentra actualmente suspendido". Así, desde el Kremlin echan balones fuera y piden que Washington continúe con sus mediaciones para alcanzar algún tipo de acuerdo: "Esperamos que se reanude en algún momento".