Con salvas de cañón y gritos de "bienvenido", el líder chino, Xi Jinping ha recibido a Donald Trump en la Plaza de Tiananmen. Xi le ha tendido la mano y le ha felicitado por el 250 aniversario de la independencia. "Es un honor ser tu amigo, y la relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca antes", ha dicho Trump, siempre hiperbólico. La reunión posterior se ha prolongado más de dos horas. Al final de su discurso en la cena de gala, en el Gran Palacio del Pueblo, Trump ha invitado a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, a visita la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre.
El presidente de Estados Unidos, encantado con el trato que le ha dispensado Xi, ha calificado la relación entre Estados Unidos y China como "una de las más importantes de la historia". Ha pedido un brindis por la "prosperidad" de los dos países y por un futuro "brillante" para los vínculos bilaterales.
Xi, que ha hablado antes por ser el anfitrión, ha hecho un guiño directo a Trump. Ha dicho que "el gran rejuvenecimiento de la nación china" es compatible con "hacer América grande de nuevo". Ha destacado que las relaciones entre EEUU y China son las relaciones bilaterales más importantes del mundo.
Xi presiona sobre Taiwán
Horas antes, en su primer contacto, Xi aludía a cómo a los dos países les conviene cooperar y no confrontar. "Deberíamos ser socios y no rivales", ha dicho Xi. En este contexto, Xi le ha advertido de que "si no se gestiona adecuadamente la cuestión de Taiwán" las dos naciones podrían llegar al conflicto.
"La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos", ha indicado Xi, según la cadena estatal CCTV. "Si no se gestiona adecuadamente, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que llevaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación sumamente peligrosa".
Desde hace años, EEUU "no apoya" la independencia de la isla, pero China quiere que Trump vaya más allá y declare que "se opone" a la independencia. Así acabaría con la llamada ambigüedad estratégica. Xi ha reiterado que Taiwán es territorio chino y no descarta el uso de la fuerza para recuperarlo. Trump ha aprobado un paquete de suministro de armas a Taiwán por valor de 11.000 millones de dólares y está preparando otro por valor de 14.000 millones de dólares. Esto supera el apoyo militar que Joe Biden concedió a los taiwaneses durante todo su mandato de cuatro años.
Xi tiene una carta importante para hacer que Trump cambie su apoyo a Taiwán: la guerra contra Irán. China tiene gran influencia sobre el régimen de Teherán. De hecho, convenció a los iraníes para que accedieran a negociar, si bien las conversaciones aún no han llegado a buen término.
Según la versión de la Casa Blanca, "las dos partes han acordado que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo de energía". Subraya que Xi se opone "a la militarización del estrecho y a cualquier intento de cobrar un peaje por su uso". Y también, según EEUU, coinciden en que "Irán nunca podrá tener un arma nuclear".
La trampa de Tucídides
Sin embargo, Xi también ha dicho que las dos superpotencias no han de caer en la trampa de Tucídides. La alusión, muy popular en los estudios de política exterior, hace referencia a la idea de que, cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia establecida, el resultado suele ser la guerra. Proviene del relato de Tucídides sobre la Guerra del Peloponeso.
Xi sostiene que el mundo se encuentra en una encrucijada, marcada por la turbulencia y la incertidumbre. Lo que está en juego en Pekín, según Xi, es si "EEUU y China pueden trabajar juntos para hacer frente a los retos y aportar una mayor estabilidad al mundo".
En el plano comercial, Xi ha subrayado ante Trump que los hechos demuestran que "no hay ganadores en una guerra comercial". La reunión entre Xi y Trump llega tras la tregua comercial pactada por ambos líderes en octubre pasado en la ciudad surcoreana de Busan, que rebajó parte de las tensiones arancelarias. Sin embargo, aún existen disputas sobre tecnología, tierras raras, acceso al mercado chino y compras de productos estadounidenses.
En la versión del encuentro de la Casa Blanca no se menciona Taiwán. EEUU califica el encuentro como "bueno". Y expone que "las dos partes han debatido sobre formas de reforzar la cooperación económica, entre ellas la ampliación del acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses y el aumento de la inversión china en nuestras industrias".
Dos horas y cuarto juntos en la primera reunión
La primera reunión encabezada por Xi y Trump, en el Gran Palacio del Pueblo, ha durado dos horas y quince minutos, según informa la agencia Efe. Han participado el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth. Rubio, sancionado por Pekín en 2020 por sus críticas en su época de senador, ha visto cómo su nombre se transcribe como "Lubiao". Así ha podido entrar en el país sin que se hayan retirado las sanciones de forma explícita.
Han formado parte de la delegación china Cai Qi, miembro del todopoderoso Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante); el ministro de Exteriores, Wang Yi; y el titular de Comercio, Wang Wentao. También se han sumado al cónclave de forma excepcional los directivos de empresas estadounidenses como Elon Musk, de Tesla, o Tim Cook, de Apple, que forman parte de la comitiva de Trump.
Al final de la mañana, Xi y Trump han visitado juntos el Templo del Cielo, Tian Tan, declarado Patrimonio de la Humanidad. Es un complejo religioso que data de la dinastía Ming, en el siglo XV.
El templo es un monumento muy relevante en la historia de Pekín y Washington. Henry Kissinger lo visitó durante un viaje secreto a China en 1971, cuando allanó el camino para que Estados Unidos y China establecieran relaciones diplomáticas formales.
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hace 3 semanas
Lubio?
Me parto!!!
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