De nuevo Donald Trump resucita el bulo del fraude electoral de 2020. En un discurso a la nación, previamente anunciado a bombo y platillo, el presidente de Estados Unidos ha acusado a China de injerencia electoral en las elecciones que perdió Trump contra Joe Biden. Trump recurre al pasado con efecto preventivo: su intención es sembrar dudas y confusión sobre el proceso electoral con vistas a las midterms, los comicios de medio mandato que se celebran el próximo 3 de noviembre. La popularidad de Trump está en caída libre.

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"Ningún país puede ser grande sin elecciones justas y honestas", ha dicho Trump en la Casa Blanca en un discurso de 25 minutos con el que marca la cuenta atrás para las elecciones de medio mandato. El 3 de noviembre se renueva la Cámara de Representantes y 35 de los 100 senadores. "Si no puede haber confianza, no puede haber grandeza. Por desgracia, el sistema que tenemos se queda catastróficamente corto respecto a ese estándar".

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Ha dicho que China obtuvo de forma ilícita información electoral de 220 millones de estadounidenses (muchos estados permiten que cualquiera compre información de los censos electorales). Trump no especificó los medios por los que el país obtuvo los datos. Ha añadido que China interfirió de otras formas para socavar su campaña de 2020. Trump ya fue imputado por difundir bulos sobre el proceso electoral.

Trump ha anunciado la "desclasificación y publicación inmediatas de información de inteligencia crucial, que revela vulnerabilidades alarmantes en nuestra infraestructura electoral". Según Trump, las pruebas demuestran que el sistema electoral estaba "peligrosamente expuesto… a la piratería informática, la explotación y la injerencia".

Una evaluación llevada a cabo por el director de la CIA, John Ratcliffe concluyó que las elecciones de 2020 fueron las más seguras de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, Trump rebatió esas conclusiones y acusó a las agencias de inteligencia de un encubrimiento que se prolongaba desde hacía años.

Contra el voto por correo y dudas sobre inmigrantes

Trump ha arremetido contra el voto por correo, una de sus principales líneas de ataque desde las elecciones de 2020. Esta modalidad favorece el fraude, a su juicio. El presidente ha apuntado especialmente a estados gobernados por demócratas, como California, donde el voto por correo tiene un amplio uso. Sin embargo, autoridades electorales y múltiples investigaciones no han encontrado evidencia de un fraude en el voto por correo.

También ha vinculado la inmigración irregular con la seguridad electoral al afirmar que las políticas migratorias anteriores habían permitido posibles abusos del sistema de votación.

Trump ha nombrado recientemente a un aliado clave, Bill Pulte, director interino de Inteligencia Nacional, a pesar de que carece de experiencia previa en el ámbito de la inteligencia. Se cree que Pulte ha facilitado documentos de inteligencia destinados a respaldar las afirmaciones del presidente sobre la interferencia en las elecciones de 2020.

Los demócratas advierten: es desinformación

Los demócratas advirtieron de que Trump estaba intentando sembrar la confusión, difundir desinformación y sentar las bases para impugnar los resultados de las elecciones de mitad de legislatura, que, según las encuestas, podrían suponer pérdidas significativas para el partido del presidente.

Mark Warner, senador demócrata por Virginia y vicepresidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, ha declarado que lleva años trabajando para reforzar las defensas del país frente a la injerencia extranjera en las elecciones estadounidenses.
"Esta noche, los estadounidenses han escuchado al presidente repetir una vez más afirmaciones sobre nuestras elecciones que han sido investigadas durante años y rechazadas en repetidas ocasiones por la comunidad de inteligencia, el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Justicia, funcionarios electorales estatales de ambos partidos, auditorías, recuentos y los tribunales. Los hechos no han cambiado", ha señalado Warner.

En la misma línea, el congresista Jim Himes ha advertido: "El presidente está sentando las bases para, llegada la noche electoral, decir: ‘Os advertí que los chinos estaban haciendo x, y y z. Ha sucedido esta noche. Voy a desplegar agentes federales en siete estados. Incautarán las urnas".

Las principales cadenas de televisión de Estados Unidos (NBC, ABC y CNN) han decidido no emitir el discurso para no propagar los bulos del presidente. Trump ha amenazado con revocarles sus licencias.

Y esto no ha hecho más que empezar. La Constitución de EEUU no otorga a Trump ninguna competencia sobre las elecciones. Como señala Sam Levine en The Guardian, "la frase más siniestra de su discurso llegó hacia el final, cuando Trump afirmó que su Gobierno tomaría más medidas para intentar hacerse con el control de las elecciones. Según dijo, el Departamento de Seguridad Nacional celebrará una reunión informativa para analizar las vulnerabilidades de los sistemas electorales estatales y ordenaría a los estados que eliminen a los no ciudadanos de los censos electorales". Ahí está su próximo paso. Trump quiere controlar el proceso electoral, aunque no es su competencia.