"Se espera que sus sinceros esfuerzos den frutos, si Dios quiere". Mojtaba Jamenei ha lanzado un claro mensaje a los iraníes: se necesitan hijos para la revolución. Así, ha emplazado a la población de la República Islámica a servir a su país aumentando su tasa de natalidad, que se encuentra en mínimos. De ello depende la "grandeza" del país frente a sus enemigos israelíes y norteamericanos.

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El líder supremo iraní no ha hecho apariciones públicas desde que fue elegido como sucesor de su padre, Alí Jamenei. Sin embargo, es muy activo en redes sociales. Uno de sus mensajes más recientes se centra en la cuestión demográfica. Para él, la continuidad del ascenso de Irán "al nivel de una gran potencia influyente" y su consolidación en un grado aún mayor están directamente relacionadas con este asunto.

La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra el territorio iraní ha dejado más de 3.000 muertos en el país persa. Sin embargo, la preocupación de las autoridades por el crecimiento demográfico viene de lejos. En 1980, un año después de la revolución islámica que encumbró a los ayatolás en el poder, nacían 45 niños por cada 1.000 habitantes en Irán. Más de cuarenta años después, en 2024, la cifra era de 13, el mínimo de la serie histórica.

Se necesitan niños en un país de 91 millones de personas

Aunque Irán sea un Estado integrista musulmán, sus cifras de natalidad están por los suelos. En 1960, las iraníes tenían 7,5 hijos de media. Este número se ha ido reduciendo a lo largo de los años, salvo en los siguientes a la revolución, cuando se produjo un breve repunte. Sin embargo, el crecimiento en las tasas de fecundidad no duró mucho tiempo y ya a comienzos de la década de los 2000 se situó por debajo de los dos hijos por mujer. En 2024 -el último año en la serie del Banco Mundial-, la media alcanzó el suelo del 1,7.

Pese al descenso de la natalidad, la población iraní no ha dejado de crecer. En medio siglo, el país ha sumado unos 59 millones de habitantes, hasta alcanzar los 91,5 millones de personas. Se encuentra entre las primeras veinte potencias demográficas del mundo.

Por lo general, este tipo de fenómenos se deben a factores como la inmigración o la mejora en la calidad de vida. En el caso de la República Islámica, aunque la llegada de extranjeros no es tan determinante, sí lo es el aumento en la esperanza de vida. En 1960 era de 43 años, mientras que en la actualidad se sitúa en los 78.

El mensaje de Mojtaba Jamenei

El impresionante crecimiento poblacional de Irán en los últimos años no es suficiente para el nuevo líder supremo. Jamenei hijo quiere más niños. En una respuesta a una carta enviada por un grupo de activistas en el ámbito de la población (cuyo contenido íntegro compartieron los medios oficiales iraníes), ha relacionado el crecimiento demográfico "con el poder y la civilización del Irán islámico".

"Al impulsar con seriedad la política correcta e inevitable de crecimiento demográfico, la gran nación de Irán podrá desempeñar un papel fundamental y dar grandes saltos estratégicos en el futuro, y avanzar a pasos agigantados hacia la creación de una nueva civilización del Irán islámico", manifiesta en su peculiar mensaje. Según dice, ésta era uno de las principales preocupaciones de su padre.

Una imagen del difunto líder iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en las calles de Teherán | EP

Un asunto "estratégico" para las autoridades persas, que necesitan soldados para su revolución. A su entender, el principal logro de la República Islámica en la guerra contra EEUU e Israel ha sido su consolidación como una "gran potencia", que no podrá mantenerse sin nuevos adeptos al régimen de los ayatolás.

Los deberes para los iraníes han quedado claros: que se pongan manos a la obra. "Se espera que sus sinceros esfuerzos den frutos", finaliza la petición. Sin embargo, algunas de las decisiones más recientes en materia de infancia en Irán no animan especialmente a traer niños al mundo. A finales de marzo, la Guardia Revolucionaria lanzó una campaña de reclutamiento "voluntario" de niños de tan solo 12 años como combatientes en la guerra.

Una preocupación que no es nueva

Durante años, Irán tuvo un programa de salud reproductiva de "alta calidad", en palabras del Fondo de Población de la ONU. Hasta 2012, millones de mujeres iraníes podían acceder a anticonceptivos modernos y asequibles. Sin embargo, en los últimos tiempos las autoridades han ido dando marcha atrás en una serie de medidas que hacían de la República Islámica un lugar relativamente avanzado en la materia en comparación a otros países árabes.

Del acceso a métodos anticonceptivos a través de la sanidad pública, en la última década las leyes se han ido endureciendo. Ya en 2015 las organizaciones de derechos humanos alzaron la voz de alarma ante la aprobación de dos leyes que iban encaminadas a aumentar el número de nacimientos en Irán. La primera buscaba aumentar las tasas de fertilidad prohibiendo la esterilización voluntaria y bloqueando el acceso a la información sobre métodos anticonceptivos. Y la otra norma castigaba a las mujeres que deciden no casarse o tener hijos, ya que obligaba a la empresas públicas y privadas a dar prioridad a los hombres y las mujeres casadas, por delante de las solteras.

Una mujer ondea la bandera iraní por las calles de Teherán | EFE

El golpe final a los derechos reproductivos llegó en 2021, con la aprobación de la ley de "Rejuvenecimiento de la población y apoyo a la familia". Bajo el pretexto de aumentar los nacimientos y frenar el descenso de población, el régimen iraní hizo prácticamente imposible acceder al aborto y la anticoncepción. Sin embargo, el continuado descenso en la tasa de fecundidad desde ese año deja claro que este tipo de medidas no animan a los iraníes a tener hijos.

Pese a que el nuevo mensaje del ayatolá Mojtaba Jamenei pueda parecer anecdótico, no deja de entrañar una amenaza para los iraníes. Queda por saber si los deseos de más niños del líder supremo van acompañados de nuevas medidas contra la libertad reproductiva.