Quién nos iba a decir que a Giorgia Meloni le iba a salir competencia a su derecha. La líder del posfascista Hermanos de Italia llegó al poder como el estandarte de la extrema derecha en Italia. Como primera ministra ha sido una conservadora pragmática en línea con su admirada Margaret Thatcher. Cuando falta un año para las próximas elecciones legislativas, está cobrando fuerza Futuro Nacional, el partido creado por el general Roberto Vannacci, un militar curtido en operaciones internacionales que aboga por la remigración, defiende a Putin y evoca el eslogan del Duce (Dio, patria e famiglia).
Creado en febrero pasado tras romper con la Liga, Futuro Nacional de Vannacci es el quinto partido más popular de Italia, según un sondeo de YouTrend publicado el viernes pasado. Rondaría el 7,6%, por encima de la Liga, y cerca de Fuerza Italia, el segundo partido de la coalición que lidera Meloni. Futuro Nacional cuenta ahora con ocho diputados. En su página web, se describen como "representantes de la derecha auténtica". Sintetizan su manifiesto en el acrónimo VITALE: virtud, identidad, tradición, amor, libertad, excelencia y entusiasmo.
Hermanos de Italia sigue siendo el partido más popular con el 26,4% de la intención de voto, pero su respaldo va de bajada. Meloni no ha logrado impulsar la economía italiana que sigue estancada con un crecimiento de apenas un 0,5%; y los precios de los combustibles están al nivel de Francia y Alemania, pero no los salarios. Según un informe de la empresa de sondeos Ipsos, citado por Reuters, Vannacci atrae a votantes de la Liga y de Hermanos de Italia. También se inclinan por Futuro Nacional abstencionistas en las europeas de 2024.
Un dolor de cabeza para Meloni
Fue precisamente entonces, en junio de 2024, cuando Roberto Vannucci, como independiente, logró ser el segundo político con más votos de Italia. Solo le sobrepasó la primera ministra, Giorgia Meloni en esas elecciones. Desde entonces es eurodiputado.
En febrero pasado rompió con la Liga, cansado de hacer concesiones a Salvini. Aprovecha Vannacci la crisis de liderazgo del todavía líder de la Liga. Desde esta formación están haciendo llamamientos a reemplazar a Salvini por Luca Zaia, presidente del Véneto.
La irrupción de Vannacci en el escenario político italiano afecta también a Giorgia Meloni, ya que le obliga a escorarse más a la derecha. De este modo, Vannacci se ha convertido en un problema para la coalición de derechas en el poder desde otoño de 2022.
"Creo que Meloni todavía no sabe qué hacer. En primer lugar, tiene que decidir si intentar incluir a Vannacci en la coalición de centro-derecha o no. El problema sería cómo gestionar su ingreso con sus aliados. Salvini no puede ni ver a Vannacci, ya que le abrió el camino a la política y este le traicionó creando su propio partido. Para Fuerza Italia, Vannacci es demasiado radical", afirma el italiano Matteo Re, profesor en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Es una disyuntiva complicada: si lo integra en la coalición, tendrían en su seno a una formación neofascista y prorrusa; si no, puede quedarse sin mayoría.
Más extremista que Hermanos de Italia
Con un discurso populista y antiinmigración, se dirige al votante descontento con Meloni y sus aliados. Meloni trata a su vez de sacar adelante una nueva ley electoral, a la que llama Stabilicum, con el fin de premiar ampliamente al partido más votado. La excusa es conseguir más estabilidad, pero el objetivo es asegurarse la mayoría. Aún está pendiente de aprobación en el Senado y de volver a la Cámara Baja. "Vannacci puede complicarle mucho la vida a Meloni. Dependiendo de las reglas del juego, incluso un 5% puede ser clave", afirma Steven Forti, historiador italiano y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Paradójicamente, Vannacci trabaja en un terreno abonado por la propia Meloni, y también por Salvini. "Desde el punto de vista ideológico, no hay grandes diferencias entre Hermanos de Italia, la Liga, y Futuro Nacional, pero se muestra más extremista: habla de reinmigración, más mano dura, ataca el wokismo… Es trumpista. Hay un desplazamiento en Italia hacia la derecha. Es una formación neofascista que tacha de derecha cobarde a la extrema derecha de Meloni y Salvini", añade Forti.
Algunos votantes de Hermanos de Italia creen que Meloni se ha moderado en exceso. En política migratoria, advierten que lo que defiende luego no se aplica con la dureza que les gustaría. Las propuestas de Futuro Nacional incluyen la expulsión de ciudadanos extranjeros para reducir su porcentaje en la población italiana del 12 % actual al 4 %, y aboga por una campaña de seguridad para "restablecer el orden" en las ciudades italianas. "Con nosotros, Italia volverá a ser el hogar de los italianos", clama en sus mítines, en donde le llaman a gritos "generale, generale".
'El mundo al revés', con Putin de modelo
Vannacci irrumpió por primera vez en la escena política italiana en 2023 con su libro superventas, Il mondo al contrario (El mundo al revés). En la obra ensalza la Rusia de Vladímir Putin.Vannacci fue agregado militar de la embajada italiana en Moscú. Es como el ideario antiwoke. Arremete contra las feministas, los miembros de la comunidad LGBT+, los inmigrantes... A su juicio, esas minorías someten a la "gente normal". El liberalismo occidental las favorece en detrimento de la mayoría "normal". Putin suscribiría palabra por palabra lo que escribió Vannacci.
El libro de Vannacci puso en evidencia las diferencias en la coalición de gobierno. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, cercano a Meloni, apoyó la destitución de Vannacci como director del Instituto Geológico Militar. El Ejército le suspendió de sus funciones. Sin embargo, Salvini le defendió y le invitó a unirse a la Liga. En febrero Vannacci saltó del barco de Salvini para navegar por cuenta propia.
Su ascenso se explica en gran parte porque ofrece novedad y porque es un provocador. En uno de sus últimos videos, juega con dos melones, en clara alusión a Meloni, quien también utilizó ese recurso en su campaña. Con ayuda a la IA también se presenta como un gladiador. Es un guerrero que lucha por los italianos.
También le plantearía a Meloni un problema en su política exterior tratar con Vannacci, dado que el general defiende el cese del apoyo a Ucrania y la reanudación de la compra de petróleo ruso. Hasta ahora para Meloni la ayuda a Ucrania y la condena a Putin ha sido una línea roja.
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