Antes de Giorgia Meloni los presidentes del Consejo de Ministros en Italia cambiaban a un ritmo vertiginoso. Desde que comenzó a gobernar en octubre de 2022, Meloni ha visto pasar por el 10 de Downing Street a cuatro primeros ministros británicos (Truss, Sunak, Starmer y el actual, Andy Burnham). En Francia Sébastian Lecornu es el quinto tras Borne, Attal, Barnier y Bayrou. Este viernes 4 de septiembre Giorgia Meloni, la primera mujer que preside el Consejo de Ministros, será quien más tiempo ha estado en el cargo desde Benito Mussolini. Supera el récord de Silvio Berlusconi en su cuarto mandato. La estabilidad política, sin embargo, no ha ido acompañada por crecimiento económico ni por la puesta en marcha de las necesarias reformas.

PUBLICIDAD

Cuando ganó las elecciones Giorgia Meloni, en septiembre de 2022, el temor era que guiara a la coalición con la Liga de Matteo Salvini y Fuerza Italia, el partido que impulsó Berlusconi, hacia la extrema derecha. Su formación, Hermanos de Italia, es heredero del posfascista Movimiento Social Italiano (MSI). Sin embargo, Meloni ha sido, sobre todo, pragmática. Ha confirmado lo que contaba en su autobiografía, Sono Giorgia, en la que se presentaba como una política conservadora clásica en línea con la británica Margaret Thatcher.

"Meloni ha mantenido la unidad de la coalición de centro derecha pero no ha cumplido gran parte de lo que había prometido. Italia no ha crecido económicamente. La situación del país no ha mejorado. En política exterior lo ha hecho bien: se ha mantenido dentro del atlantismo, fiel a la Unión Europea, y ha apoyado a Ucrania. Con Trump empezó bien pero luego se ha distanciado, pero más por el trumpismo", apunta el profesor italiano Matteo Re, de la Universidad Rey Juan Carlos

Razones del éxito político de Meloni

Estos cuatro años no han sido fáciles para Meloni. En marzo, los italianos rechazaron un referéndum sobre las reformas judiciales que ella había convertido en una prioridad personal. El crecimiento económico es mínimo: en el segundo trimestre, el PIB creció a una tasa anual del 1%. A finales de año, Italia sustituirá a Grecia como el Estado de la zona del euro con la tasa más alta de deuda pública.

Giovanni Orsina, de la Universidad LUISS de Roma, asegura en The Economist que Meloni se ha convertido en "la persona alrededor de la que gira todo el sistema político". Y el ex diputado Italo Bocchino sostiene que Meloni va a permanecer en la escena política italiana durante décadas. Nadie lo habría pensado cuando llegó al poder. Tuvo que lidiar con el testosterónico Matteo Salvini y con la vieja guardia ligada a Berlusconi. Pero acabó imponiéndose a unos y otros.

Hay tres elementos que explican el éxito político de Meloni, según The Economist en un artículo titulado Meloni está fusionando populismo y moderación. Meloni tiene suerte con la oposición porque está debilitada y dividida. Ha limitado su actividad y así evita errores, aunque tampoco impulsa reformas. Y, por último, ha hecho gala de una moderación que ha sorprendido a más de uno. Todo ello combinado le ha permitido sobrevivir estos cuatro años.

Italia crece a paso de tortuga

Los cuatro años del Gobierno de Meloni dejan un país que ha ganado en estabilidad, pero no en capacidad de desarrollo. El balance del Ejecutivo no puede interpretarse únicamente a través de la mejora del déficit, la estabilidad del empleo o la mejor percepción de los mercados, cuando Italia sigue creciendo a un ritmo demasiado lento para sostener de forma duradera la productividad, los salarios y las finanzas públicas.

En 2023, la economía italiana creció un 1%, en 2024 un 0,7 % y en 2025 un 0,5 %. Y las últimas estimaciones de crecimiento del PIB para 2026 oscilan entre el 0,5 % y el 0,9 %. Es un país estancado. Como apunta el economista Carlo Cottarelli, "todos los grandes países de la UE, salvo Alemania y Francia, nos han sobrepasado, y destaca la imbatible España".

Como destaca Cottarelli también, el punto fuerte del Gobierno de Meloni es el empleo: entre finales de 2022 y junio de 2026, se han creado más de un millón de puestos de trabajo. La tasa de desempleo se ha reducido del 7,9 % al 5,7 %. Probablemente haya contribuido a este aumento el fin de la renta básica, pero también el bajo nivel de los salarios reales. El hecho de que el empleo haya crecido mucho más que el PIB significa que el PIB por persona empleada ha disminuido. El motivo es que se han creado puestos de trabajo de baja productividad.

En inmigración se han reducido las llegadas irregulares, pero no hay un plan de inmigración regular a largo plazo. Y sería necesario porque más de la mitad afirma tener dificultades para encontrar personal. En los próximos diez años se jubilarán los baby boomers y, por cada dos baby boomers, solo 1,2 jóvenes alcanzarán la edad laboral. Como otros países europeos, Italia es un país envejecido y no hay un plan para afrontar la catástrofe demográfica que se avecina.

"No hay que confundir la estabilidad política que ha logrado Meloni, que ha superado a Berlusconi, con capacidad de transformación económica. Meloni parece haber utilizado la estabilidad para administrar más que para transformar. Hay unas reformas fundamentales que son necesarias: la reforma de la administración, de la justicia, del mercado laboral, de las pensiones... No se han dado porque tienen costos políticos inmediatos. Su estrategia ha sido evitar estas reformas para no desgastarse y evitar abrir brechas. Meloni parece demostrar que la derecha italiana ofrece más estabilidad que las experiencias anteriores en un contexto de debilidad de la izquierda italiana", apunta el profesor italiano Andrea Nolferino, del departamento de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

El reto de 2027

Mientras tanto, ha surgido un nuevo partido de extrema derecha, liderado por un exgeneral, Roberto Vannacci. La irrupción de Vannacci ha obligado a la primera ministra a adoptar una postura más radical en cuestiones que van desde la inmigración hasta la caza. Lo hemos visto este verano con la crisis de Ceuta: Meloni ha sido quien ha llevado la iniciativa a la hora de criticar al Gobierno de Pedro Sánchez por su inacción ante la llegada masiva de personas procedentes de Marruecos a Ceuta. El Gobierno de Meloni suspendió temporalmente Schengen para los viajeros procedentes de España y este lunes acaba de prorrogar otros 15 días la medida. España ha respondido con la misma moneda.

"Sin Vannacci será imposible que el centro derecha gane en 2027. Veremos cómo se arma la alianza con Vannacci. No será fácil porque Meloni es derecha conservadora y Vannacci es extrema derecha. Esta vez el país sí que daría un giro hacia la extrema derecha. A pesar de que su partido es heredero del Movimiento Social Italiano, la Liga, y Futuro Nacional son más de extrema derecha que Hermanos de Italia. No creo que Fuerza Italia aceptara gobernar con Vannacci", explica Matteo Re.

La presidenta del Consejo de Ministros confía en la aprobación de una reforma electoral que otorgaría a la coalición ganadora escaños adicionales en el Parlamento, consolidando así su mayoría. Si su partido ganara las próximas elecciones, previstas para diciembre de 2027, incluso podría influir en quién se convierte en el sucesor de Sergio Mattarella. También Meloni pretende introducir elecciones directas para el cargo de primer ministro. Tendría más poder que ninguno de sus antecesores. O quizá se vea como presidenta. En 2027 se verá hasta cuándo seguirá siendo protagonista de la vida política italiana.