Dios llevaba una doble vida. Por el día, daba clases de baile a mujeres de todas las edades en un estudio en el norte de Rusia. Por la noche, reclutaba a gente dispuesta a cometer actos de sabotaje en países de la Unión Europea. Una investigación periodística de Deutsche Welle, la lituana LRT, la televisión checa y RTVE ha identificado a Oemis Romagoza Durruthy, un profesor de baile cubano residente en Petrozavodsk como el reclutador que se escondía bajo el seudónimo de Adrián, el más pretencioso de Dios. Así, en español.

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Desde Rusia, Dios operaba una red formada principalmente por latinoamericanos para llevar a cabo incendios provocados y operaciones de reconocimiento contra objetivos en Polonia, la República Checa, Rumanía y Lituania. Ejecutaron sabotajes durante cuatro meses en 2024. La fiscalía lituana relacionó públicamente esta campaña con el servicio de inteligencia militar ruso, el GRU. Romagoza sigue en libertad y se cree que se encuentra en Rusia.

Agentes de un solo uso

De acuerdo con la investigación, en 2024, cuentas vinculadas a este hombre publicaron anuncios de empleo en Telegram. "Trabajo como fotógrafo", decía uno publicado en Polonia. "Se buscan personas con experiencia militar en vigilancia, inteligencia, logística y maniobras tácticas", decía uno más concreto divulgado en un grupo para latinos. Prometía unos 1.300 euros al cambio más bonificación.

En total, calculan que habría reclutado a una docena de personas, en su mayoría en situación de vulnerabilidad, y originarios de países hispanohablantes. Despiertan menos sospechas.

Los reclutados no sabían bien para quién trabajaban, pero tampoco les habría resultado difícil atar cabos. Son lo que se denomina agentes de un solo uso porque se queman en una sola intervención. La mayoría son descubiertos pero pueden causar mucho daño. En concreto, nueve de los reclutados por el cubano fueron descubiertos. Dos ya han sido condenados a penas entre seis y ocho años por intento de sabotaje y terrorismo.

El Kremlin ha recurrido cada vez más a esta modalidad debido a que muchos gobiernos de la UE han expulsado a decenas de diplomáticos rusos sospechosos de espionaje y desinformación tras la invasión de Ucrania en 2022. Son personas seleccionadas al azar. Suelen ser jóvenes ávidos de dinero rápido o delincuentes.

Solo en 2024, estos agentes incendiaron un centro comercial en Polonia, prendieron fuego a una tienda de Ikea en Lituania y entregaron paquetes incendiarios que estallaron en centros logísticos de varios países.

Las autoridades alemanas afirmaron que también fueron agentes de un solo uso los que dirigieron un dron con explosivos hacia un avión de carga ucraniano en Leipzig el 4 de agosto. Afortunadamente el dron no estalló porque habría provocado una auténtica catástrofe. Su objetivo eran unos aviones de carga ucranianos. En este caso también han sido arrestados.

Este ataque fallido en Leipzig ha llevado a Alemania a apuntar directamente a Rusia y a cerrar el último consulado en el país. El Kremlin protestó pero en realidad le gusta proyectar esa idea de amenaza constante y ubicua.

'Made in Cuba' al servicio del Kremlin

De Oemis Romagoza Durruthy se sabe que nació en Camagüey y se casó en 2022 con una mujer rusa. Al parecer, tienen dos hijos en común. El bailarín lleva unos siete años en Rusia. En la ciudad de Petrozavodsk, al norte de Rusia, da clases en un estudio de baile local llamado Made in Cuba. Imparte allí clases de salsa, bachata y kizomba.

La investigación apunta a que es posible que el cubano podría haber tenido problemas económicos. En 2023, pidió dinero prestado a varias entidades de crédito. En uno de los registros, indicó que trabajaba para una cadena de supermercados. Poco después se unió a varios grupos de Facebook de latinoamericanos que buscaban trabajo en Polonia o que querían luchar por Ucrania. Por esas mismas fechas, ya como Dios empezó a publicar ofertas de trabajo en Telegram.

Uno de los casos que ha podido documentarse es el de Luis Alfonso Murillo Diosa, un colombiano de 34 años que había servido en el ejército de su país. Tras ser reclutado, en teoría para alistarse en las fuerzas ucranianas, viajó a Rumanía en julio de 2024. Según los investigadores, fotografió una planta de reciclaje, pozos de petróleo y una gasolinera con la intención de prenderles fuego o destruirlos. Fue detenido antes de que pudiera actuar. En 2025, el Tribunal Supremo de Rumanía confirmó una condena de seis años por intento de sabotaje.

Estos casos dan pistas relevantes sobre cómo actúa Rusia a la hora de reclutar a los que perpetran sabotajes y actos de terrorismo. Como ha dicho este miércoles la presidenta de la Comisión Europea, en su discurso del estado de la Unión, los ataques híbridos son cada vez más ataques y menos híbridos. Rusia está desesperada por el elevadísimo número de bajas en el frente y por la capacidad de Ucrania para atacar sus refinerías. Por un lado, ha pedido ayuda a Trump para que interceda y haga que Ucrania pare esos ataques. A la vez, intensifica la presión sobre los países europeos que prestan ayuda a Kiev. Estos agentes engañados sirven a sus propósitos. Por ello, los Estados europeos han de ser implacables con los que logre arrestar.