Las apuestas que situaban al Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM) como vencedor de las elecciones legislativas de Marruecos no han errado. La formación ha obtenido 97 escaños en los comicios celebrados este miércoles, situándose como primera fuerza política del país. Ahora, el rey Mohamed VI tendrá que elegir entre sus filas al que será el próximo primer ministro marroquí.

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El ministro del Interior, Abdelouafi Laftit, ha anunciado los resultados provisionales esta madrugada. Al PAM lo siguen la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) con 66 escaños y el Partido Istiqlal con 65. Es decir, las tres formaciones que forman la coalición que gobierna Marruecos han vuelto a encabezar los resultados.

En esta ocasión, sin embargo, ha sido el PAM el partido preferido entre los marroquíes, por encima del RNI, que encabezaba el Ejecutivo hasta ahora. Fundado por el asesor más cercano de Mohamed VI, Fouad Alí El Himma, será la primera vez que este partido dirija el país. Uno de los favoritos para hacerlo es el presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, que en verano decidió unirse a las filas de la formación, convirtiéndose en una de las figuras más destacadas de la campaña.

Otra de las candidatas es la líder del partido, Fatima Zahra Mansouri, alcaldesa de Marrakech y ministra de Vivienda. De ser la elegida por el monarca, se convertiría en la primera mujer en dirigir el país.

Una cita marcada por la abstención

La desafección hacia la clase política que impera entra la población marroquí se ha trasladado a las urnas. Estas elecciones han registrado el segundo peor dato de abstención en la historia del país. Tan solo el 38% de los casi 16 millones de marroquíes que estaban llamados a las urnas han acudido a la cita electoral.

No obstante, la abstención se mide en función a los inscritos en el registro del Ministerio del Interior, 15,8 millones de personas. Sin embargo, se estima que la población en edad de votar se sitúa en torno a los 28 millones. Así, partiendo de la cifra total de potenciales votantes, la abstención se situaría en torno al 20%.

Al descontento entre la población por el elevado nivel de vida y la falta de oportunidades dentro de Marruecos, se suma la campaña por el boicot. Chabibat Annahj Addimocrati, la organización juvenil del partido Vía Democrática Obrera, ha hecho un llamamiento para que los marroquíes no acudan a votar estas elecciones. Fuentes consultadas por El Independiente confirman desde dentro del territorio que las autoridades han detenido a los ciudadanos que repartían folletos animando al boicot.

La sorpresa de la noche

El resultado más sorprendente que ha arrojado la cita electoral ha sido la vuelta del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) a la primera línea política. La formación islamista, que gobernó Marruecos durante una década, perdió al 80% de sus votantes en los anteriores comicios, un fuerte varapalo para el partido, que había sabido monopolizar el descontento tras la primavera árabe.

Cinco años después, los islamistas moderados han obtenido 54 escaños en el Parlamento. De repetirse la coalición de Gobierno entre el PAM, la Agrupación de Independientes e Istiqlal, serían líderes de la oposición. Y son el único partido que llevaba en el programa "el derecho inquebrantable de Marruecos de liberar Ceuta y Melilla".

La remontada del PJD es a costa de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), que baja a los 26 escaños, situándose como tercera fuerza de la oposición. Entre medias el Movimiento Popular, con 29 escaños.