Vuelve a moverse el tablero diplomático ucraniano. El enviado de EEUU, Steve Witkoff, se ha encontrado con el líder ruso, Vladimir Putin, en San Petersburgo. Putin ha aceptado reanudar las conversaciones de paz con Ucrania con mediación de Estados Unidos. Los europeos pujan para estar también presentes: Noruega y Finlandia dieron un paso adelante el martes, ya que sus mandatarios tomaron papel protagonista en el encuentro de Zelenski y Witkoff en Oslo. En una entrevista en Fox, Zelenski se ha mostrado dispuesto a congelar la línea como un paso inicial para un alto el fuego que permita avanzar hacia unas negociaciones de paz.
"En este momento debemos congelar [el mapa de Ucrania], creo que esa es la forma real de poner fin a esta guerra", ha dicho en la cadena de noticias favorita de Donald Trump, según informa la agencia Efe. El presidente ucraniano ha insistido en que se trataría de "un alto el fuego o detener las muertes, como lo denominó el presidente Trump: 'Congelar y parar'", en referencia a una propuesta del mandatario estadounidense, que busca relanzar el diálogo de paz entre Kiev y el presidente ruso, Vladímir Putin.
Las conquistas territoriales de Rusia (aproximadamente el 20% del territorio de Ucrania, incluyendo Crimea, el Donbás y parte del sur) permanecerán bajo el control efectivo de Moscú. Ucrania no se verá obligada a renunciar a ellas de manera formal y constitucional, pero, en la práctica, la cuestión de su recuperación por la fuerza quedaría descartada.
Según fuentes cercanas a la negociación, citadas por varios medios, se creará una zona desmilitarizada de entre varias decenas y varios cientos de kilómetros de ancho. La seguridad de esta zona y del envío de fuerzas de pacificación recaerá sobre los Estados europeos.
El presidente ucraniano ha reiterado que para Kiev es fundamental que se acuerden garantías de seguridad suficientes para impedir que Rusia agreda de nuevo al país vecino, en caso de que paren los ataques.
El equipo de Trump ofrece a Putin una moratoria sobre la adhesión de Ucrania a la Alianza del Atlántico Norte durante un periodo de entre 10 y 20 años. A cambio de renunciar al paraguas de la OTAN, Occidente seguirá armando a Ucrania, aunque Washington quiere que sea Europa quien corra con los gastos de ese equipamiento.
Negociaciones tripartitas en noviembre
El presidente ruso, Vladímir Putin, se ha mostrado dispuesto a reanudar en noviembre las negociaciones de paz sobre Ucrania con mediación de Estados Unidos. Sería a partir del 10 de noviembre y el asunto que más preocupa a Rusia es "la creación de un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania al término del conflicto", según Yuri Ushakov, asesor de Política Internacional del Kremlin. Witkoff ha garantizado que "esto será recibido, sin lugar a dudas, con gran satisfacción por el presidente de EEUU, Donald Trump". Desde mediados de febrero no se celebran estas conversaciones.
Las negociaciones tripartitas no se celebran desde mediados de febrero debido al comienzo de la operación militar estadounidense en Irán.
Putin recibió con una gran sonrisa los elogios de Witkoff por liberar al estadounidense Stephen Hubbard, un profesor jubilado septuagenario que lleva más de cuatro años en cárceles rusas, acusado de combatir como mercenario al servicio de Kiev. Witkoff, un empresario amigo de Trump, llamó "humanitario" a Putin sin sonrojarse. Al mismo Putin que bombardea un día tras otro ciudades ucranianas y mata a civiles inocentes. El Kremlin recurre al secuestro de ciudadanos extranjeros a los que encarcela con el fin de utilizarlos como monedas de cambio. Aún hay ocho estadounidenses en cárceles rusas. Hubbard le ha servido esta vez para sellar su reconciliación con Trump. Y la Administración Trump le sigue el juego.
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