Donald Trump ya está de salida. Después de las elecciones de mitad de mandato (midterms) es oficialmente un pato cojo, es decir, un presidente en tiempo de descuento. Trump, que cumplió 80 años en junio, permanecerá en el cargo hasta el 20 de enero de 2029, si su salud se lo permite. El 7 de noviembre de 2028 se celebrarán las elecciones presidenciales. Aún faltan más de 700 días, pero ya se ha empezado a hablar de su sucesión, debido a no puede optar a un tercer mandato. La victoria en las midterms ha insuflado ánimos en los demócratas, que buscan un nuevo Obama para acabar con la era Trump. La derrota ha dañado a los aspirantes trumpistas, que han de distanciarse del presidente para tener opciones, con los riesgos que ese movimiento lleva aparejados.

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De momento, los aspirantes, tanto republicanos como demócratas, están calibrando sus opciones. Es cierto que la lista de potenciales candidatos demócratas es extensa. En gran parte, se debe a la euforia por los éxitos inesperados en estas recientes elecciones al Congreso. En las midterms suele haber un vuelco a favor del partido opositor, pero en este caso ha sido un resultado espectacular con triunfos simbólicos en Texas, donde no había un senador demócrata en 40 años, o en Kansas, donde se rompe un maleficio de 94 años.

Un liderazgo rejuvenecido y diverso

"El partido ha rejuvenecido con nuevos candidatos diversos. El Sayed, de origen egipcio; Hinojosa, de ascendencia mexicana; Lance Bottoms, primera gobernadora afroamericana; o Peggy Flanagan, nativa americana, representan la diversidad de Estados Unidos. A su vez, Jon Ossoff, senador por Georgia, y Talarico, por Texas, emergen en nuevos caladeros de votos. El partido urbano de las costas necesita viajar al centro del país para seducir a un votante rural necesario para llegar a la Casa Blanca", indica Juan Luis Manfredi, quien ocupara la cátedra Príncipe de Asturias en la Universidad de Georgetown entre 2021 y 2024. "El Partido Demócrata está volviendo a su espacio natural. Tiene la oportunidad de recuperar el centro".

Las figuras emergentes como el texano James Talarico, de 37 años, o el pastor metodista Adam Hamilton, de Kansas, han atraído las miradas. Los dos representan un liderazgo humanista de tradición religiosa y vocación social. También es muy mediático Abdul El Sayed, quien será el primer senador musulmán, tras su victoria en Michigan. Sin embargo, sus éxitos en estas elecciones no significan que tengan proyección en las presidenciales. A ellos se unen líderes como Alexandria Ocasio-Cortez, la congresista de los socialistas democráticos.

Veamos quiénes son los mejor situados de momento.

Kamala Harris deshoja la margarita

La ex vicepresidenta y ex candidata demócrata en 2024 está pensando si competirá por la nominación para las elecciones de 2028. Si ella da el paso, habrá muchos que se echen atrás. Así lo ha dicho el gobernador de California saliente, Gavin Newsom. Es la favorita en la mayoría de las encuestas, aunque no por un amplio margen. Cuenta con un reconocimiento de nombre y una capacidad para recaudar fondos que la mayoría de los demás candidatos no pueden igualar.

"Sus detractores temen que, si gana la nominación, fracase en 2028 al igual que lo hizo en 2024. Las razones de este escepticismo son diversas. Algunos críticos sostienen que no logró ofrecer una visión convincente a los votantes en 2024 y que sigue careciendo de ella. Otros argumentan que sus memorias demuestran que no extrajo las lecciones adecuadas de su fallida campaña presidencial", afirma James M. Lindsay, investigador en el Council of Foreign Relations.

"Hay quienes sostienen, además, que su imagen ante los votantes se ha visto perjudicada, ya que estos la consideran defensora de ideas progresistas obsoletas. Y luego está la preocupación, que a menudo se susurra en lugar de expresarse abiertamente, de que las elecciones de 2016 y 2024 demuestran que los votantes no están preparados para elegir a una mujer como presidenta", añade Lindsay.

Jon Ossoff, el nuevo Obama

Llegó al Capitolio en enero de 2021 con 34 años como senador por Georgia. Entonces se convirtió en el senador más joven en décadas. Juró con el registro de entrada de sus bisabuelos, inmigrantes judíos de origen lituano, en el bolsillo. Acaba de ser reelegido por el 59% de los votos frente al republicano Mike Collins en Georgia, un estado antes rojo intenso. Ahora tiene 39 años, de modo que competiría con 41 años, una edad ideal.

"Su mayor activo político es una oratoria milimétrica. Recupera la cadencia, el ritmo y el poder de convicción de Barack Obama, pero adaptado a la velocidad del ecosisema de redes: clips cortos, pausas dramáticas y un tono didáctico que desarma la bronca del rival. No busca el insulto; expone los trapos sucios del adversario como un fiscal ante un jurado", explica el politólogo Javier Sánchez González en su cuenta de X. "Ha demostrado que se puede ser electoralmente competitivo sin moderar la ambición", añade.

Tras conocer su victoria el martes, Ossoff fue combativo. "En una serie de victorias contundentes y decisivas, los americanos han puesto en su sitio a la depravación, la corrupción y la incompetencia del fracasado pato cojo, el presidente Donald Trump", dijo el senador. Antes de las midterms, Ossoff decía que no competiría en 2028. En Polymarket, figura como uno de los favoritos con un 24% de posibilidades de ganar.

Gavin Newsom, experiencia californiana

En junio, Gavin Newsom, de 59 años, acusó a Trump de ordenar al Departamento de Justicia que llevara a cabo una investigación con motivaciones políticas contra él y su esposa porque está barajando la posibilidad de presentarse a las presidenciales. Tiene claras ambiciones presidenciales. Deja su cargo como gobernador de California en enero próximo, tras ocho años en el puesto. Lleva tres décadas en cargos públicos, desde concejal a alcalde, vicegobernador y luego gobernador.

Ha visitado los primeros estados en celebrar primarias presidenciales: Nevada, New Hampshire y Carolina del Sur. Cuenta ya con casi siete millones de dólares en su comité de acción política. Pero ha aclarado que no competirá si se presenta Kamala Harris, también de California.

Su punto más débil es que California tiene los precios de la gasolina por las nubes, elevados impuestos, y un grave problema con las personas sin hogar. Como detalle curioso de su biografía estuvo casado con Kimberly Guilfoyle, quien luego fue novia de Donald Jr. y acaba de ser destituida como embajadora en Grecia.

El demócrata Josh Shapiro. | Europa Press

Josh Shapiro, demócrata proisraelí

Sonó como posible aspirante a la vicepresidencia con Kamala Harris, quien finalmente se inclinó por Tim Waltz, gobernador de Minnesota. Acaba de ser reelegido como gobernador de Pensilvania, uno de los swing states que Donald Trump ganó en 2024. Josh Shapiro, de 53 años, logró más del 60% de los votos.

En octubre, puso en marcha un comité de acción política federal, con lo que creaba un mecanismo para recaudar fondos para los candidatos demócratas y, posiblemente, respaldar su futura campaña presidencial. Cuando le preguntaron sobre una posible candidatura a la Casa Blanca en el programa Face the Nation de CBS News el 1 de noviembre, Shapiro afirmó que estaba centrado exclusivamente en ayudar a los demócratas a ganar las midterms.

Shapiro se crió en una familia judía y en su adolesncencia fue voluntario en Israel. Está considerado como proisraelí en un momento en que aumentan las críticas a Israel entre los demócratas por las guerras de Israel en Gaza e Irán, aunque se opone a la guerra liderada por EEUU e Israel contra Irán.

Los herederos de Trump

Los aspirantes republicanos están en una encrucijada complicada. Saben que ha llegado el momento de empezar a clarificar quién puede ser el sucesor de Donald Trump. Sin embargo, dado el voto de castigo que ha recibido el presidente, resulta difícil dar un paso adelante sin que parezca desleal.

Dado que hay figuras fuertes del trumpismo que están interesados en competir, se prevé que no haya tantos contendientes como en el caso del Partido Demócrata. En las encuestas figuran J.D. Vance, Marco Rubio, y también Donald Jr, el primogénito de Trump. Sin embargo, quien ha empezado a criticar claramente la corrupción de la élite trumpista ha sido el gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis. Partía como perdedor, pero nunca se sabe.

J.D. Vance, el desmarque del número dos

La campaña del vicepresidente J.D. Vance, de 42 años, empezó horas después del fracaso en las midterms con un mensaje en su cuenta de X. Vance reconocía claramente que la razón del batacazo era la guerra de Irán. Y declaraba que entendía el enfado de los votantes. Trump también se refirió a la guerra pero por su relación con el alza de los precios y dejó claro que volvería a hacer lo mismo para impedir que Irán consiga el arma nuclear. Al preguntarle si creía que Vance se presentaría a las presidenciales, Trump se desentendió.

"A los vicepresidentes en ejercicio les cuesta salir de la sombra del presidente sin perder su apoyo. Los vicepresidentes que aspiran a ocupar el Despacho Oval deben consolidarse como figuras independientes, sobre todo si la ciudadanía se alegra de que el presidente en el cargo se vaya. Pero distanciarse del presidente conlleva un riesgo. Incluso una crítica moderada podría interpretarse como deslealtad, lo que podría alejar al presidente y a sus seguidores", señala James M. Lindsay. Es el caso de J.V. Vance, quien no oculta su tremenda ambición.

Es un protegido de Peter Thiel, el segundo hombre más rico del mundo y ha sido empresario del high tech. Pero en su autobiografía Hillbily Elegy evoca su pasado humilde en los Apalaches y su meritorio ascenso.

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, comparece ante la prensa tras la reunión de ministros de Exteriores del G20. | Europa Press

Marco Rubio, el diplomático

El secretario de Estado también tiene ambiciones presidenciales. De hecho, Marco Rubio, de 55 años, ya compitió por la nominación en 2016 frente a Donald Trump. Cuatro años más tarde apoyó al presidente. Estos días hay rumores de que puede dimitir de su cargo para preparar su candidatura, aunque él los ha desmentido.

Procede de Florida, uno de los bastiones aún fieles al trumpismo. Antes de ser secretario de Estado fue senador por Florida de 2011 a 2025. Hijo de inmigrantes cubanos, está muy comprometido con el cambio en dictaduras como la que aún se mantiene en la isla. También se ha implicado en la evolución política en Venezuela. Sería un presidente con una mirada al mundo diferente a Trump. Su discurso es más sofisticado que el de Vance, quien hace las delicias de la ultraderecha global.

Ron DeSantis, de Florida a la Casa Blanca

El gobernador saliente de Florida ha sido drástico a la hora de describir el vapuleo sufrido por sus partido el 3 de noviembre. Lo comparó con la caída de un meteorito y atribuyó la derrota a la corrupción, una de las principales preocupaciones de los votantes. La revista New Yorker lo describió en un perfil como "Trump con cerebro", más inteligente, más trabajador, más sofisticado, y mejor preparado que el magnate. Fue trumpista convencido y ahora se vislumbra que puede ser el mayor de sus críticos en el partido.