Va a ser difícil para los militantes del PSOE elegir entre Patxi López y Susana Díaz, si es que ésta, finalmente, se presenta a las primarias. Todo hace pensar que sí lo hará, porque si no, no se entiende su gira por Castilla y León. Sobre todo, cuando en su feudo el PP de Juan Manuel Moreno ya le pisa los talones. Díaz no dice ni que sí ni que no («estaré donde mis compañeros quieran que esté», repite una y otra vez) pero actúa como si ya estuviera en campaña.

Mientras la presidenta andaluza se deja querer, López comenzó su road show en su pueblo, Portugalete. Se ha propuesto llegar hasta Ferraz, como en su día -recuerda en un vídeo difundido en su cuenta de twitter– hizo hasta llegar a la Lehendakaritza, que alcanzó con la ayuda del PP -eso no lo dice en el vídeo-. El PSE, partido liderado por López hasta 2014, pasó en las elecciones autonómicas del año pasado de 16 a 9 escaños, perdiendo casi 8 puntos porcentuales de respaldo electoral. Dato que tiene importancia y que tampoco mencionan los que le apoyan.

Las ideas de López pueden resumirse en poco más de media cuartilla o en media docena de tuits

Eso no sería de preocupar -me refiero a la caída en picado del PSE- si el ex lehendakari representase un cambio sustancial en el panorama del partido que quiere liderar -el PSOE-. Pero, y esto sí que debería hacer reflexionar a los que le animaron a dar el salto desde Portugalete a Ferraz, sus ideas pueden resumirse en poco más de media cuartilla o en media docena de tuits. Siendo generosos.

López ha apelado a «la unidad», sobre la base de un partido «de izquierdas», para dejar de ser «una alternativa inocua» a la derecha. Llama la atención que alguien que se presenta, se supone que en competencia con otros, a liderar su partido centre su mensaje en la unidad, como si ese concepto fuera un fin en sí mismo. «Unidad, ¿para qué?», les decía Lenin a los mencheviques cuando estos le proponían un gobierno de concentración en 1917.

Unos kilómetros más al sur, la presidenta andaluza se estrenó como candidata a ser candidata con actos en Palencia y Salamanca en los que llamó… ¡a «la unidad»! «Cuando dejemos de mirarnos el ombligo, la gente nos dará la confianza», sentenció. Que eso lo diga la persona que más ha hecho por descabalgar a Pedro Sánchez de la Secretaría General del PSOE tiene su guasa. La política es así.

Es casi imposible discernir en qué idea sustancial se distinguen los discursos de la presidenta andaluza y del ex lehendakari

Pero reto a cualquiera a que me diga en qué asunto, en qué idea sustancial, se distinguen los discursos de López y Sánchez ¿Sobre qué base los militantes van a votar a una u a otro? No se me ocurre cosa alguna que no tenga que ver con la lucha por el poder.

Todos miran de reojo a Pedro Sánchez, que es el que puede poner algo de emoción en una carrera que tiene el tufo del amaño, aunque ni Díaz, ni López se hayan puesto de acuerdo previamente. Pero, como todos sabemos, si no hay nadie más, si Sánchez arroja la toalla, al final llegarán a un pacto. Lo ha dicho sin tapujos Ramón Jáuregui, que tiene experiencia y olfato sobrados.

Apunta bien Carmen Torres cuando dice en su artículo que «Rubalcaba siempre gana». López y Díaz son proyectos que encuadran perfectamente dentro de la órbita del ex secretario general. El partido ha estado -y aún sigue- en riesgo de irse al garete tras el traumático Comité Federal del 1 de octubre.

Sánchez no supo gestionar una situación en la que cada día iba perdiendo apoyos internos y, en paralelo, el partido se desangraba electoralmente. Al final, el golpe definitivo le llegó desde el referente histórico del socialismo español, Felipe González. A Rubalcaba le ha tocado la labor de reconstrucción en la sombra, lo que va unido a la derrota definitiva de Sánchez.

Díaz o López, López o Díaz. Monta tanto, tanto monta. La cuestión que importa es si uno u otro, o los dos, son la mejor solución para un PSOE que necesita ser reconocible y útil para los ciudadanos. Y que, además, tiene que hacer frente a la amenaza de Podemos, que trata de hacerlo añicos, como ya ha hecho con IU.