A principios de marzo, BlackRock organizó su evento anual Latin American and Iberia Investment Forum 2018 (LAIIF 2018), que congregó a cerca de 200 representantes de la industria financiera. En el forum se discutieron diferentes temas de inversión, entre los que destacaron las perspectivas del mercado a nivel global. Fue uno de los temas de discusión más recurrentes de los asistentes, quienes coincidieron en que la economía global aún tiene margen para seguir creciendo.

Esta visión está principalmente respaldada por el creciente número de países que se están sumando a la actividad global, notoriamente las economías europeas como Alemania o España, así como el impulso adicional que está proporcionando la reforma fiscal en Estados Unidos.

En este escenario de mejor crecimiento global presente, para las economías emergentes se visualiza un entorno positivo, debido principalmente al apoyo que ofrece el crecimiento global y la mejora de las condiciones de sus mercados domésticos. No sorprende, por lo tanto, que los activos emergentes se consideren actualmente alternativas de inversión más atractivas para este año -tanto en deuda como en renta variable.

Una eventual guerra comercial podría perjudicar las perspectivas de crecimiento mundial

En cuanto a los riesgos macroeconómicos, en el foro se discutieron la preocupación por un incremento de la inflación en Estados Unidos (y el consiguiente aumento de los tipos de interés en este país) y la intranquilidad que originaban en ese entonces, nacientes intranquilidades sobre la imposición de aranceles a la importación de ciertos productos.

Desde entonces, y aunque han pasado tan solo un par de meses, este último riesgo ha incrementado de manera significativa, y los nubarrones de una guerra comercial han aparecido en lo que parecía ser un claro panorama económico global. Sin duda, las tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China tienen amplias implicaciones económicas que van más allá del comercio bilateral.

Sin embargo, vemos que la escalada entre ambos países hasta ahora se ha limitado a anuncios, aunque han sido suficientes para incrementar la volatilidad en los mercados financieros.  Aunque vemos aún poco probable que estas amenazas descarrilen el contexto económico y de mercado, es importante tener presente que una eventual guerra comercial –donde las palabras se traduzcan en acciones– podría perjudicar las perspectivas de crecimiento mundial, y por ende, modificar nuestras perspectivas de mercado. Lo mismo nos ha llevado a revisar nuestra estrategia actual, de manera de identificar un plan alternativo, pero de no implementarlo todavía.


Axel Christensen es director de Estrategia de Inversión para América Latina e Iberia de BlackRock