Pedro Sánchez también ha sido hackeado, espiado, mancillado, se le han metido en el zapatófono como en el calzoncillo, que yo creo que él no tiene móvil sino zapatófono, ese zapatófono que le brilla en el escaño como un diente de oro o un encendedor de oro, y con el que deslumbra a la oposición. A Sánchez lo han hackeado, y también a Margarita Robles, con su móvil de peluche y orejeras, que ellos son el presidente del Gobierno y la ministra de Defensa pero luego tienen un móvil chino o un móvil pantuflero, como cualquier particular. Los han hackeado, o eso dicen ellos ahora, claro, que a uno le parece que ya va habiendo muchos espiados, muchos perseguidos o muchos manazas con el dedo pegajoso o porrón, y justo cuando, a unos y otros, apenas les queda ir de víctimas de Fu Manchú o de Matrix. Los han hackeado por torpeza o por solidaridad, en fin, y no sabe uno qué es peor.

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