El libro más vendido en la sección de 'política' de Amazon se titula Los logros de Pedro Sánchez en España. Lo ha publicado un tal Jorge Branger y está compuesto por 200 páginas en blanco. Figura en la lista por encima de la última obra de Mariano Rajoy, del homenaje póstumo a Pepe Mujica –falso mito-- y del Manual de resistencia de nuestro Pedro, lo cual provoca cierto placer, dado que, a fin de cuentas, siempre es más real el vacío que muestra un cuaderno virgen que los ejercicios de fantasmagoría e inventiva de las autobiografías gubernamentales.
Quizás sería una buena idea que cada cual la rellenara este nuevo libro en función de su experiencia personal y subjetiva sobre Sánchez. No todo el mundo guarda la misma opinión sobre esta etapa política ni ha experimentado las mismas sensaciones. Hay quien la empezó con cierta esperanza en prosperar y la he terminado llevándose las manos a la cabeza cada vez que encuentra el cartón de huevos medianos a 3,10 euros en Mercadona y el metro cuadrado de alquiler a 23 euros.
Sería lógico que ese ciudadano utilizara el cuadernillo para despotricar contra Pedro Sánchez, con cuyo Gobierno se ha empobrecido. Vive peor, con peores expectativas y con la sensación de que la propaganda política cada vez le provoca más hinchazón en la vena de la sien.
El tono que utilice ese ciudadano en su escrito será muy distinto al de, por ejemplo, Gaspar Zarrías, quien ha experimentado un gran cambio durante estos años. En realidad, ya mejoró con la entrada del nuevo milenio, cuando su aspecto evolucionó desde el de señor calvo de los 90 --gafas, bigote y pin en la solapa-- hasta el de calvo modernizado. Su horizonte se oscureció cuando, en 2019, le condenaron por el caso de los EREs de Andalucía y, en 2022, el Tribunal Supremo ratificó su condena. Pudo entonces darse por vencido, pero resistió y montó una consultora con la que se lleva 300.000 euros al año. Está a la espera de que se recalcule su pena por un delito de prevaricación continuada, pero quizás cuando en unos años piense en el período sanchista, diga aquello de: “que me quiten lo bailao”. Escribirá sus recuerdos con bucolismo y cierta nostalgia.
El negocio de las asesorías
¿A qué se dedica Zarrías? Es una gran pregunta. En principio, a la asesoría política. A la consultoría. Digamos que a algo parecido a Pepe Blanco, quien también ha ganado un buen dinero desde Acento, que constituye la enésima prueba de que en este país es posible emprender y triunfar si uno le pone cierto empeño, más allá de los mensajes catastrofistas sobre los elevados impuestos o la cuota de autónomos.
Cuando dejó su escaño como eurodiputado, se abrió un abismo frente a él. Lejos de entregarse al pesimismo, se puso a la cabeza de una empresa de 'asuntos públicos' y convenció a clientes como Huawei y la Embajada de Marruecos para contratar sus servicios, prueba de lo bien que se le dan los negocios. Su facturación rozó los 10 millones de euros en 2024.
Quizás si Pepe Blanco se plantara delante del cuaderno en blanco y tuviera que describir su trayectoria durante el sanchismo, citaría a Camus: "En lo más profundo del invierno aprendí por fin que dentro de mí había un verano invencible". De temer por la pérdida del puesto como eurodiputado al estrellato empresarial.
Los periodistas de Pedro
Hay unos cuantos ciudadanos que deberían contener la ira a la hora de referirse a estos años, pero también otros que podrían rellenar el cuadernillo con una pluma Montblanc de edición limitada. Sus logros han sido extraordinarios durante este tiempo y su recompensa, inmensa, casi incontable. Se da la paradoja de que algunos han hecho una buena fortuna mediante el relato pormenorizado de las virtudes del presidente del Gobierno. Tal es así que si decidieran vender una recopilación de todas las buenas palabras que le han dedicado, llenarían varios tomos y obligarían al repartidor de Amazon a trabajar con una transpaleta.
El periodismo español está lleno de afortunados con ese perfil. José Miguel Contreras montó una productora en 2018, antes de la llegada de Sánchez a Moncloa, y durante este tiempo —antes y después de venderla-- ha ingresado 30 millones de euros de Radiotelevisión Española.
La generosidad de la corporación ha sido extraordinaria con quienes expresaron su disposición a mejorar este servicio público, siempre tal y como concibe eso el presidente del Gobierno. RTVE ha repartido cientos de millones en estos años, entre ellos, 9,5 millones de euros a la productora que realiza el programa de Javier Ruiz y otros 9,5 millones a la responsable del de Jesús Cintora.
Recuerdo que este último concedía entrevistas hace un tiempo en las que se presentaba como una víctima de una especie de entramado mafioso televisivo que cojeaba de la zurda y de la diestra, lo cual le situaba en la prisión donde esta profesión relega a los independientes.
Si hubiera rellenado el cuadernillo en ese momento con sus conclusiones sobre el sanchismo, el relato sería mucho más pesimista, con alegría desdibujada y frustración kafkiana. Seguramente, el tono de esas líneas sería muy distinto si lo escribiera ahora, con más dinero en el bolsillo y una audiencia muy buena, aunque sea a partir de la difusión de alguna que otra mentira y manipulación, tal y como ha señalado el Consejo de Informativos de TVE.
No creo que hubiera que culpar a ninguno de ellos de garabatear, con sesgo, las páginas en blanco del libro más vendido en Amazon. Su autor lo puso a la venta como un fetiche satírico, pero a lo mejor anima a alguno a redactar ahí sus impresiones sobre estos siete años. Tampoco es muy sencillo: en España todo el mundo escribe, aunque nadie lea. Todo lo que se redacta está abocado a un uso personal y casi intransferible, pero aun así no paran de imprimirse libros.
El propio Pedro Sánchez los ha vendido por cientos. En ese caso, estaban llenos de tinta y de un relato épico que incluía logros y enseñanzas. Desde luego, resulta mucho más sincera la parodia.
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