Esta semana el fundador de Podemos, Pablo Iglesias, y la exdirigente de este mismo partido Dina Bousselham han comparecido en un tribunal que enjuiciaba una de las tres causas de lo que se podría llamar los casos de Cloacas vs Podemos. Estas tres causas fueron El informe PISA, La cuenta de Granadinas y La tarjeta del móvil de Dina Bousselham. Y mientras que Pablo Iglesias y sus colaboradores se han referido con frecuencia desde que iniciaron la ofensiva contra los medios a los que atribuyen la responsabilidad de la bajada de su partido en 2019 tanto al tema de PISA como al tema de Granadinas, suelen tener menos ganas de hablar del caso del móvil de Bousselham, acaso porque en los dos principales denunciantes de este caso se encuentran actitudes un tanto confusas.
Es extremadamente llamativo que un político como Iglesias que tantas ganas tiene de poner contra las cuerdas a cualquier personaje mediático y que tanto podría rentabilizar una condena a periodistas - lo que dejaría acreditado por vía judicial los contubernios contra Podemos- haya sorprendido retirando los cargos contra los dos periodistas de Interviú a los que se juzgaba en esta pieza, Alberto Pozas y Luis Rendueles. Y lo mismo ha hecho Dina Bousselham, dejando al comisario Villarejo como único acusado en el banquillo por este caso.
Los pactos o negociaciones a los que hayan podido llegar los representantes legales de las acusaciones de Iglesias y Bousselham con las representaciones legales de Pozas y Rendueles las sabrán ellos, pero han ido a retirar los cargos en la causa que más permitía suspicacias al respecto. Un simple repaso a la cronología advierte el riesgo que Iglesias y Bousselham pueden haber cometido al tomar una medida que puede reforzar determinados relatos.
La anómala cronología del 'caso Dina':
-Agosto de 2014: En un chat interno de Podemos Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero hacen comentarios machistas y soeces de la entonces presentadora de TVE Dña. Mariló Montero. ("...azotaría a Mariló Montero hasta que sangrase..."). Cualquiera de las diversas personas que participaba en esa charla pudo hacer pantallazos y, entre ellos, lo hizo Dina Bousselham, dirigente del equipo asesor de Podemos. Que guarda guarda copia de esos pantallazos en su tarjeta de móvil junto a otros datos personales, fotos, etc.
-20 de enero de 2016: El editor de la revista Interviú, Antonio Asensio Mosbah, mantiene un encuentro privado con Pablo Iglesias y le informa de que a su periodistas Alberto Pozas y Luis Rendueles les llegó la tarjeta del móvil Dina Bousselham. Abriéndose especulaciones sobre cómo los llegó, e incluso la teoría de que se lo pudo entregar la propia Bousselham. El propietario de Interviú comunica a Iglesias de su decisión de no publicarlo y de devolver la tarjeta pero, extrañamente, en lugar de devolver dicha tarjeta con contenido íntimo a Dina Bousselham, a quien se lo entrega es a Pablo Iglesias. E igualmente extraño fue que el entonces secretario general de Podemos no informara en ningún momento a Bousselham de que tal tarjeta de móvil está en su poder. Dando pie a teorizar que se temían que la filtradora pudiera haber sido ella.
Paralelamente, Alberto Pozas había hecho una copia de esa tarjeta de móvil o de parte de ella y se la entrega al comisario José Manuel Villarejo, que era una de sus fuentes periodísticas.
-26 de junio de 2016: El periódico OkDiario de Eduardo Inda publica los pantallazos de los comentarios machistas de Iglesias contra Mariló Montero, abriendo paso a las habituales teorías de que el comisario era una de sus principales fuentes en aquella etapa. La noticia es ignorada por las grandes televisiones, pero sí logra eco en Internet.
-2 de agosto de 2016: Dinna Bousselham denuncia en el juzgado que su tarjeta de móvil fue robada en noviembre de 2015 mientras hacía compras en un Ikea. Alguien le robó su tarjeta entonces; tarjeta que, dos meses después, estaba en manos de Interviú, después en las de Villarejo y después, presumiblemente, en las de OkDiario. Dejando la duda de por qué tardó ocho meses en denunciar dicho robo y dejando claro que desconoce que, desde enero, su tarjeta estaba en las manos de Pablo Iglesias.
-10 febrero de 2017: Dina Bousselham recuperar la tarjeta de su móvil que había retenido durante meses Iglesias y se encuentra con que está dañada. La manda a Londres para su reparación (a través de Ricardo Sanz Ferreira), pero la tarjeta se encuentra totalmente inutilizada. No informa a quienes investigan la causa que ya la ha recuperado.
-3 de noviembre de 2017: Tras ser detenido por la operación Tándem, se descubre que el comisario José Manuel Villarejo tiene la copia de la tarjeta que le dio Alberto Pozas.
-22 de junio de 2018: El nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ficha al periodista Alberto Pozas para su gabinete de comunicación en La Moncloa como Director General de Información Nacional.
-10 de diciembre de 2018: Dina Bousselham declara sobre el robo de su tarjeta de móvil ante el juez a raíz de la denuncia puesta por ella en agosto de 2016. No menciona en ningún momento que Pablo Iglesias ya le hubiera devuelto la tarjeta (pese a que en febrero de 2017 ya la había recuperado y mandado a Londres para su reparación).
-23 de marzo de 2019: Podemos denuncia oficialmente que el caso Dina es una campaña de "las cloacas del Estado" contra ellos, focalizándolo en Villarejo y en Inda y evitando hablar de la parte de Interviú.
-27 de marzo de 2019: Declara en los tribunales Dina Bousselham y admite que ocultó en su declaración anterior que Pablo Iglesias le devolvió la tarjeta (sitúa esta devolución en junio de 2016).
-28 de marzo de 2019: El comisario Villarejo declara que la copia de la tarjeta a él se la dio Alberto Pozas. De acuerdo a lo filtrado entonces, Villarejo habría asegurado que Pozas la tenía porque se la dio "una exnovia despechada de Pablo Iglesias para mostrar lo presuntamente machista que era". Al hacerse pública su implicación en el caso, Pozas tiene que dimitir de su cargo en La Moncloa el 5 de abril de 2019.
-18 de mayo de 2020: Dina Bousselham reconoce en sede judicial que fue ella la que hizo las capturas de los comentarios machistas de Iglesias sobre Mariló Montero, al margen de que también lo pudieran hacer otras personas. Haciéndose poco después público en prensa la entrega por parte de Antonio Asensio de la tarjeta a Pablo Iglesias en enero de 2016.
-3 de julio de 2020: Pablo Iglesias, que ya es vicepresidente del Gobierno, habla por primera vez sobre el tema de la tarjeta en una entrevista en Radio Nacional de España. El mandamás de Podemos reconoce que, en efecto, retuvo su contenido durante meses. Que pudo examinar todo su contenido privado e íntimo durante al menos seis meses (entre enero y junio de 2016) y que no le informó a la propia Bousselham porque "no quería someter a presión" a "una mujer joven", haciéndole saber que su contenido íntimo estaba siendo difundido por círculos íntimos. En la entrevista en RNE no se aclaró por qué Podemos, cuando inicia la campaña de denuncia de la pieza Dina, no hizo referencia a que la tarjeta estaba en sus manos seis meses antes de que lo publicara OkDiario.
Pablo Iglesias y Dina Bousselham están legitimados para considerarse víctimas si se acredita que material privado fue difundido sin su consentimiento. En su contra, jugaban dos relatos. Contra Bousselham, el relato de que fue ella la que se lo entregó a Interviú, y contra Iglesias el relato de que él recibió el material de Bousselham por parte de Interviú y decidió retenerlo sin devolvérselo por algún tipo de desconfianza hacia ella. Por no hablar de las teorías que al respecto tenía la difunta periodista y cloacóloga Patricia López. Esos dos relatos podrían haber quedado totalmente desacreditados en el juicio, en el que Pozas y Rendueles hubieran tenido la oportunidad de dejar fijado claramente todo el recorrido de esa tarjeta, su entrada en Interviú y su salida de Interviú, y las intencionalidades de una y otra cosa. Asimismo, hubieran dejado acreditado que la actitud de Iglesias y Bousselham era intachable y no tenía ningún apartado oscuro.
Pero no podrá ser. Iglesias y Bossuelham han acordado dejar al margen a Pozas y Rendueles del procedimiento. Bien podrían repetir el insoportable lema de Peñafiel "valgo más por lo que callo que por lo que digo". Habrá que ver si el juicio, con Villarejo como único acusado, establece una verdad clara sobre este episodio, porque de no ser así, ante el riesgo de no poder saber, sólo quedará suponer.
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