La estrella del segundo día del juicio de las mascarillas ha sido Claudia Montes, más conocida como ex Miss Asturias. Su declaración en el Supremo no decepcionó. Ella habla con aplomo, segura de sí misma. Antes de entrar en el Palacio de las Salesas, se paró un momento a charlar con los periodistas pese a que su abogada le insistió en aplazar la charla hasta después de su declaración. Tras responder a unas cuantas preguntas, se despidió de los allí apostados con una sonrisa: "Hasta luego, chicos".
La relación de Claudia Montes (aquí hay que aclarar que su título de Miss Asturias se le concedió en el rango de 'mayor de 35 años', una categoría que explica algunas cosas) con José Luis Ábalos no tiene nada que ver con el affaire del ex ministro con Jésica Rodríguez. Aquí no hay sexo, sino compañerismo. Montes conoció a Ábalos en un mitin del PSOE –partido en el que ella milita– en 2019 en Gijón. A partir de ese encuentro se fue creando una "relación virtual" (así la calificó la ex miss). En ese ambiente de camaradería ella le comentó que es madre soltera y que no tenía trabajo. No se lo dice para que la enchufe, no. Es para que conozca mejor su situación.
Debió de insistir en ello durante mucho tiempo, porque, unos meses después, según se ha sabido a través de los whatsapps de Ábalos con su asistente Koldo García, el ex ministro le dice a este: "¿A la de Gijón no se la puede contratar en Renfe, Adif o en alguna subcontrata?". A lo que el fiel Koldo contesta: "Lo arreglo".
Claudia confesó que Ábalos le envió unos enlaces de la empresa Logirail para que solicitara un empleo. Se le olvidó decir que también le remitió su currículum a Koldo. El caso es que en diciembre de 2019 fue contratada por la empresa pública.
Ábalos hizo que en el Ministerio de Fomento las relaciones con sus amigas se convirtieran en "asuntos relevantes"
A todo esto, los contactos virtuales entre el ex ministro y Claudia Montes eran casi diarios. Y útiles, según reveló al tribunal: "Me ayudó a culturizarme en el tema de la política". Mientras que a Jésica la ponía un piso en la Plaza de España, a Claudia la culturizaba políticamente. No me explico cómo Ábalos podía atender a Jésica cuatro días por semana, mantener una relación virtual asidua y productiva políticamente, y, al mismo tiempo, desempeñar el cargo al frente de Fomento y ser el baranda del partido como secretario de Organización.
El problema para Montes llegó cuando –tras hacer un curso de capacitación para vender trenes turísticos, ella ya había sido encargada en una perfumería– se incorporó a su puesto de trabajo. Muy desagradable. Sin ordenador y contra la pared. Aunque sus dos jefes se peleaban por ella, según su versión.
Como no la pedían nada, ella, motu proprio, se pasaba todos los días por la biblioteca y se estaba todo el día leyendo libros. "Eran libros de trenes, quería saberlo todo sobre los trenes", aclaró al tribunal. ¿Cómo pudo Logirail desperdiciar a un talento como este?
El caso es que ella se cansó, no sabemos si de la pared y de no tener una función específica o de los libros de trenes, y decidió no aparecer por su puesto de trabajo (de lo que informó a Koldo, claro). Su jefe, el director gerente de la oficina de Asturias de Logirail, enterado de la situación, comenzó el trámite para abrirle un expediente, según dijo ayer en la Sala de Plenos del Supremo. Pero, sucedió algo imprevisto: fue destituido de su cargo de director gerente. Su sustituto –que también prestó ayer declaración– cambió de actitud radicalmente. No sólo no la expedientó, sino que la ascendió a supervisora. Incluso la llamó por teléfono para pedirle disculpas. Cuando uno de los abogados le preguntó a este jefe (que todos querríamos tener) por qué le dedicó su atención a Claudia, una más entre los 500 empleados de la empresa", Óscar Gómez Barbero, que así se llama el gerente bueno, contestó con seguridad: "Era un asunto relevante".
Ábalos, por lo que se ve, no sólo les buscaba trabajo a sus amigas, sino que cuidaba de que se las tratara bien. Incluso, como también se supo en la segunda jornada del juicio, telefoneó a Isabel Pardo de Vera –nada menos que presidenta de Adif– para que a Jésica no la molestaran por no ir a trabajar.
Para Ábalos y, por lo que se ve, para el Ministerio de Fomento en pleno, sus líos personales eran todos "asuntos relevantes".
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hace 12 segundos
Ábalos viendo que jefe, y por aquél entonces también amigo, Pedro Sánchez, colocaba a su mujer de catedrática sin tener estudios y a su hermano de «director de orquesta» sin tener orquesta, pués el no quiso ser menos y colocó a sus …amistades íntimas donde le pareció bien, y también a cuenta del Estado.
Si uno está corrompido el otro no iba a ser menos.