Como si se tratara de una cuestión decimonónica, Donald Trump ha decidido declararle la guerra al papa León XIV y a la Iglesia católica. Es un conflicto completamente evitable, pero que el presidente de EEUU ha decidido empezar, sin saber cómo lo va a resolver. Ya en su primer mandato se rebeló contra el Vaticano y ahora sigue. Primero, por las campañas de detención de ICE en las iglesias. Después, por directamente publicar una imagen suya como Cristo. Sus acólitos, J.D. Vance y Pete Hegseth, le han respaldado en el delirio.

El vicepresidente Vance, católico converso, cuestionó que el papa supiera suficiente sobre las Sagradas Escrituras. Incluso que supiera lo suficiente sobre la doctrina eclesiástica. Las declaraciones del vicepresidente contra León XIV, y su falta de conocimiento sobre un asunto doctrinal como la teoría de la guerra justa, han hecho que la jerarquía católica de Estados Unidos haya puesto en su sitio a Vance.

El vicepresidente también criticó al Papa por entrar en política, y le aconsejó que se limitara a lo que atañe a la Iglesia Católica. Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que se hace llamar secretario de Guerra, aludió al sufrimiento de los pilotos a los que rescataron como el de Cristo en la Cruz. Pero lo más sorprendente es que para demostrar su conocimiento de las Escrituras, Hegseth citó un versículo falso de la Biblia, al que hacen alusión en la película Pulp Fiction.

Lo más interesante de esta nueva pugna de Estados Unidos es que quien la promueve, es decir, Trump, llegó a elogiar en el pasado a un Papa que consiguió vencer a los que le habían declarado la guerra mediática y diplomática. En julio de 2017, Donald Trump pronunció un discurso en la Plaza Krasiński de Varsovia, en el que recordó que Polonia y otras naciones de Europa sufrieron una campaña para demoler la libertad, la fe, las leyes, la historia, la identidad y la esencia de la cultura. Después de eso, evocó el 2 de junio de 1979, cuando un millón de polacos se reunieron en la Plaza Piłsudski (antes de la Victoria) para escuchar a Juan Pablo II. En ese momento los comunistas de Varsovia sabían que su sistema opresivo pronto de derrumbaría. 

Irónicamente, ahora Donald Trump ha tomado el papel de las autoridades polacas de entonces, quien en su guerra contra Juan Pablo II buscaban ridiculizarlo. Olvidaron que había millones de polacos que seguían siendo católicas. El 20% de los estadounidenses se consideran católicos, y definen en gran medida las elecciones para el conservadurismo en EEUU. El 55% del votante católico vota al Partido Republicano.

Sin los católicos, a los republicanos les será imposible ganar las elecciones, de la misma manera que cuando se movilizó el pueblo polaco para defender al Papa, los comunistas se tambalearon. Y es que no hay nadie que haya podido ganarle al Papa. Ni Bismack consiguió vencerle a pesar de limitar los derechos de los católicos. El Zentrum se impuso siendo clave en la política alemana.

Después de un Papa viene otro, pero después de Trump no habrá un segundo Trump

Y, además, hay una cuestión sobre la guerra política contra el Papa, de la que parece que Trump no quiere ser consciente. Después de un Papa viene otro, pero después de Trump no habrá un segundo Trump. La sucesión de San Pedro lleva produciéndose desde hace dos mil años, por lo que la escala política y la trascendencia de la política vaticana supera cualquier intento de querer trascender por parte de la joven nación americana. Por muchos Arcos del Triunfo que se quieran hacer, siempre habrá un católico más. Y una evidencia de ello es que Giorgia Meloni sabe que era un suicidio político ponerse al lado de Trump y no del Papa. Trump pasará, pero la Iglesia no. Y más tratándose del Obispo de Roma.

Los aliados europeos de Trump lo han tenido rápidamente claro. Meloni se ha desmarcado, y ha defendido al Papa. El presidente polaco, Karol Nawrocki, lo ha considerado un insulto a todos los católicos. Le Pen y la Reagrupación Nacional lo hacen desde la intervención de Venezuela. En España, Vox también se empieza a desmarcar después de la derrota de Orbán y el ataque de Trump a Meloni. Además, ha conseguido que Irán y diferentes clérigos islámicos hayan mostrado su apoyo total y absoluto a León XIV. Es importante recordar que Jesús es una figura trascendente dentro del islam, por lo que la imagen de Trump emulando a Cristo se ha considerado sacrílega.

Trump debería recordar que incluso Atila se paró a las puertas de Roma después de mantener una charla con el Papa. Una institución con más de dos milenios sabe cómo sobreponerse a guerras, crisis y amenazas. Y más frente a actores político erráticos y sin aliados en esta guerra moral que se han propuesto abrir.


Guillem Pursals es doctorando en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.