El gobierno italiano, después de siete meses de debate, ha conseguido impulsar una nueva ley electoral. Habemus Mellonelum, como llaman coloquialmente a la ley en homenaje a su impulsora, la primera ministra, Giorgia Meloni. Elly Schlein, líder del Partido Demócrata, en la oposición, ya ha anunciado que, una vez que sea ratificada, plantearán un recurso al Tribunal Constitucional. Considera, amparada en constitucionalistas, que la formulación de la ley electoral va contra los principios de la Carta Magna.

PUBLICIDAD

El motivo que aduce Meloni es que haya mayor estabilidad política. Para ello, se instaura el premio al partido o coalición que obtenga más del 42% de los votos. La prima es de 70 escaños en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado, lo que le garantiza una mayoría absoluta que varía entre el 52% y el 56% de los escaños. Hay límites: 220 de un total de 400 en la Cámara y 113 de un total de 200 en el Senado.

Además, el presidente de la República tendrá que encargar formar gobierno al candidato que establezca la coalición ganadora. Hasta ahora, en teoría, podía elegir el jefe del Estado, aunque salvo en casos de discrepancias solía optar por el líder que acordara la alianza ganadora. Es una forma de recortar los poderes del presidente.

También se cambiarán las listas, en las que solo se bloquea el encabezado, mientras que el votante puede expresar hasta tres preferencias para los demás candidatos. Aquí hay una parte afectada por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, ya que el votante tiene que saber a quién se elige. Además, la nueva ley exige que los partidos tengan entre 6.000 y 7.000 firmas por colegio, en lugar de las 1.500 firmas actuales. 

También hay cambios sobre el voto en el exterior. La circunscripción está ahora dividida en cuatro: Europa, Sudamérica, América del Norte y Central, África-Asia-Oceanía-Antártida. Ahora se reduce a dos para la Cámara de Diputados y a solo uno para el Senado. En la Cámara de Diputados, se creó así una única distribución no europea, que incluía a votantes de Canadá a Australia, y se crea una universidad mundial en el Senado.

Esta mezcla de sistemas electorales se acerca bastante al vigente en Grecia, donde la llamada mayoría reforzada, nombre del sistema de premio, se creó en 1956 para dar estabilidad política al país al facilitar gobiernos de mayoría. Así se acababa con la influencia de los partidos políticos minoritarios. La distorsión entre número de votos y representatividad afectó a la propia legitimidad institucional y democrática del país. No sirvió para dar estabilidad al sistema, ni para evitar elecciones, o combatir la polarización. El hundimiento del Pasok y el triunfo de Syriza no se tenían que dar de acuerdo con el espíritu electoral, pero sucedieron.

Pero no solamente el precedente griego demuestra que la mayoría reforzada no estabiliza las instituciones del país, ni las fortalece, sino que es posible que la propia ley pueda ser declarada inconstitucional en diferentes partes. Por ejemplo, la reforma de los distritos en el exterior. También el excesivo número de firmas se puede considerar que altera la representatividad política. Además, el hecho de que el presidente se vea obligado a aceptar el primer ministro que proponga la mayoría choca directamente con la Constitución Italiana. El artículo 92 da facultad al presidente de la República de nombrar al primer ministro, y también con el 94 ya que debe tener la confianza en ambas Cámaras.

No se descarta que lo único que cambie de la ley electoral, después de pasar el filtro constitucional, sea la forma de elaborar las listas electorales"

La propia Meloni puede que tenga dificultades para beneficiarse de la Mellonelum. El surgimiento y el auge de Roberto Vannacci, líder de Futuro Nacional, a la derecha de la derecha, hará más complicado que la actual coalición de gobierno consiga el 42% de los votos necesarios para obtener el premio de escaños. Tendrían que pactar con Vannacci para conseguir saltar al 56% de representatividad, por lo que el sistema sería proporcional como hasta ahora.

No se descarta que lo único que cambie esta ley, después de pasar el filtro constitucional, sea la forma de elaborar las listas electorales. Tanto el carácter paritario, el número de firmas, la obligatoriedad del nombramiento por parte del presidente, los distritos exteriores pueden ser declarados inconstitucionales. El premio es posible que nunca se dé porque nadie llegaría al umbral, si según las encuestas se da la tendencia actual. A no ser que incluyan a Vannacci, y no es fácil.

Norberto Bobbio dijo que las reglas formales de la democracia introdujeron en la historia de las técnicas de convivencia y la resolución de los conflictos sociales sin recurrir a la violencia. Y a veces estas estaban hechas de manera poco cuidada y pulcra. Seguramente estamos frente a una ley electoral hecha para salir del paso, no para resolver el problema de la inestabilidad política, ni de la representatividad, ni para poner orden al caos controlado del sistema político italiano. La demostración de que el sistema funciona mejor de lo que dice Meloni es que se ha convertido en la primera ministra con el período más longevo de la democracia. 


Guillem Pursals es doctor en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado. Aquí puede leer sus artículos publicados en www.elindependiente.com