La ola de violencia en las calles asociada a movimientos de protesta también llegó a Italia el fin de semana pasado. Milán, la capital financiera de Italia, vivió saqueos indiscriminados a manos de jóvenes de la periferia y simples delincuentes. Como en varias ciudades de Francia, la protesta por la carestía de la vida se transformó en una revuelta callejera. Giorgia Meloni ha contestado con ley y orden al desafío al aprobar un decreto exprés que supone de facto una reforma del Código Penal. La primera ministra italiana, del partido ultraconservador Fratelli d'Italia, verá este sábado, cuando hay convocadas más manifestaciones si su fórmula tiene efecto.

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El decreto ley del Gobierno que encabeza Meloni entra en vigor inmediatamente, pero debe convertirse en ley dentro del plazo constitucional de 60 días, con posibilidad de modificaciones durante su tramitación parlamentaria. Meloni ha pisado el acelerador, dado que el sábado hay previstas protestas. En Francia, salvo la aplicación de los toques de queda, van mucho más lento. Y también hay anunciadas marchas.

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A la vez, los camioneros también se están manifestando en el sur de Italia desde el viernes para protestar contra los elevados precios de los combustibles. El Gobierno les ha prometido 1.000 millones de euros en ayudas para van a mantener sus acciones hasta el martes 27, cuando vuelven a reunirse con las autoridades. ¿Va a actuar Meloni con la misma contundencia contra ellos, cuando son un sector que suele votar por su partido?

Menores culpables y multas a los padres

La medida implica un refuerzo de la seguridad de Milán, donde van a desplegarse 500 soldados más de los destinados a puntos calientes. No tendrán competencias policiales, como pretendía Meloni por haberlo rechazado el presidente Mattarella. También introduce el decreto una presunción de capacidad de culpabilidad para los menores de esa edad, salvo que se demuestre lo contrario. El Gobierno ya había aprobado una norma sobre la capacidad de los menores de 14 a 17 años para comprender sus actos, pero estaba pendiente de tramitación parlamentaria. Y responsabiliza financieramente a quien cause daños, y en caso de ser menor, a sus progenitores.

"Me parece que las multas a los padres puede ser lo más efectivo. No sé si será efectivo enviar los soldados a Milán porque los saqueos pueden darse en otra ciudad. Sin embargo, es cierto que fue una cuestión muy grave de orden público y no podía quedarse sin hacer nada porque lo que pasó es gravísimo, aunque no llegó al nivel de lo que vimos en Francia. La impunidad no puede ser el mensaje", afirma el italiano Matteo Re, profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Aún así Matteo Re considera muy complicado controlar a estos violentos, ya que las imágenes de fuerzas del orden actuando violentamente contra jóvenes sería contraproducente.

Movimiento 17 de octubre

En las redes sociales se propagaron mensajes que incitaban a saquear los comercios y a recurrir a la violencia, incluso contra sedes universitarias como la Bocconi. En un comunicado en Telegram, el autodenominado Movimiento 17 de octubre se describe a sí mismo como "un movimiento no estructurado que busca concienciar políticamente a los jóvenes italianos que, por lo general, se sienten ajenos al proceso electoral". Acusa al Gobierno de Meloni de reprimir la disidencia y de responder al descontento juvenil con porras y decretos.

"Nadie nos representa. Nos representamos a nosotros mismos. Antes de decidir qué exigir, queremos entender juntos por qué nos lo han quitado todo, quién nos lo ha quitado y cómo podemos recuperarlo", añadía el texto.

Tanto estas protestas juveniles como las que promueven los camioneros reflejan un profundo malestar motivado por la carestía de la vida y la falta de oportunidades para los jóvenes. El Gobierno italiano, formado por tres fuerzas conservadoras, quiere dar relevancia al problema que plantea la inmigración, ya que sufren más aún las carencias del sistema. Hay un componente, pero no se queda ahí.

Problema generacional

El alcalde de Milán, de centroizquierda, ha respaldado las medidas del Gobierno como forma de solucionar el problema de orden público. "Quiero decir sin ambigüedades que, en esta fase crítica, lo primero es el control y represión de estos fenómenos. No quiero que mis palabras se malinterpreten: No estoy en absoluto en contra de que lleguen 500 militares", dijo a los medios tras participar en un encuentro sobre orden público en la delegación del Gobierno, según informa la agencia Efe. Sin embargo, Giuseppe Sala, añadió que había que "abordar un problema generacional evidente".

El alcalde ha reconocido que el sábado será una jornada complicada para Milán. Los alborotadores pueden sentirse tentados de desafiar al gobierno y poner a prueba las medidas que acaba de aprobar. O bien trasladar su movilización a otras ciudades, o posponerla. Meloni, en todo caso, se juega mucho. Ha de demostrar que su forma de encarar un problema de orden público es eficaz.