El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, da por segura la investidura de Mariano Rajoy la próxima semana, y así lo ha dejado claro durante la sesión de control parlamentario a la que se ha sometido esta mañana. En debate con el PP, Puigdemont ha prometido «llamar a Rajoy para felicitarle, cosa que él nunca hizo» y pedir cita «para explicarle qué quiere este Parlament» para negar las acusaciones de Xavier García Albiol, quien le ha recriminado su «miedo» a dialogar con el PP y el Gobierno.

El president ha reclamado además a Ciudadanos que aproveche su previsible influencia en el futuro gobierno para hacer realidad las 46 peticiones que él mismo planteó a Rajoy en su último encuentro. Puigdemont no se ha apeado, sin embargo, del tono agrio hacia el «Gobierno del 3% de Bárcenas» al que ha acusado de «asustar» con su gestión de las pensiones y de intensificar la «judicialización» de la política como respuesta a su oferta para pactar un referéndum de independéncia.

En una sesión parlamentaria marcada por las dudas que Puigdemont ha generado con conferencias en Madrid y en París, el presidente catalán ha insistido en su compromiso con la celebración de un referéndum en septiembre de 2017 y la posterior proclamación de la independencia. Una hoja de ruta que han visto en cuestión desde la CUP hasta el PSC. La portavoz de la CUP, Anna Gabriel, ha reclamado al president que reúna ya a los partidos y entidades comprometidos con la independencia para preparar la consulta, pero Puigdemont le ha dejado claro que no moverá pieza hasta ver aprobadas sus cuentas.