Su juventud la dedicó a ETA, su madurez a huir de la cárcel para vivir en paradero desconocido más de treinta años y ahora se encamina hacia una jubilación como profesor universitario en Cuba. Su historia está escrita con años de condenas por pertenecer a ETA, premios literarios y reconocimientos del ámbito de la intelectualidad euskaldun e incluso canciones populares que glosan su figura, y su rocambolesca fuga de prisión, en los ámbitos más abertzales. Joseba Sarrionandia (Iurreta, Vizcaya 1958) fue condenado a casi 40 años de prisión en 1980 por formar parte de la banda terrorista.

Entre sus delitos figura, entre otros, haber participado en el secuestro del empresario bermeano, José Garavilla. Sólo cumplió cinco años entre las rejas de la prisión de Martutene de San Sebastián. Una noche de San Fermín de 1985 aprovechó un concierto del cantautor Imanol en el interior de la cárcel para esconderse en uno de los altavoces del grupo junto a otro miembro de la banda, José Ignacio Picabea y con el apoyo de otro conocido etarra, Mikel Albizu, para escapar y no reaparecer nunca más. Y así ha permanecido desde entonces, en paradero desconocido. Hasta ahora.

Joseba Sarrionandia impartirá un curso sobre la lengua vasca en Cuba

El Instituto Vasco Etxepare, promovido por las instituciones vascas y cuyo patronato preside el lehendakari Iñigo Urkullu, se dedica a difundir la lengua y cultura vasca por el mundo y ha decidido contratar a Sarrionandia. En 2015, el Instituto y la Universidad de La Habana suscribieron un acuerdo por el que el centro académico implantaría un lectorado de Lengua y Cultura vasca. Sarrionandia, uno de los escritores en euskera más reconocidos, será el responsable del mismo. Según ha informado el Instituto, el poeta y ensayista será el responsable del lectorado e impartirá un curso sobre la historia de la lengua vasca en el que abordará “Historia léxico-gramatical y social de la lengua vasca desde el Neolítico hasta la actualidad”.

El lectorado se pondrá en marcha el próximo día 22 y supondría el final de la huida de Sarrionandia. El ex miembro de ETA no tiene en la actualidad cuentas pendientes con la justicia. Precisamente en 2011 el gobierno de Patxi López le concedió el premio Euskadi de Literatura en euskera por su obra Moroak gara behelaino artean (Somos moros entre las tinieblas). Un reconocimiento cuyo importe económico congeló hasta verificar que la Justicia española consideraba preescritos sus delitos y el cumplimiento de su condena y, por tanto, carecía de causas pendientes.

Licenciado en filología por la Universidad de Deusto, Sarrionandia llegó a impartir clases en la Universidad de Educación a Distancia antes de ser detenido con apenas 22 años por pertenecer a ETA. Durante estas tres décadas de huida no ha dejado de escribir. Cuenta con una treintena de obras de poesía, novela, ensayo y literatura juvenil, además de numerosas traducciones de autores como T. S. Elliot o Fernando Pessoa.

La suma de las diversas penas superaba los 40 años de cárcel, pero se le aplicó la ‘regla 70’

Sarrionandia fue detenido el 13 de noviembre de 1980. La Audiencia Nacional le condenó por varios delitos de terrorismo, uno de ellos por el secuestro del empresario conservero de Bermeo, José Garavilla. Según la sentencia que le condenó a tres años por detención ilegal, el ahora docente universitario y reconocido escritor en euskera, realizó vigilancias sobre los movimientos del industrial. Además, junto con otros miembros de ETA, secuestró a Garavilla cuando se dirigía en un coche a su lugar de trabajo y tras amenazarlo con sus armas lo trasladaron oculto en un vehículo hasta la localidad de Mundaka. Desde allí lo trasladaron a un piso de Durango donde lo mantuvieron retenido durante varios días hasta que su familia pagó un rescate que se estimó en alrededor de 30 millones de pesetas.

Además de por detención ilegal, fue condenado por depósito de armas, por la colocación de una bomba que fue desactivada en el palacio de justicia de Bilbao, por el robo de un turismo y por un atraco en una caja de ahorros en la que se apoderaron de más de dos millones de pesetas. En un segundo sumario le condenaron por los delitos de estragos y lesiones. Además, contra el escritor recayó una tercera condena en otro sumario.

En total, la suma de las diversas penas superaba los cuarenta años de cárcel, pero se le aplicó lo que se denominaba «regla 70», en virtud del Código Penal de la época, que establecía que el máximo tiempo de cumplimiento sería el triple de la pena más alta. Como la pena más alta eran los seis años por depósito de armas y explosivos, se fijó en 18 años el periodo que debía permanecer en prisión.

La fuga de Sarrionandia se convirtió en uno de los temas más populares del grupo Kortatu, que en su canción Sarri, Sarri rememoraba la fuga del ex miembro de ETA y durante mediados de los años 80 se convirtió en uno de los «himnos» más populares entre las juventudes de la izquierda abertzale.