Una de las primeras decisiones de Ignacio Aguado (Madrid, 1983) cuando llegó a la Asamblea de Madrid hace año y medio fue echar las paredes abajo. La tercera planta del parlamento, ahora ocupada por Ciudadanos, cambió los despachos de sus antiguos inquilinos por un espacio diáfano con paredes de cristal. Desde entonces el portavoz madrileño del grupo naranja se ha propuesto trasladar ese cambio inmobiliario a nivel regional; romper los muros que PP y PSOE levantaron durante décadas y poner luz y taquígrafos que permitan la tarea vigilante del partido de centro. El pacto de investidura que llevó a Cristina Cifuentes a la presidencia de la Comunidad de Madrid fue el primer experimento a escala del pacto por el que dieron la llave de gobierno a Mariano Rajoy. Mientras en Madrid se están cumpliendo las expectativas, Aguado reconoce que el PP tiene aún mucho que demostrar en el acuerdo nacional.

Ciudadanos acordó 76 medidas para facilitar el Gobierno de Cristina Cifuentes, exactamente la mitad de lo pactado entre Rivera y Rajoy, ¿cuál es el balance?

Vamos a muy buen ritmo; primero es el hito de conseguir ese acuerdo que no se había hecho nunca en la Comunidad de Madrid y sobre todo sin pedir nada a cambio de sillas. No entramos en el gobierno, que era raro para ellos. Nos decían ‘¿cuántas consejerías queréis? Os damos las que queráis’. Nosotros no queremos entrar en el Gobierno, pero sí el acuerdo, que tenía que ver con regeneración política y que nos costó mucho sacarlo con el PP de la Gürtel y de Púnica que, no nos olvidemos, sigue siendo el mismo PP de hace 4 años, pero con un corsé donde no tienen libertad para la corrupción. Han firmado que no puede haber imputados por delitos de corrupción política ocupando escaños, una limitación de mandatos de ocho años, que el próximo candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid tenga que ser elegido por primarias. Han firmado cosas que en su vida hubieran firmado si no llega a ser por C’s. Ya se ha cumplido o está en trámite el 85% del acuerdo en un año y medio. Queda mucho por hacer, pero el primer balance es positivo. Hemos conseguido gobierno y reformas. Ese es el encaje que está sirviendo de punta de lanza en la Comunidad de Madrid, porque lo que hicimos aquí es un experimento de lo que podría pasar a nivel nacional y creo que está yendo bien.

En su día les ofrecieron entrar en el Gobierno, ¿sigue abierta esa posibilidad?

Gobernar tiene que tener un fin, y en la medida en que se vayan a cumplir esos acuerdos no tenemos intención de entrar. Si en algún momento viéramos que el acuerdo de investidura no se puede cumplir desde la oposición, o que el Gobierno está arrastrando los pies o no quiere cumplir, nos plantearíamos entrar, pero a día de hoy están cumpliendo. No aspiramos al poder por el poder, ya gobernaremos. Dentro de tres años espero gobernar la Comunidad de Madrid, pero ahora nos han situado donde nos han situado: tenemos 17 escaños. El PP sigue siendo el PP de Púnica y de Gürtel, entrar en un gobierno en el que no tenemos toda la confianza y donde la sombra de la corrupción está muy latente no es inteligente, porque nos ataría de pies y manos a la hora de ser contundentes y porque nos haría copartícipes de ese Gobierno. Cuando el PP se regenere, podrá ser un aliado al igual que el PSOE para formar coaliciones. No pasa nada por gobernar en coalición, pero en este primer momento de transición donde el PP y el PSOE están gravemente afectados por corrupción no nos interesa entrar.

El riesgo más claro de quedar fuera del Gobierno es la pérdida de visibilidad.

Es un riesgo táctico, de partido, no un riesgo de país. Cuando pones en la balanza lo que quieres es que España vaya mejor. Si el partido va mejor, pues bien, pero lo importante es que el país vaya bien. Por eso hemos tenido que sacrificar muchas cosas, como nuestra posición inicial a un Gobierno de Mariano Rajoy, donde decíamos que no nos gustaba ni era nuestro candidato. Primero hemos tenido que dar un paso a la abstención y luego que negociar para darles el sí. Eso, evidentemente, no lo hemos hecho pensando en Ciudadanos, sino pensando en España, en los españoles. Cuando ves que 9 de cada 10 españoles quiere un Gobierno, prefieres ser parte de la solución que del problema. Por eso habrá que esperar para ver las consecuencias para nuestro electorado a nivel de partido, y ver si la gente lo ha entendido o si no. En cualquier caso yo creo que es sabido que Cs está siendo clave en muchos parlamentos, donde los cambios no están llegando por arte de magia. Que Susana Díaz o Cifuentes no es que se hayan caído de un caballo de repente y se han vuelto regeneradoras, sino que hay un partido tanto en Madrid como en Andalucía que les está apretando, a cada una en una dirección, para arrastrarles al centro y obligarles a las reformas que no querían hacer. Como el refranero español, a la fuerza ahorcan, pues a la fuerza estamos ahorcando a dos viejos partidos que si no fuera por nosotros no estarían pasando por el aro.

¿No pasará factura el hecho de que sean otros partidos los que se cuelguen la medalla?

Hay que tratar a la gente como mayores de edad, que entienden cuál es la realidad y se enteran de todo. En las elecciones sabremos si hemos sido capaces de comunicar lo que hemos hecho o no, y que luego ellos decidan. ¿Que luego nos quedamos en el arcén, que perdemos diputados? Sinceramente me da igual perder uno, dos cinco diputados, o ganar, si cuando hagamos balance de la legislatura vemos que hemos conseguido cosas. Me iré tan contento a casa o a la siguiente legislatura sabiendo que hemos hecho cosas reales. Si esa sensación la podemos transmitir en la calle, me doy por satisfecho.

¿Qué ha cambiado en este año y medio en la Asamblea de Madrid?

Ha cambiado de forma radical la manera de hacer política. Antes la Asamblea era la novena consejería, era un teatro. Las leyes venían hechas y prefabricadas de Sol y aquí se aprobaba sin introducir ninguna enmienda y la oposición ni pinchaba ni cortaba. Ahora, como el PP ha perdido la mayoría absoluta, todo tiene que ser negociado, y eso obliga a cambiar la forma de funcionar, hay reuniones en los pasillos continuamente, incluso durante el pleno hay murmullos de los portavoces intentando transaccionar para sacar medidas adelante. Hemos pasado de “esto se ha hecho siempre así” a mucha más flexiblidad. No ha sido de la noche a la mañana, pero llevamos un año y medio consiguiendo cambios en el funcionamiento. Que se pueda retransmitir una comisión de investigación por streaming era impensable y ahora se retransmite en abierto a todas las cadenas. Vamos abriendo la ventana de la Asamblea para que sea más adaptada al siglo XXI, porque estaba en el Paleolítico, y sigue un poco ahí, pero poco a poco lo vamos cambiando.

 

En el caso de que no se cumplan los 76 acuerdos, ¿qué haría Ciudadanos como oposición?

La diferencia entre nuestra oposición y la oposición tradicional es que nosotros tenemos la posibilidad de tumbar un gobierno, cosa que no han podido hacer otras oposiciones. Esa capacidad implica un extra de responsabilidad a la hora de aprobar leyes, de aprobar enmiendas. El PSOE en 20 años, en las enmiendas a los presupuestos, hacía propuestas que eran disparar con pólvora del rey, un brindis al sol. Ese papel de oposición responsable, de saber adónde se puede llegar y proponer políticas sociales que se puedan pagar lo asumimos nosotros. Es una oposición distinta, más responsable. Existe esa posibilidad, si no nos gusta lo que estamos viendo se puede tumbar un gobierno, y eso obliga a tener un pulso de responsabilidad.

¿Por qué procedimiento sería?

Moción de censura.

Pero eso requiere un candidato unánime.

En España las mociones de censura son constructivas, no vale con tumbar un Gobierno sino que hay que tener un candidato alternativo. Nunca nos hemos planteado eso en año y medio, ni se ha hablado, pero esa opción siempre está ahí, al final del camino. Ojalá no llegue y haya una legislatura de 4 años donde veamos cambios reales, hacer política útil y que los ciudadanos lo vean y recuperen la confianza que han perdido en los políticos.

¿Cómo valora la disposición de Rajoy respecto a Cifuentes?

Las negociaciones por la parte del PP la veo más descoordinadas, hay incoherencias…Les veo descentrados respecto  a la importancia que tiene. Nuestras exigencias van a ser las mismas, si esos 150 puntos se reflejan en el presupuesto, tendrán nuestro apoyo. Si lo que pretende el PP es hacernos un regate en corto o hacernos algún truco a los que nos tiene acostumbrados el PP, nos tendrán enfrente.

¿No fue un «truco» no abordar la amnistía fiscal?

Tanto en el techo de gasto como en la amnistía no hemos visto al PP con ganas reales de hacer las cosas bien. Respecto a la amnistía fiscal yo estoy desilusionado con la actitud que ha tomado el gobierno de Mariano Rajoy, echando balones fuera y no siendo contundentes. Teníamos millones de euros que reclamar, y parece que al PP le da igual.

¿Rajoy cumplirá?

No lo sé, esto se gana con hechos. Cristina está cumpliendo el acuerdo y estamos razonablemente satisfechos. Mariano Rajoy desde luego tiene mucho que demostrar. A día de hoy no han demostrado con hechos esa voluntad de cambio real. Ellos mismos se irán retratando.