Termina la última fuga para un miembro histórico de ETA. La estrecha colaboración en materia antiterrorista que mantienen Francia y España ha vuelto a dar sus frutos con la detención en Marsella de José Manuel Azkarate, Manu, un veterano integrante de la banda que se encontraba fugado desde 2012 y que previsiblemente se encontraba preparando su marcha a un país de Suramérica.

Condenado a 51 años de cárcel por el secuestro del empresario Juan Pedro Guzmán Uribe en 1985, Azkarate Ramos consiguió el 26 de diciembre de 1992 que le concedieran la libertad condicional por motivos de salud alegando que sufría varices esofágicas crónicas, una patología que consiste en dilataciones venosas en la submucosa del esófago. Fue a raíz de un auto dictado por la entonces juez Manuela Carmena, hoy alcaldesa de Madrid, después de que el etarra se comprometiera a renunciar a la lucha armada. Once días después de su excarcelación, el hoy detenido compareció ante los medios de comunicación para dejar claro que no se arrepentía de los asesinatos cometidos por la banda terrorista ni renegaba de su pertenencia a ETA.

Según ha informado este miércoles el Ministerio del Interior, la detención se produjo en Marsella y la llevaron a cabo agentes de la Policía Judicial francesa en colaboración con la Comisaría General de Información de la Policía Nacional. El etarra, sobre el que pesaba una orden europea de detención y entrega, llevaba documentación falsa elaborada por la banda.

Este histórico de ETA permanecía huido desde 2012 y estaba preparando su marcha a Suramérica

Nacido en la localidad guipuzcoana de Tolosa en 1963, el historial etarra de Manu arranca cuando tenía tan sólo 21 años. En 1984 se integró en el comando Bizkaia, que ese mismo año atentó contra el teniente coronel jubilado Alberto Aznar Félix en Portugalete y atacó un convoy militar en Galdákano (Vizcaya) que costó la vida del teniente Juan Enríquez Criado, el subteniente Francisco Javier Fernández de Lajusticia y la del civil Manuel Asensio Pereda.

Un año después participó en el secuestro de Juan Pedro Guzmán Uribe, empresario y directivo del Athletic Club de Bilbao y el 10 de enero de 1986 fue detenido por la Policía Nacional tras la liberación del empresario vizcaíno. Tras ser juzgado y condenado por pertenencia a banda armada, detención ilegal y numerosos atentados, estuvo encarcelado hasta alcanzar la libertad condicional en 1992 por su enfermedad.

Azkarate volvió a ser detenido el 14 de enero de 2003 en Guipúzcoa por orden del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional por incumplir la normativa de la libertad condicional que le fue concedida en 1992 y que establecía personaciones periódicas en los servicios sociales.

El etarra logró en varias ocasiones que lo excarcelaran por su enfermedad crónica

Su situación de libertad fue revocada en 2004, pero volvió a salir en libertad por sus problemas de salud y tras realizar una huelga de hambre en prisión para forzar su salida de prisión. En un primer momento se le ofreció la excarcelación controlada con una pulsera telemática, pero rechazó esta medida «por dignidad». Finalmente, el entonces juez central de Vigilancia Penitenciaria, Javier Gómez Bermúdez, modificó las condiciones impuestas al etarra para que pudiese disfrutar del tercer grado, con la obligación de comparecer periódicamente en dependencias policiales.

Azkarate volvió a incumplir la medida de control y huyó de su domicilio en 2011, motivo por lo que volvió a ser detenido en marzo de 2012  por efectivos de la Policía Judicial de Bayona en la localidad francesa de Ciboure merced a las investigaciones de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional española. Tras su puesta en libertad con medidas cautelares decretadas por el Tribunal de Apelación de Pau, y al ser validada su extradición a España por el Consejo de Estado francés, Azkarate huyó del domicilio que tenía en el sur de Francia.

El Ministerio del Interior ha destacado que la detención, que se produce dos meses después del hallazgo de un zulo en un bosque al norte de Francia, es fruto de la permanente colaboración en la lucha antiterrorista entre la Subdirección Antiterrorista –SDAT- de la Dirección Central de la Policía Judicial francesa y la Comisaría General de Información de la Policía Nacional española.