ETA sigue resistiéndose a dar los pasos que le reclama el Ministerio del Interior, las instituciones vascas y el conjunto de la sociedad en el País Vasco. En un documento remitido a los presos de la banda la dirección del denominado Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) insta a los cerca de 350 etarras que permanecen en la cárcel a dar por superada la fase de la “resistencia” y contemplar acogerse de modo individual a las vías jurídicas para obtener beneficios que permitan “vaciar las cárceles”. Sin embargo, el EPPK establece dos líneas rojas en ese nuevo camino, “el arrepentimiento y la delación”. De esta manera continúa presionando a los reclusos de la organización para que no colaboren con la Justicia española para el esclarecimiento de los cerca de 300 asesinatos que aún permanecen sin resolver y les recuerda que no deben reconocer el daño causado ni acceder a arrepentirse de la acción armada.

Estas dos exigencias limitan el acceso a los beneficios penitenciarios a los que ya se han acogido muchos presos de ETA que, fundamentalmente a través de la llamada ‘Vía Nanclares’ han logrado acelerar su salida de prisión al colaborar con la Justica, reconocer el daño causado y arrepentirse.

Los presos reconocen que la decisión de no solicitar beneficios penitenciarios no ha sido bien entendida

La nueva directriz del EPPK, que ahora deberá ser votada por el conjunto de los etarras recluidos, concluye que el continuarán siendo “un ámbito de confrontación” y en elemento de apoyo más al proceso de independencia ya que si no se producen cambios en la política penitenciaria por parte del Estado quedará “en evidencia”, señala el EPPK, que “nos retienen como rehenes políticos al objeto de obstaculizar la libertad de Euskal Herria”. En el documento de siete folios que hoy publican los diarios ‘Gara’ y ‘Berria’ la dirección del colectivo de presos de ETA hace autocrítica y reconoce que la posición “duro y/o rígida” mantenida durante décadas y que ahora modifica, y que ha sido contraria a solicitar beneficios penitenciarios “no se ha entendido demasiado” en su propio entorno. Pese a ello asegura que los presos ha sido “el claro vencedor” del proceso de lucha armada llevado a cabo ya que llega “íntegro y con la cabeza alta”. No oculta que es vencedor “pero en la cárcel.

Reclamar acercamientos y excarcelaciones parciales

El documento, que sirve de base al debate interno llevado a cabo por la organización sobre el modo en el que deben afrontar el acceso a los beneficios penitenciarios y el papel que debe jugar el colectivo, ya ha llegado a algunas cárceles francesas. En los próximos días lo hará a todas las prisiones españolas que tienen miembros de ETA encarcelados. Si finalmente es aprobado permitirá a todos los militantes encarcelados decidir de modo individualizado si solicitan acogerse a los beneficios carcelarios previstos en la ley: redenciones de pena, cambios de grado, permisos, acercamiento a cárceles del País Vasco, etc. Medidas hasta ahora prohibidas por el colectivo de presos que controlaba la dirección de la banda. Señala que a partir de ahora quien decida reclamarlos contará con el apoyo del colectivo de presos. Desde enero de 2013 sólo se permitió a los presos enfermos y los encarcelados fuera del Estado poder acogerse a este tipo de medidas. Fue el caso de Josu Uribetxebarria Bolinaga, el preso de ETA enfermo, -condenado por los secuestros de José Antonio Ortega Lara y el empresario Julio Iglesias Zamora y el asesinato de tres guardias civiles-, que fue excarcelados y que falleció en 2015.

Afirman que los presos son los “claros vencedores” de la lucha armada “pero… en las cárceles”

Ahora se da por bueno todo acercamiento, aunque sea “parcial”, o cualquier modalidad de excarcelación, aunque no sea “definitiva”. El EPPK señala que el objetivo a partir de ahora radica en avanzar hacia el final de la política de dispersión, lograr el acercamiento de los cientos de etarras encarcelados a prisiones cercanas al País Vasco y dar pasos para lograr “vaciar las cárceles”. Insiste en que el nuevo tiempo que invita a iniciar para dar pasos en la situación penitenciaria debe abordarse desde la “unidad, la solidaridad y la unión con el pueblo”.

El EPPK también se refiere a la necesidad de afrontar una nueva etapa de la mano “del pueblo, los agentes sociales, políticos y sindicales” y las instituciones con el objetivo de impulsar el proceso independentista.

Asumir las directrices de la izquierda abertzale.

El EPPK es el colectivo de presos partidario de dar pasos hacia la integración progresiva de los presos de ETA. Frente a él se encuentra otro grupo más minoritario de presos agrupados en ‘Amnistía Ta Askatasuna’ (ATA) que defiende postulados más radicales y tradicionales de la banda, partidarios de resistir y presionar hasta lograr la amnistía de todos los etarras.

Precisamente estos días el colectivo de presos lleva a cabo un encierro en Usurbil (Guipúzcoa) para reclamar un cambio de posición del Gobierno central en su política penitenciaria. Al igual que ahora reclama el EPPK, cerca de 300 ex presos de la organización terrorista exigen “vaciar las cárceles”. Hasta el próximo 8 de enero celebrarán numerosos actos para hacerse oír, con marchas a las cárceles y concentraciones. Han recibido el apoyo de los principales dirigentes de la izquierda abertzale.

El EPPK llama a renovar su “conexión con el exterior” para ponerse al servicio de la independencia

El entorno de Sortu hace tiempo que ha invitado a los presos de ETA a acogerse a los beneficios penitenciarios para acelerar su salida de la cárcel. Ahora el EPPK señala incluso que es tiempo de modificar y renovar su estructura y su “conexión con el exterior” e invita a asumir la línea marcada por la izquierda abertzale. Para ello, considera que se debe buscar el “arrope popular” para el colectivo, “debemos ponernos en manos del pueblo y del proceso independentista”, asegura en el documento,

Históricamente la organización criminal ha presionado a todos sus presos para renunciar a cualquier tipo de beneficio carcelario como muestra de rechazo a la legislación española y para evitar la fractura en el otrora férreo colectivo de presos. Sin embargo, años antes del cese definitivo de la acción armada, y por iniciativa del Gobierno vasco del PSE que presidió Patxi López, y que ahora continúa y amplía el Ejecutivo de Urkullu, puso en marcha iniciativas para facilitar el arrepentimiento de presos, el reconocimiento del daño causado e incluso el encuentro con sus víctimas. Una vía que cada vez ha contado con un mayor número de partidarios entre los presos de la organización.