El Forum Económico Mundial de Davos ha estado durante más de una década en la diana del movimiento antiglobalización. Sin embargo, en los últimos años, las protestas han disminuido hasta casi desaparecer. En la cumbre de 2017, la única manifestación que se ha producido -hasta ahora- ha sido protagonizada por un grupo que promueve la independencia del Tibet.

«Irónicamente, las ideas de aquellos movimientos están más en sintonía hoy que entonces con un cierto sentimiento de la opinión pública», explica Manuel Arias, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Málaga, quien ha estudiado de cerca estos movimientos. El discurso antiglobalización se ha puesto de moda justo cuando los manifestantes parecen haberse retirado de las calles.

‘No Logo’, No-Global

La fecha de nacimiento de este movimiento se remonta a 1999, cuando 40.000 manifestantes intentaron boicotear la cumbre de la Organización Mundial del Comercio, en Seattle. Situación que coincidió con la publicación en esos días del libro No Logo, de la periodista americana Naomi Klein. Una investigación sobre el poder de las grandes marcas que se convirtió en una referencia para el movimiento que, en muchas partes del mundo, empezó a llamarse No-Global.

Desde entonces, las protestas multitudinarias han incendiado los vértices de las principales instituciones internacionales: desde el G8, al Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio. Un conjunto de grupos, medios de comunicación alternativos y organizaciones antisistema surgieron para luego desaparecer alrededor de estos eventos.

Las protestas marcaron el rearme ideológico de la izquierda anticapitalista

«Las protestas en ocasión de las grandes cumbres, a partir del final de los años noventa, fueron un intento de rearme moral y organizativo de la izquierda anticapitalista, después de la caída de la Unión Soviética». Un rearme que no fue sólo ideológico: las ciudades donde estaban los vértices se convirtieron en verdaderas zonas rojas, rodeadas de miles de manifestantes. Los incidentes con la policía en ocasiones han acabado en tragedia.

Davos, un símbolo

Entre todas las grandes citas internacionales, el Forum Económico Mundial de Davos asumió pronto un carácter especial por el hecho de estar entre las pocas cumbres con una periodicidad y un lugar establecido. Se convoca todos los años a finales de enero en la ciudad alpina.

A pesar de ser un espacio abierto a políticos, emprendedores y economistas de todas las familias políticas, el Forum de Davos se convirtió en un símbolo de orden mundial que el movimiento antiglobalización quería desmantelar. La creación en 2002 de un Forum Social Mundial, una contracumbre en Porto Alegre los mismos días del Forum de Davos, fue el máximo desafío intelectual y organizativo del movimiento.

Hollande, Chávez, Lula y Pablo Iglesias participaron en el Social Forum

Por los pasillos del Forum Social Mundial pasaron políticos tan diferentes como el actual presidente francés Françoise Hollande, el venezolano Hugo Chávez  y la entonces estrella naciente de la política brasileña: Lula da Silva. Asociaciones católicas debatían con formaciones marxistas y organizaciones de consumidores. Entre los jóvenes que participaron en aquellas marchas sólo uno parece haberse convertido en un líder de calado: Pablo Iglesias Turrión.

¿Qué queda del movimiento No-Global?

Con la crisis económica y financiera de 2008, el movimiento antiglobalización ha cambiado radicalmente. Progresivamente ha dejado de interesarse en las grandes cumbres para centrarse en los problemas locales de cada país. Las batallas contra el Tratado de Libre Comercio con Canadá (CETA) y Estados Unidos (TTIP) han reavivado el espíritu No-Global, pero sin llegar a los niveles de participación anterior. «Han pasado muchos años. El discurso anticapitalista de la izquierda se ha mezclado con elementos del populismo. En este sentido es convergente con un discurso anti-elitista de la derecha no liberal, tanto en Europa como en Estados Unidos», explica Arias.

En su opinión, algunas ideas del movimiento No-global se han convertido en mainstream (pensamiento dominante): «Por ejemplo, que la globalización ha creado más problemas que soluciones,  aunque los datos no soporten estas conclusiones». Lo que sí se ha perdido por el camino son las propuestas de aquellas contra-cumbres. Empezando por la Tobin-tax, la propuesta estrella del Social Forum, pocas han entrado en la agenda política. «Sobre todo, entre la izquierda, se perdido la idea de una gobernanza de la globalización para paliar sus excesos. Parece haber regresado a una receta más tradicional: la introversión nacional, como se ve claramente por las turbulencias que sufre la Unión Europea».