El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha descartado este lunes el adelanto de las elecciones tras la victoria de Pedro Sánchez en las primarias del Partido Socialista: «No habrá adelanto electoral. No voy a disolver la Cámara», ha insistido en varios momentos, para agregar que «después de lo que hemos vivido, conmigo que no cuenten para generar inestabilidad en España», ha aseverado con cierto tono desabrido.

El líder del PP, que  ha aún no ha llamado a Sánchez para felicitarle «porque no quería molestarle» y luego ha alegado «razones de agenda», ha comparecido en rueda de prensa tras reunir a su comité ejecutivo. La mayoría de los interrogantes que le han planteado giraban en torno al nuevo escenario que se abre tras el triunfo de Pedro Sanchez en las primarias socialistas. Ha señalado, tanto dentro de la reunión como en la comparecencia posterior que «con el PSOE no cambia nada. Intentaré llegar a entendimientos» en materias como Cataluña, Unión Europea o Defensa.

Con el PSOE no cambia nada, intentaré llegar a entendimientos»

Esquivo y molesto, en el resto de las materias, ha dicho, «intentaré buscar otros apoyos», los mismos que han hecho posible que saliera delante el decreto de la estiba o distintas directivas europeas, aunque «no ha sido fácil». Es cierto que ha citado también el techo de gasto, pero ese lo pactó en su momento con la gestora socialista, lo que no parece previsible que lo pueda hacer con un partido liderado por Sánchez.

En todo caso, el nuevo liderazgo socialista introduce un elemento de incertidumbre donde el único tranquilo parece ser el inquilino de la Moncloa, Mariano Rajoy, que va a seguir intentando agotar la legislatura. No parece pasar por la cabeza del presidente del Ejecutivo un adelanto electoral para pillar a Sánchez lamiéndose las heridas de la contienda, con una formación partida en dos y sin candidato, aunque temen que van a tener que sortear al menos dos años de  fuerte inestabilidad política en la izquierda con la amenaza de una moción de censura y eso no cierra la puerta a ningún escenario, según evalúan en el entorno del jefe del Ejecutivo.

Cree un alto dirigente del PP que Sánchez “también también necesita tiempo para rearmarse y unir un poco al partido”, pero no tiene dudas en que “los más contentos serán los de Podemos”.

Rajoy y Sánchez siempre han tenido una mala relación personal

Todo ello sin olvidar que la relación personal entre Rajoy y Sánchez está presidida por el recelo mutuo, el rechazo y hasta el desprecio. El «indecente» que le espetó el socialista al popular en su debate electoral de un ya lejanísimo 14 de diciembre de 2015 replicado con un «ruin», no fue la causa, sino el síntoma, de esa nefasta relación. La falta de sintonía entre ambos solo es equiparable a la que sentían Felipe González y José María Aznar. Y no la disimulan.

Tres días después de las elecciones del 20-D Rajoy le recibió en Moncloa. Sánchez apenas estuvo sentado diez minutos, los justos para decirle que no tenía nada que negociar ni hablar con él. Todos recuerdan la ya famosa «cobra» que el gallego le hizo al líder del PSOE cuando se negó a saludarle en una reunión celebrada en el Congreso el 12 de febrero de 2016, aquel año políticamente loco. Todo muy edificante y que puede volver a repetirse.