Apenas necesitará 20 euros y una licencia. Un capricho delicado, quien sabe si de dudosa calidad, pero que quizá nunca tenga tan asequible. En la mesa las hay más caras, pero por el precio de tres copas aquella arma quizá pueda ser suya. El joven hace varios minutos que las mira con curiosidad. La misma que despierta en un hombre un revolver Taurus del calibre 38. Para adquirirla deberá desembolsar al menos 150 euros. A su lado varios agentes de la Guardia Civil observan con semblante serio pero relajado. No hay peligro. En una de las mesas junto a cientos de armas largas y cortas un hombre de avanzada edad apunta con el fusil, lo manipula y lo observa con detenimiento. Busca algo más sofisticado. La empuñadura no le gusta, no se adapta bien a su mano y el tiro de precisión requiere que arma y tirador sean uno. Hacía días que esperaba para acudir en busca de un recambio a la pistola que compró por internet. No le gustó y se la regaló a su hijo.

Todos ellos conocerán esta mañana si son nuevos propietarios de armas. Dependerá de su puja, del precio que estén dispuestos a pagar y que detallaron en sobre sellado para optar a ella. La subasta se celebrará en la Comandancia de la Guardia Civil en Pamplona -210 armas largas y cortas-. Es una de la cerca de una treintena que este año se celebrarán en nuestro país. Subastas de armas de segunda mano que bajo la supervisión y organización de los servicios de Intervención de Armas atraen a cazadores, tiradores, coleccionistas y amantes o dependientes de las armas en nuestro país en busca de chollos y oportunidades a buen precio.

Tener un arma sin ser policía, militar o agente de seguridad no es tan extraño. Sólo en España circulan más de 2,9 millones de armas, a razón de un arma por cada 16 habitantes. Las hay de todo tipo y uso. Depende de la modalidad de licencia: vigilancia, caza, tiro deportivo, uso en galerías de tiro, etc. El 75% de las armas en uso en el Estado son escopetas destinadas a la caza, a las que se suma otro 11% de rifles, un 5% de pistolas (145.000) y un 2% de revólveres (61.000). Sin duda uno de los usos más minoritarios pero nada desdeñable es el destinado a la protección personal. En España 8.600 personas portan un arma de modo legal por ver amenazada su vida.

En España circulan más de 2,9 millones de armas, una por cada 16 habitantes. 8.600 personas las portan por ver amenaza su seguridad”

Sólo este año la Guardia Civil habrá subastado más de 12.000 armas cuando concluya el año. Se trata de armas entregadas por particulares y que tras fijarle un precio de salida se someten a la puja de los interesados. La de este sábado en Pamplona es una subasta media. Las 210 armas están lejos de las casi 600 que se ofertaron hace dos años. El calendario de subastas ya tiene fijadas otras cinco hasta octubre (Badajoz, Gerona y Guipúzcoa este lunes 12, Huelva el 25 de septiembre y Cantabria el 2 de octubre). Por ahora son las últimas del año. Desde enero se han celebrado 21 subastas más algunas con una oferta muy voluminosa de armas, como las 1.733 que se subastaron en Madrid, las 1.576 de Barcelona o las 1.275 armas que se pusieron a la puja en Valencia.

Andalucía, Madrid y Cataluña, los más ‘armados’

“Durante la crisis la demanda de licencias de armas cayó, este no es un deporte barato, pero ahora de nuevo ha repuntado”, asegura el teniente responsable de la Intervención de Armas de la Comandancia de Navarra. Adquirir un rifle, un revolver o cualquier otro tipo de arma en una subasta puede suponer un ahorro del 75% de su coste. En Navarra la demanda de armas es importante, no en vano las 30.000 personas con licencia acumulan un arsenal en sus casas de alrededor de 65.000 armas. No son los navarros, sin embargo, quienes encabezan el ranking en España. Andalucía, Madrid, Cataluña, Valencia y Castilla-La Mancha son las comunidades autónomas más armadas.

En la sala de tiro de la Guarida Civil en Pamplona el trasiego de buscadores de chollos ha sido constante esta semana. Expuestas en la sala de tiro construida en los años 90 –“con todos los adelantos de la época, los mismos que se emplearon en las salas de tiro de Barcelona 92”, recuerdan­-, los hombres son abrumadora mayoría. Gaudencio reconoce que la caza, la perdiz en particular, fue su verdadera pasión pero que la edad no perdona y ahora prefiere el campo de tiro, “hace dos años me compre una Walter en una subasta”, recuerda, “y ahora estoy mirando si veo algo”.

Felipe dispara desde que tiene 9 años, “ahora busco un arma corta del calibre 22”

Luis Miguel es la primera vez que participa. Está sorprendido de la variedad y los precios, “me esperaba armas viejas pero algunas son de categoría”. En casa tiene tres escopetas y dos rifles y ahora quiere completar su colección “con algún arma antigua, ¡que no sea ésta, que vale 3.000 euros!”, afirma señalando el rifle con el precio de partida más elevado de toda la subasta. Junto a él, Gorka es el más joven de los potenciales compradores, 24 años: “Buscaba algo barato, un arma antigua a buen precio”. La caza es su pasión, la comparte con su padre y en su grupo de amigos no es el único que tiene armas en casa, “no que va, en mi cuadrilla muchos las tienen”, reconoce.

El más veterano de los amantes de las armas presentes en la sala es Felipe. Con 9 años ya disparó su primer revolver, “una Mauser alemana” en Beine (Francia), donde tras quedar huérfano su abuela le crió junto a dos de sus hermanos: “Allí vivíamos en plena naturaleza, rodeados de bosques y animales y la caza era nuestro entretenimiento”. Ahora los achaques propios de la edad no le permiten ir al monte y prefiere la comodidad del tiro, “busco un arma corta del calibre 22”.

Una pistola oculta en casa

Oportunidades para coleccionistas en busca de piezas únicas a buen precio y dispuestos a pagar sumas elevadas por la compra de un arma. “En cierta ocasión una persona llegó a pagar entre 1.300 y 1.500 por cada una de las tres armas por las que pujo. En ocasiones nos encontramos con personas que vienen desde el extranjero sólo para comprar un arma en particular. Hablamos de piezas con precios muy elevados por tratarse de ediciones limitadas con un mercado propio de coleccionistas2.

Pistolas, escopetas y revólveres que en muchos casos continúan ocultas en muchos hogares sin en ocasiones ni siquiera sus ocupantes lo conozcan. El impacto de la Guerra Civil aún se deja sentir: “Fueron años en los que mucha gente estuvo armada, en una guerra los civiles se arman y una vez que termina muchos creen que puede pasar de nuevo y esconden o retienen armas en casa”, asegura el Teniente.

El hallazgo de armas ocultas de tiempos de la Guerra Civil es frecuente, “hay infinidad de ellas”, asegura un Teniente de la Guardia Civil

En la comandancia se han encontrado con casos de este tipo en los que se les entregan armas de calibre pequeño encontradas ocultas y propias de aquellos años. “Es frecuente ‘las armas de mujer’, así se conocían. Eran de pequeño tamaño. De esas diría que existen infinidad de ellas. Es habitual que el abuelo guardara esa arma en la casa del pueblo y que los hijos o nietos cuando la heredan la descubran en un trastero”.

La trazabilidad de las armas que se subastan en completa. Se conoce el propietario, el uso y el origen. La posibilidad de que se cuelen armas procedentes de la comisión de delitos es prácticamente imposible, aseguran en la Guardia Civil. “Aquí todas son armas legales, con un seguimiento efectivo. Si un arma no está controlada se prohíbe, no se puede poner un arma en el mercado así, por las buenas”.

Sin ‘mercado negro’

Pensar en un mercado negro de armas es, según la Guardia Civil, algo que no encaja con la realidad de nuestro país. En España no es sencillo adquirir un arma fuera de la legalidad, “las hay pero no es como vemos en EEUU donde hay un mercado que te las vende, aquí tardaríamos dos minutos en localizarla e ir a por ella, no existe un mercado negro como tal, quizá una venta de delincuente a delincuente”.

Cuando termine la subasta, el dinero recaudado irá íntegramente a los propietarios de las armas. La Guardia Civil presta el servicio y lleva a cabo la labor de depósito de las mismas pero no percibe remuneración alguna, “aquí hay gastos de mantenimiento y un esfuerzo pero nosotros no percibimos nada de nada”, se lamenta el teniente. Un deposito al que muchos de los rifles y escopetas que hoy queden sin vender volverán y al que en los próximos meses llegarán nuevas piezas.

En él se guardan armas de personas que pese a tener licencia ésta les ha caducado, y por tanto no pueden poseerla hasta que lo renueven. También se custodian las armas procedentes de autoridad judicial por ser pruebas de algún posible delito o aquellas que por cometer algún tipo de irregularidad o infracción administrativa deben ser retiradas a sus propietarios. Por último, las armas cuyo destino es ser destruidas que bajo la supervisión de la Guardia Civil se deben someter a la correspondiente fundición.