Marcus Slaughter, pívot estadounidense que vistió tres temporadas la camiseta del Real Madrid y actualmente en las filas del Darussafaka Dogus turco, está citado a declarar en calidad de imputado el próximo 27 de junio por el juzgado madrileño que investiga si jugó con un pasaporte falsificado de Guinea Ecuatorial. Se trata del caso en el que también figura como investigado Andy Panko, que militaba entonces en el Baloncesto Fuenlabrada y que trató de utilizar un pasaporte con el mismo número que el de su compatriota.

El titular del Juzgado de Instrucción 27 de Madrid, Enrique Jesús Bergés de Ramón, trata de reactivar con la declaración de Slaughter la investigación iniciada el 29 de julio de 2015 a raíz de que el Consejo Superior de Deportes (CSD) pusiera en conocimiento de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional un dosier informativo que le había remitido la Federación Española de Baloncesto (FEB) al detectar incidencias en el proceso de validación de las licencias en la Liga ACB de dos jugadores profesionales con nueva nacionalidad de países con acuerdo de no discriminación laboral con la UE. Los baloncestistas habrían pagado supuestamente 30.000 euros cada uno por el documento que les permitía no ocupar plaza de extracomunitario.

Además de los dos citados jugadores también han sido llamados ya al procedimiento en calidad de imputados el agente Julián Aranda de Marcos, el ex canterano del Real Madrid Richard Nguema y el entrenador Hugo López, estando personados como perjudicados la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP), la ACB, el Baloncesto Fuenlabrada y el FC Barcelona. En un auto dictado el pasado 6 de junio, al que ha tenido acceso El Independiente, el magistrado ha declarado compleja la causa y ha ampliado la instrucción otros 18 meses.

El Real Madrid ganó la Liga y la Copa con el pívot nacido en EEUU jugando con nacionalidad de Guinea Ecuatorial

El juez intenta interrogar a Slaughter y Panko desde hace año y medio. A principios de 2016, el magistrado Bergés de Ramón libró comisiones rogatorias a Turquía -país en el que sigue jugando el primero- y Francia -donde entonces jugaba Panko, en el Nancy Basket, y hoy en el Guaros de Lara (Venezuela)- para que se les recibiera declaración judicial en calidad de investigados. El instructor adjuntaba pliegos de preguntas presentadas -entre otras partes- por el Ministerio Fiscal, que quería conocer quién le indicó la conveniencia de obtener el citado pasaporte de la República de Guinea Ecuatorial, qué documentación tuvo que entregar para obtenerlo y quién se lo entregó.

Slaughter fichó por el Real Madrid procedente del Brose Bamberg alemán en 2012 y Panko se incorporó a la disciplina del Club Baloncesto Fuenlabrada un año después tras haber pertenecido la temporada anterior al Unicaja de Málaga. En la primavera de 2015, sus respectivos clubes presentaron ante la Federación Española de Baloncesto la documentación que supuestamente acreditaba que ambos jugadores tenían pasaporte ecuatoguineano, lo que les permitía pasar a ocupar plazas de comunitario en virtud del Acuerdo de Cotonou.

Se trataba de un convenio de intercambio comercial y de asistencia que la Unión Europea y los 78 estados de África, Caribe y Pacífico (ACP) firmaron el 23 de junio de 2000 para el desarrollo económico, social y cultural de esas zonas del mundo. En su artículo 13.3, el acuerdo establece que “cada Estado miembro concederá a los trabajadores procedentes de un país ACP que ejerzan legalmente una actividad en su territorio un trato caracterizado por la ausencia de toda discriminación basada en la nacionalidad con relación a sus propios nacionales en lo referente a condiciones de trabajo, remuneración y despido. Cada Estado ACP, por su parte, concederá a este respecto un trato no discriminatorio comparable a los trabajadores nacionales de los Estados miembros”.

Los pasaportes de Slaughter y Panko, por los que habrían pagado cada uno 30.000 euros, tenían el mismo número

De esta forma, al acreditar la titularidad de un pasaporte de Guinea Ecuatorial, la nacionalidad de Slaughter y Panko quedaba equiparada directamente a la de cualquier otro ciudadano de la Unión Europea y liberaban las plazas de extranjero en sus respectivas plantillas. Panko nunca llegó a ocupar plaza de comunitario en el Fuenlabrada, precisamente porque la irregularidad se detectó al presentar la documentación y comprobar que su número de pasaporte coincidía con el de Marcus Slaughter.

El pívot norteamericano sí utilizó el pasaporte presuntamente irregular y, en uso de él, llegó a proclamarse campeón de Liga y Copa en la temporada 2014/15, lo que podría conllevar en un futuro la desposesión de los títulos a su equipo si se termina acreditando la irregularidad. El reglamento disciplinario de la FEB tipifica una infracción específica castigada con las mismas consecuencias que la alineación indebida.

Entre las anomalías que la Federación puso en conocimiento del CSD se incluía el hecho de que los números de pasaportes de los dos baloncestistas y los certificados de autenticidad expedidos supuestamente por el Consulado de Guinea Ecuatorial en Las Palmas de Gran Canaria tenían asignado el mismo número: AA001696. Cuando compareció como testigo ante la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Las Palmas de Gran Canaria el cónsul general Mauricio Mauro Epkua Obama, éste corroboró que no es posible que dos ciudadanos tengan el mismo número de pasaporte y que los pasaportes ordinarios de Guinea Ecuatorial no comienzan por la letra ‘A’ sino por la ‘F’.

Atestado policial en el que se analizan las irregularidades en los pasaportes de Slaughter y Panko.

Atestado policial en el que se analizan las irregularidades en los pasaportes de Slaughter y Panko.

La coincidencia numérica no fue la única irregularidad que hizo que saltaran las sospechas. En la página tres del pasaporte de Slaughter, aparece impreso el número de pasaporte AA001616, que se corresponde con el troquelado en la libreta pero no con el número AA001696, el obrante en su página biográfica en la parte superior derecha y en la zona de lectura mecánica. “Dicho pasaporte posee dos números distintos, no ajustándose a la normativa OACI [Organización Internacional de Aviación Civil]”, detalla la Comisaría General de Extranjería y Fronteras en un informe que consta en las actuaciones.

A todo ello se suma que la certificación de autenticidad del pasaporte emitido a nombre de Marcus Slaghter no figura sellada, en el pasaporte de Panko faltan las páginas 45 y 46 y la firma del secretario de Estado del Ministerio de Seguridad Nacional que aparece en la tercera página de ambos pasaportes es diferente. La FEB tampoco pasó por alto que la fecha de emisión de ambos es de 2014 y que no se hubieran hecho efectivos hasta 2015, así como que las citadas certificaciones hubieran sido emitidas supuestamente por el cónsul general en el archipiélago cuando ambos jugadores pertenecían a clubes de Madrid y la sección consular de Guinea Ecuatorial en la capital de España tiene competencia para emitir dicha acreditación.

Escrito de la embajadora en el que concluye que los pasaportes de Slaughter y Panko son “falsificados”.

Las sospechas se acrecentaron el 30 de noviembre de 2015, cuando la embajadora de Guinea Ecuatorial en Madrid, Purificación Angué Ondo, concluyó que los pasaportes intervenidos a los dos jugadores nacidos en EEUU “no son legales sino falsificados mediante métodos fraudulentos”. “Ambos señores no residen ni han residido en la República de Guinea Ecuatorial, por lo que deberán aclarar la procedencia de dichos documentos, cuya serie se desconoce”, zanjó.

Cuando puso en conocimiento de la Policía las irregularidades, el CSD defendió que la utilización de documentación “presuntamente no auténtica” por parte de Slaghter para su inscripción en la Liga ACB con nacionalidad ecuatoguineana perjudicaba al conjunto de equipos que participan en la competición. La duda es si el escándalo terminará costándole los títulos de Liga y Copa al Real Madrid.