En el pueblo nadie quiere hablar de ellos. En Tariego de Cerrato son la mancha que oscurece la tranquilidad de este pequeño municipio palentino de apenas 500 habitantes. Hoy es un día incómodo para todos ellos. Sin culpa alguna, pero con la rabia de haber visto nacer y corretear por sus calles, cuando sólo eran unos niños, a dos de los etarras más sanguinarios en la historia de ETA. Vivirán de modo especial el 30 aniversario del atentado de Hipercor que hoy se cumple. La partida de nacimiento de Antonio y Domingo les cita como el lugar en el que sus padres, Ramón Troitiño y Salvadora Arranz les trajeron al mundo. Lo hicieron con amor, ilusión e incertidumbre propias de la circunstancia vital y de la época que les tocó vivir. La década de los 50 no fue fácil, tampoco para los Troitiño Arranz.

Ramón no era palentino. Había nacido, paradojas de la vida, en ‘El Ferrol del Caudillo’. Cansado de la miseria probó fortuna en tierras palentinas y Tariego de Cerrato le abrió una oportunidad como obrero ferroviario colocando traviesas. Allí conoció a Salvadora, la que sería su mujer. Aquel trabajo no daba para mucho y la miseria económica les llevó a tener que conformarse con unas pequeñas cuevas horadadas en el cerro como vivienda. Allí vivieron sus primeros años Antonio y Domingo bajo los cuidados de su madre, vallisoletana de nacimiento, oriunda de la localidad de Rábano.

Ramón, el padre, no era palentino. Había nacido en ‘El Ferrol del Caudillo’. Tariego de Cerrato le abrió una oportunidad como obrero ferroviario

Aquella pareja de gallego y vallisoletana afincados en Palencia jamás imaginarían que sus dos vástagos, nacidos en 1955 y 1957, ingresarían años después en una banda terrorista que exigía a golpe de bombas y pistolas la independencia del Euskal Herria. Quizá nunca hubiese ocurrido si la miseria y la necesidad no hubieran continuado haciendo mella. La vida de la familia en Tariego de Cerrato apenas mejoraba y los ingresos del padre escasamente permitían ver la luz de una vida mejor. Por eso probó fortuna poco después en la cercana Venta de Baños para a mediados de los 60 emigrar al País Vasco, atraído por los ecos de la bonanza vasca que ya se extendían por todo Castilla y León.

De Domingo y Antonio a ‘Txomin’ y ‘Antton’

Antonio y Domingo eran unos niños, 9 y 7 años, cuando llegaron Rentería (Guipúzcoa). El cambio fue brutal. Aquella Euskadi poco o nada se parecía a la Palencia que habían conocido. Ni en lo económico ni en lo social y muchos menos en lo político. El ambiente antifranquista y de reivindicación nacionalista e independentista que empezaba a asomar cada vez con menos temor no tardó en calar años después en los hijos de Ramón y Salvadora. Rentería no era un municipio más, en esta localidad guipuzcoana el peso del movimiento de apoyo a la izquierda abertzale siempre ha sido muy intenso.

Como la infnacia, la juventud de Antonio y Domingo discurría paralela. Primero dio el paso el mayor, Antonio, después le seguiría Domingo, dos años máa joven. Décadas después incluso uno de sus sobrinos –hijo de Domingo- decidiría cruzar la línea roja y “alistarse” en ETA para conformar así una suerte de “clan palentino” en la banda terrorista. Con la adeptacion y formación de los dos nuevos militantes llegados de Tariego de Cerrato acababa de nacer la lista más sanguinaria de ETA jamás escrita por dos militantes. De nuevo el intento por superar el desprecio hacia los “maquetos” –modo despectivo en el que se calificaba a los inmigrantes llegados a Euskadi- forzaba a reivindicar el mayor grado de vasquidad de modo extremo; militando en ETA.

Con su nueva ‘identidad vasca’ y siguiendo la estela de su hermano Antonio, -ahora ‘Antton’-, los dos actuaron conjuntamente en el comando ‘Aizkora’ (hacha)

Domingo no hizo sino seguir los pasos de su hermano Antonio. Lo hizo en 1983 cuando pidió el ingreso en ETA. Con 28 años y un pasado como hijo de emigrantes, aquel joven pasaría a ser llamado a partir de entonces como ‘Txomin’ –domingo en euskera-. Con su nueva ‘identidad vasca’ y siguiendo la estela de su hermano Antonio, -ahora ‘Antton’-, los dos actuaron conjuntamente en el comando ‘Aizkora’ (hacha). Sabotajes a entidades bancarias y bares como preámbulo para pasar poco después a participar en el primer atentado con víctima mortal con la colocación de una bomba el 14 de junio de 1984 en San Sebastián en los bajos de un vehículo del guardia civil, Angel Zapatero Antolín.

Meses más tarde un encontronazo con una unidad de la Guardia Civil obligaría a Antonio y Domingo a huir a Francia en busca de refugio y esperar nuevo destino en la organización. Corrían mediados de los años 80 y la actividad de ETA además de intensa era especialmente sanguinaria. La dirección que por entonces comandaba Santiago Arrospide Sarasola, ‘Santi Potros’, decidió separar para siempre sus carreras dentro de ETA. El mayor, Antonio, pasaría a engrosar el Comando Madrid y a Domingo, el Comando Barcelona. Ambos participarían en los episodios con más víctimas de ambos comandos. Si en julio 1986 Antonio Troitiño, junto a entre otras Idoia López de Riaño, ‘La Tigresa’ –quien salió en libertad la semana pasada-, formó parte del comando que mató a 12 guardias Civiles en la plaza de la República Dominicana de Madrid; menos de un año más tarde, su hermano Domingo, ‘Txomin’, superó aquel triste récord de crueldad con el atentado de Hipercor; 21 muertos y 45 heridos.

Hipercor, el último atentado de Troitiño

Hace justo hoy 30 años que Domingo, junto a Antonio Caride Simón, estacionó un Ford Sierra en el aparcamiento de Hipercor de Barcelona, cuando el centro comercial se encontraba repleto de clientes. ‘Txomin’ había preparado el explosivo estaba compuesto por 30 kilos de amonal, 100 litros de gasolina y líquido inflamable. Fue el propio Domingo quien alertó en tres llamadas de teléfono a la policía urbana, al diario Avuí y al propio centro comercial, sin que hubiera tiempo material para desalojarlo.

Aquella explosión con decenas de víctimas civiles no sólo provocó un antes y un después en la sociedad español y una actitud ante ETA sino que fracturó las entrañas de ETA y de una parte de la izquierda abertzale. Domingo Troitiño y el resto del comando logró huir pero por poco tiempo. La carrera terrorista de aquel niño nacido en un pequeño y humilde municipio de Palencia tocó a su fin el 5 de septiembre de 1987, dos meses y medio después del atentado. En Castedefells la policía localizó el piso franco donde se ocultaba y preparaba los explosivos, junto cuando trabajaba en la instalación de una nueva bomba en una motocicleta.

Fue condenado a 1.118 años de prisión por las 21 muertes en Hipercor. El 8 de noviembre de 2013 salió en libertad tras cumplir 26 años entre rejas

Fue condenado a 1.118 años de prisión por las 21 muertes que provocó con el coche bomba en Hipercor. El 8 de noviembre de 2013 salió en libertad tras cumplir 26 años entre rejas. Por un instante la vida paralela que durante años había vivido junto a su hermano Antonio volvía a reencontrarse. Antonio Troitiño, condenado por 23 asesinatos a 2.895 años de prisión, era libre desde abril de 2011 y los dos hermanos podrían volverse a reencontrar, casi tres décadas después. Fue una ficción.

Cuando el 13 de abril de 2011 Antonio, el hermano mayor, fue puesto en libertad tras 24 años de condena comenzó un pulso por determinar si la decisión era ajustada. Las quejas de la Fiscalía llevaron a revisar su caso y concluir que no, que se había contabilizado de modo erróneo sus años en la cárcel, ya que le restaban aún casi seis años por cumplir. Para entonces Antonio Troitiño ya se había fugado a Londres. A partir de ahí comenzó un duro pulso judicial entre España y reino Unido que concluyó el pasado 28 de abril con la autorización de su extradición por parte de las autoridades del Reino Unido.