El de esta mañana ha sido el primer «cara a cara» de los muchos que habrá entre Mariano Rajoy y la nueva portavoz del Grupo Socialista, Margarita Robles. Y las expectativas, quizá por el formato del debate, se han visto defraudadas. La ex viceministra Robles ha inquirido al presidente del Gobierno sobre la sentencia del Constitucional que echó abajo la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro. Ni siquiera ha pedido de manera directa la dimisión del ministro de Hacienda al que su grupo parlamentario quiere reprobar.

Rajoy, en su respuesta, ha recordado que  «no valoro esta sentencia ni ninguna. Las acato todas porque no aparece que deba entrar en polémicas» a  lo que Robles le ha replicado que «estaría bien que otros ministros hicieran lo mismo con otras sentencias», en alusión a aquellos casos judiciales de corrupción que implican a dirigentes populares.

La nueva portavoz socialista cree que Rajoy «no puede quedar al margen de la sentencia» porque «le han dicho que la amnistía supone la abdicación del estado» para proceder a continuación a leer algunos párrafos fundamentales de dicho auto tras soltarle un explícito «escúcheme bien».

Tras preguntarse con qué fuerza moral puede luego el Gobierno exigir el cumplimiento de las sentencias del TC, Rajoy ha limitado el varapalo del alto tribunal a una cuestión de «procedimiento» hasta el punto de que la sentencia no produdirá efectos, «lo demás son juicios de valor y el ruido que quieran hacer».

Ha reiterado los argumentos ya conocidos de que España estaba en una «situación límite» por la herencia socialista recibida con un déficit del 9 por ciento. «Hubo que tomar decisiones que, en otras circunstancias, no se hubieran tomado como la nacionalización de la banca. Se obtuvieron 1.200 millones de euros y afloraron 40.000 que ahora tributarán. No borra delitos», ha explicado para acabar afirmando que la gran diferencia de esta amnistía, que, por supuesto, no ha calificado como tal, era un instrumento ha ensayado en España por dos ocasiones, gobernando el PSOE. Sin embargo, en 2012 «estábamos en una situación de pre quiebra y con ustedes las rentas afloradas no pagaron y el proceso fue opaco».