A menos de tres meses de la celebración supuestamente del referéndum de independencia, las tensiones en el seno del ejecutivo catalán entre el PDCat y ERC son cada vez más evidentes, hasta el punto de que el presidente catalán, Carles Puigdemont, ha reconocido hoy en el Parlament que estudia cambios en el Govern para «reorganizar y concentrar las funciones para la ejecución del referéndum». La respuesta de Oriol Junqueras ha sido asumir la compra de urnas -en el aire desde que el concurso quedara desierto y la Fiscalía abriera investigación a la consejera responsable- pero sin asumir el control de la convocatoria como quiere el PDCat.

La destitución ejemplarizante de Jordi Baiget como conseller de Empresa y Conocimiento no ha servido para frenar las especulaciones sobre nuevos cambios en la estructura de gobierno, que hoy ha confirmado el propio Puigdemont. No lo ha hecho en el Pleno, donde ha dado cuenta exclusivamente del cese de Baiget, sino en una conversación informal con periodistas en la que ha reconocido que estudia la reestructuración del ejecutivo para concentrar en un solo departamento todas las competencias relacionadas con la convocatoria del referéndum.

Así, el área de Participación, que depende de la Relaciones Institucionales, en manos de Raül Romeva, o las competencias en organización electoral, que dependen de Gobernación, gestionada por Mertixet Borràs, pasarían a manos de ese «comisionado» para el referéndum que sería el responsable de coordinar todos los esfuerzos para hacer posible la consulta en menos de tres meses. Un papel que Puigdemont ha reconocido haber ofrecido a Junqueras, pero que el líder de Esquerra se resiste a aceptar.

Tras las declaraciones de Puigdemont, Oriol Junqueras y Raül Romeva, han reaccionado con el anuncio de que asumirán la compra de las urnas para el referéndum, aunque no se ha aclarado cual de los dos departamentos asumirá la compra concreta. El líder de ERC y Romeva, hombre de su máxima confianza, pedirán oficialmente que se les autorice a ello en la reunión del Govern del próximo martes, según ha avanzado Catalunya Ràdio. Suplirán de este modo el fracasado concurso que le ha costado a Borràs la apertura de una investigación de la Fiscalía por un posible delito de desobediencia al Tribunal Constitucional.

Durante la sesión de control, Puigdemont ha recordado que en su momento ya designó al vicepresidente y líder de ERC como responsable último de la organización del referéndum, una responsabilidad que Junqueras se resiste a asumir -fue el dirigente que menos habló sobre el proyecto en la presentación de la Ley del referéndum, centrándose en los ataques al Gobierno mientras otros asumían la explicación de la proposición de ley-. Y ya entonces Junqueras aseguró que estaba dispuesto a asumir las riendas de la organización del referéndum siempre que las decisiones sobre su organización se tomen de forma colegiada en el seno del Govern. Es decir, que todos los consellers firmen los decretos asociados a la convocatoria y asuman por tanto la responsabilidad jurídica de la consulta, ante el temor de que el proceso concluya con inhabilitaciones como las que ya han sufrido Artur Mas, Quico Homs, Irene Rigau y Joana Ortega.

Cambios cerrados el martes

En este contexto, fuentes del Govern confirman que el presidente ha hablado o hablará en los próximos días con todos los miembros del ejecutivo para llevar a cabo esta reorganización, que Puigdemont quiere cerrar en la reunión del Consell Executiu del próximo martes. Estas fuentes restan importancia a la resistencia de Junqueras y aseguran que la responsabilidad puede recaer en cualquier conseller, sin que eso suponga la creación de un superdepartamento que se sitúe orgánicamente por encima de la vicepresidencia que ostenta Junqueras.

Desde ERC no descartan la posibilidad de que esa responsabilidad la asuma finalmente otro consejero republicano, pero insisten en la asunción colegiada de responsabilidades por parte de todos los miembros del ejecutivo.

Según publica El País, en el transcurso de esas conversaciones Junqueras habría exigido las cabezas del actual secretario del Govern, Joan Vidal de Ciurana -hombre muy valorado por Puigdemont- la portavoz Neus Munté y la consejera de Educación Mertixell Ruíz, a los que habría acusado de no estar dipuestos  ausmir responsabilidades relacionadas con el referéndum por temor a poner en peligro su patrimonio.

Durante su intervención ante el Pleno Puigdemont ha recordado, para justificar el cese de Baiget y futuros cambios en el ejecutivo que «la composición de los gobiernos se basa en la confianza» y ha añadido que esta confianza es «aún más necesaria en una situación como la actual de acoso por tierra, mar y aire» por la organización del referéndum. Un argumento que no ha convencido a ningún grupo de la oposición.

Al final tendrán que externalizar el comisionado del referéndum porque en su gobierno no hay demasiados voluntarios» ironiza la oposición

El portavoz de la confluencia de Comunes y Podem, Lluís Rabell, ha ironizado ante las dificultades de Puigdemont para nombrar a un «comisionado del referéndum» que «al final  lo tendrán que externalizar porque en su gobierno no hay demasiados voluntarios». Una línea en la que ha insistido Miquel Iceta: «Visto éxito será mejor que sea usted el que asuma la responsabilidad» ha señalado el socialista.

El popular Xavier García Albiol ha advertido al president de que «Junqueras los ha embarcado hacia el suicidio y, como el capitán araña, se quedará para recoger los restos» y la líder de C’s, Inés Arrimadas ha lamentado el cese de Baiget señalando que «cuando alguien se atreve a decir la verdad lo echan».