Ocurrió la semana pasada, el jueves, después de meses de espera, de malestar manifestado incluso en público por parte del Gobierno vasco durante meses. Y lo hizo recurriendo de nuevo a la discreción como seña de identidad de sus encuentros. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el lehendakari Iñigo Urkullu mantuvieron una reunión en el Palacio de La Moncloa y en la que el dirigente vasco le trasladó en persona las reclamaciones que de forma reiterada le ha venido haciendo por carta y sin que hasta ahora recibiera respuesta a su petición de reunión por parte del presidente del Ejecutivo español.

La cita, sobre la que no han trascendido muchos detalles -a la espera de que mañana los aporte el portavoz Josu Erkoreka del tras el consejo de Gobierno-, de nuevo ha sido «discreta” como gusta a Urkullu. El lehendakari acumulaba cuatro meses desde la última vez que se vio con Rajoy. En aquella ocasión la visita a La Moncloa se debió en realidad al anuncio de desarme hecho por ETA y de la que Urkullu informó al presidente. En aquel encuentro no se abordaron las numerosas cuestiones que le había reclamado por carta a finales de 2016 y que previamente ya le había recordado en misivas anteriores.

Urkullu le reclamó la ‘agenda vasca’ recogida en su programa de gobierno y que incluye ceder prisiones y la gestión de la seguridad social

En la reunión de la semana pasada Urkullu recordó a Rajoy la llamada “agenda vasca”, recogida en su programa de gobierno, en la que su Gobierno incluye las reclamaciones que insta a cumplir al Gobierno central. Entre ellas, la transferencia de las competencias pendientes del Estatuto de Gernika. En la reunión Urkullu sí instó a Rajoy a priorizar la cesión de las dos materias que el Gobierno de coalición PNV-PSE ha situado como prioritarias: prisiones y el régimen económico de la seguridad social.

Cita discreta tras meses de espera

La reunión de ambos mandatarios se produce en un momento de buena relación entre ambos gobiernos y entre el PNV y el PP y a puertas de encarar una nueva negociación presupuestaria para el ejercicio 2018. En el PNV ya han avanzado quelas reclamaciones en materia competencial centrarán la relación entre gobiernos en los próximos meses. Ambos gobiernos diferencian sin embargo los encuentros entre Ejecutivos y las peticiones que en ellas se llevan a cabo de los contactos que en materia presupuestaria se puedan llevar a cabo y en los que dejarían al margen cuestiones como el cumplimiento del Estatuto. Sin embargo, pese a que ambos ámbitos, el presupuestario y el estatutario discurren por canales diferenciados, mantienen nexos en común evidentes.

La reunión del pasado jueves  día 20 refuerza además el perfil de nacionalismo “moderado” y “sensato” que en los últimos días han venido recordando desde el PP y el Gobierno de Rajoy en contraposición del modelo que representa Puigdemont.

La cita había sido reclamada por Urkullu meses atras y en reiteradas ocasiones por carta

La cita se suma a la que Urkullu y Rajoy han mantenido en los últimos siete años y cuya frecuencia ha sido desigual. Así, la primera reunión se produjo en 2011, cuando Urkullu aún presidía el PNV. Posteriormente, los dos mandatarios se volvieron a ver en 2013, con Urkullu ya como presidente. En los años posteriores los encuentros han sido más discretos y esporádicos. Sin embargo, la demora en la celebración del encuentro finalmente mantenido la semana pasada llegó a provocar malestar en Ajuria Enea. Sólo la nueva relación creada tras las negociaciones presupuestarias moderó el enfado en público por la falta de respuesta de Rajoy a la petición de reunión hecha por Urkullu.

A la buena sintonía que ahora se ve reforzada entre los dos presidentes se suma la que mantienen Rajoy y el líder del PNV, Andoni Ortuzar, cuyas llamadas telefónicas y negociaciones, como la más reciente para aprobar el techo de gasto para 2018, son habituales. Pese a ello, en Sabin Etxea temen que la buena afinidad que ahora perciben desde el PP se pueda ver truncada a la vuelta del verano cuando se retome la negociación del nuevo estatus político para el País Vasco.