El Independiente

Narbona: “Para volver al Gobierno, se debe ver coherencia en nuestras actuaciones”

Pedro Sánchez, junto a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona.

Hace muy pocas horas ha dimitido Eduardo Madina. Con un escueto comunicado ha hecho publica su decisión de dejar la política y su escaño en el Congreso. Y con la sombra de esta noticia entro en Ferraz para entrevistar a Cristina Narbona, desde hace unas semanas nueva Presidenta del PSOE.

Cristina viene de una familia de periodistas. Vivió en Roma, Italia, con su familia durante 12 años y Se doctoró en económicas por la Università di Roma. Además de hablar perfectamente italiano sigue muy ligada a la cultura italiana y ha mantenido muchas relaciones con el país transalpino. Regresó a España en 1975, dedicándose a la docencia en la Universidad de Sevilla.

Desde muy joven se vinculó al PSOE, donde se afilió en 1993. En 1982 fue nombrada viceconsejera de Economía de la Junta de Andalucía en el primer gobierno autonómico. En los sucesivos gobiernos presididos por Felipe González ocupó puestos de dirección en el Banco Hipotecario, fue directora general de la Vivienda en Ministerio de Obra Pública en 1991 y secretaria de estado de Medio Ambiente y Vivienda en 1993.

En 1996 fue elegida diputada al Congreso por Almeria. En 1999 se presentó y fue elegida concejal por el PSOE en Ayuntamiento de Madrid, incorporándose el mismo año en la Comisión Ejecutiva federal de la mano de Zapatero. Con ZP de Presidente fue nombrada Ministra de Medio Ambiente. Para muchos socialistas ser elegida Presidenta del PSOE al lado de Pedro Sánchez representa una garantía para conseguir esa unidad perdida el 1 de octubre de 2016 y que el partido necesita para poder volver a gobernar el país. Segura de si misma, trabajadora incansable, dotada de sentido común y fuerte dosis de optimismo está viviendo esta nueva responsabilidad con la ilusión de siempre

Pregunta.- ¿Qué representa ser presidenta del PSOE? Me imagino que será un reto importantísimo para ti, tanto en tu carrera política como en tu condición de militante.

Respuesta.- Representa la oportunidad de que se incluyan en la agenda del PSOE algunas de las cuestiones que siempre he pensado que eran imprescindibles para un verdadero proyecto socialista. Sobre todo, las cuestiones ecológicas, como definitorias de un salto cualitativo de la socialdemocracia. Así lo hemos recogido en nuestro último Congreso Federal.

La socialdemocracia no vio a tiempo las consecuencias sociales de problemas como el cambio climático o la contaminación o la escasez de agua potable. No se le dio la importancia política que tienen estos desafíos. El que desde el primer momento se haya planteado la cuestión ecológica como una cuestión de base, como una seña de identidad del proyecto, me lleva a comprometerme de una forma directa. Me comprometí en la elaboración del documento para las primarias de Pedro Sánchez, que contemplaba este enfoque, quedó aprobado en el Congreso y para mí eso es una motivación nuclear.

La segunda motivación es la gravedad del momento. Los partidos socialdemócratas han desconectado de su electorado. Y para volver a conectar hay que dar pasos importantes en cuanto al propio modelo de partido, en cuanto a la demostración de que como organización podemos ser ejemplares y señalar el rumbo de lo que debe ser una democracia de mayor calidad y yo llevo muchos años trabajando y defendiendo en el PSOE por esa mayor democracia interna, esa rendición de cuentas, y esa conexión con la ciudadanía. Esa es mi segunda gran motivación.

Hay que dar pasos importantes en cuanto al modelo de partido”

P.- Esta desconexión, con la que yo estoy de acuerdo, en España se ha visto acompañada de la eclosión de otra fuerza como es Podemos, con 5 millones de electores y 71 escaños en las últimas elecciones generales. ¿El castigo sufrido por el PSOE es recuperable?

R.- Dependerá en buena medida de nosotros mismos. De nuestros militantes, de nuestros simpatizantes y de quienes ostentan responsabilidades orgánicas o institucionales. Es una tarea colectiva de reconstrucción del proyecto socialdemócrata, y desde luego, teniendo como marco lo ocurrido en muchos países de la UE donde se ha desdibujado completamente la diferencia entre partidos conservadores y socialdemócratas, sobre todo en materia de políticas económicas.

Se ha seguido identificando a los partidos socialistas como defensores de determinados derechos y avances sociales, pero que en buena parte han sido ya asumidos en su agenda por muchos partidos conservadores europeos. Sin embargo, donde no hemos tenido una diferenciación es sobre el capitalismo de nuestros días, que desde luego no tiene nada que ver con el capitalismo con el que se forjó el gran Contrato Social de los primeros tiempos de la socialdemocracia. Este capitalismo es depredador, globalizado y con una capacidad de arrinconar a la política, impresionante. Debemos tener claro que hay frente a nosotros un adversario político, que es el Partido Popular y otro adversario, desde el punto de vista de lo que representa, que es este capitalismo en su fase actual, financiero, de casino, que ha llegado a que exista una globalización que es la gran liberalización del capital, que no se complementa con una globalización de los derechos sociales ni de los derechos ambientales. Tú última entrevista al presidente del ICO es buena muestra de cómo se considera, desde una posición conservadora, que esta, la actual, es la única forma de globalización.

Precisamente uno de nuestros debates más inmediatos ha sido sobre nuestro cambio de posición respecto al Tratado de la UE con Canadá, donde, en el Parlamento Europeo, el grupo de socialistas españoles votó a favor, en su momento, de dicho Tratado, pero no así el 40% de socialistas de otros países. Hay dudas sobre la protección que hace a los inversores y a los ciudadanos en el ámbito laboral o medioambiental. Cuando una empresa incumple estándares ambientales no está penalizada pero sí si los incumple frente a los inversores extranjeros. Hay una asimetría y debemos avanzar a una globalización más justa.

P.- Ya, pero si lo que me cuentas yo se lo trasladara a los electores de Podemos, seguramente me dirían: “no me lo creo”. ¿Se puede gobernar España hoy sin ser rehenes de este capitalismo depredador?

R.- Pero… ¡es que este capitalismo lleva al colapso ecológico y social! Y yo percibo que, desde distintas fuerzas políticas y también empresariales, reconocen que existe una deriva gravísima de la actual globalización. Te voy a poner un ejemplo que no es sospechoso ni de podemita ni de conservador: Macron. El planteó en su campaña que este Tratado CETA, cuando menos había que mirarlo un poco. Y ha creado un grupo de expertos para analizarlo desde el punto de vista de los derechos laborales, sociales y medioambientales de los franceses. Y en Europa no hemos terminado este debate. También el propio Tribunal Constitucional alemán está estudiando si es compatible con su legislación nacional.

Frente a esa globalización, empiezan a aparecer no solo voces antisistema sino voces que compartimos que el capitalismo puede tener exigencias y regulaciones que ha ido perdiendo por el camino, sobre todo desde el momento en el que las nuevas tecnologías han permitido que el capital se globalice y esté fuera de control. Llevamos tiempo debatiendo poner una tasa a las transacciones financieras, perseguir los paraísos fiscales… son líneas de trabajo donde debemos promover el entendimiento de fuerzas progresistas en Europa, incluyendo a fuerzas liberales, no solo comunistas o verdes sino a partidos como el de Macron.

Llevamos tiempo debatiendo poner una tasa a las transacciones financieras”

P.- Y esto nos lleva a Ciudadanos, Cristina, en cuyo último Congreso se acaban de definir como liberales en lo económico y progresistas en lo social. ¿Esta línea nueva de Ciudadanos abre espacios de colaboración con vosotros en el futuro?

R.- En la lucha contra los abusos de los oligopolios y el fortalecimiento de los organismos reguladores, por ejemplo. Al margen de que con Ciudadanos hay además toda una agenda sobre regeneración democrática que podemos compartir, espero que compartamos también otra parte de agenda para poner coto al abuso de concentración de poder económico en pocas manos. Veremos, porque estamos al principio de un período en el que, además, tenemos en contra a una buena parte de la opinión pública/publicada que hace muy difícil trasladar que somos un partido solvente y que desde luego no tenemos nada que ver con quienes quieren sacar a España de la UE o del Euro o despreciar el proceso de Transición en España a la democracia que, a pesar de sus fallos, debe ser valorado y conocido. Y con gran hincapié en todo lo que tiene que ver con el trabajo sobre la Memoria Histórica. En la Ejecutiva, nosotros tenemos dos expertos trabajando para que se culmine la Transición de una forma más equilibrada.

P.- Respecto a vuestra relación con Unidos Podemos, y tras el último encuentro entre Sánchez e Iglesias, ¿cómo valoras estas diferencias de velocidad y de planteamientos?

R.- Hay temas donde nuestra posición es muy diferente. Nosotros creemos que en España hay una soberanía única y Podemos habla de soberanías compartidas. Pero respecto a los perdedores de esta crisis, ahí hay muchas propuestas… por ejemplo, pensando en los jóvenes, en una renta mínima universal, en el mercado de trabajo con la derogación de la reforma laboral. Hay sí hay campos por explorar. Y pensando en la historia reciente, tenemos que ser capaces de trabajar aparcando diferencias y centrándonos en temas importantes para los ciudadanos. Debemos ser conscientes, sobre todo Unidos Podemos, de la aritmética parlamentaria.

Para que deroguemos leyes del PP no basta con nuestros votos. Por eso Pedro sigue apostando por diálogos con Ciudadanos porque si no, no sumaremos suficientes votos para cambiar el marco normativo existente. Todo lo que no sea esa posición pragmática, no nos favorece. Crear expectativas de que sea posible una moción de censura en este momento, pues no es posible. No salen los números. Pero en algunas cuestiones ya hemos ido juntos, por ejemplo, en la renovación de RTVE, que fue una iniciativa del PSOE a la que se sumó Podemos y después Ciudadanos… y cuando llegó la hora de votar, se sumó hasta al propio PP porque no le quedó más remedio. Espero que esto no sea una excepción en esta legislatura. Porque una de las cosas que más me desagrada de como el PP está gestionando su mayoría es que el Gobierno mete en un cajón todas las iniciativas que se aprueban en las Cortes, con la excusa de una falsa inconstitucional o invocando el coste presupuestario, con informes llenos de falsedades, está metiendo en un cajón.

Un ejemplo: el impuesto al sol, cambiar la regulación del autoconsumo y de la utilización de la energía que tú mismo produces. Todos los grupos lo votaron y el Gobierno, invocando aspectos presupuestarios que son falsos, lo ha apartado. Y Ciudadanos no ha ejercido el pero que tiene en el Congreso. Ahí no hemos tenido respuesta [de Ciudadanos] y eso hay que trabajarlo.

P.- ¿Qué opinión te merece la situación actual en Cataluña? ¿Y del debate acerca de si el principal partido de la oposición está suficientemente del lado del Gobierno o no?

R.- Hemos llegado hasta aquí en gran medida por la irresponsabilidad del Gobierno de Rajoy. Por supuesto, la principal es de Puigdemont y de los independentistas. Pero el Gobierno de la Nación hace años que sabe que hay un problema creciente y lo que ha sido es una fábrica de crear independentistas. Hay un inmovilismo absoluto de Rajoy en esta materia. No ya en esta legislatura, en la anterior, Pedro Sánchez trasladó a Rajoy la necesidad de abrir el debate sobre la reforma constitucional… y hasta hoy. Estamos con el Gobierno y con la legalidad vigente, con la Constitución y con la soberanía del Estado español.

Hemos llegado hasta aquí en gran medida por la irresponsabilidad del Gobierno de Rajoy”

Pero creemos que hace falta tomar la iniciativa política, que no la ha tenido hasta ahora. Y, en segundo lugar, proporcionalidad y mesura a la hora de aplicar la ley. Porque se puede hacer de muchas maneras, pero no podemos seguir avanzando, de brazos cruzados, hacia el 1 de octubre. El PP nos critica por plantear una posible hoja de ruta, pensando, no tanto en los independentistas, sino en todos los ciudadanos de Cataluña. Y allí hay un enorme espacio social de personas que no quieren dejar de ser españoles pero que no están en absoluto satisfechos con como creen que se les está tratando desde el Gobierno de España.

P.- Me preguntan en la calle, seriamente, si el PSOE gobernara, en vez del PP, qué haría ante esta situación. ¿Cuál será concretamente esa hoja de ruta de la que me hablas, si llegáis a gobernar?

R.- Hemos puesto negro sobre blanco lo que hay que hacer. Como no gobernamos y sólo tenemos, de momento, 85 diputados, para que nuestra propuesta prosperara, deberíamos aunar otras voluntades políticas. Pero ya lo hemos dejado escrito. Reformar la Constitución para que reconozca el carácter nacional de Cataluña, siempre respetando esa visión de una única nación-Estado como soberanía política de todo el pueblo español, pero dándole un reconocimiento a Cataluña que, en su momento, ya planteó Felipe González cuando hablaba de nación de naciones, y nadie se rasgó las vestiduras. Lo decía Felipe en su famoso artículo con Carmen Chacón, en 2010, donde se hablaba ya de que España puede ser más fuerte en la medida en que reconozca esa nación de naciones desde el punto de vista identitario, de la historia, de la lengua, y la nación española como Estado.

P.- En Italia, Cristina, tú sabes, porque viviste allí muchos años, que estos problemas no los tenemos, a pesar de ser una nación joven, de poco más de 150 años. ¿Por qué en España es tan complicado?

R.- Te reitero que me llamó la atención que alguien tan respetado por la opinión pública ya dijera esto hace años y no hubiera escándalo, ni nadie se rasgara las vestiduras. Tampoco con Peces Barba. No he encontrado referencias de escándalo alguno. Y si miramos los Estatutos de Autonomía, algunos hablan de la “nacionalidad histórica” y se reclaman como nación, como Andalucía, Aragón o Valencia. No es el caso de Galicia porque no ha habido reforma estatutaria de segunda generación, pero si ahora la hubiera, sería igual. La cuestión es hacer pedagogía en un momento en el que el PSOE, se puede entender que se acerca a tesis independentistas… así se vende esa gran mentira -que incluso comentaron en parte de nuestras huestes- por parte de algunos medios. Es indignante que, a Pedro Sánchez, y así lo escribe José Borrell en Los Idus de Octubre, se le atribuya que, con tal de gobernar estuviera dispuesto a recabar el apoyo de los independentistas…. algo que nunca fue verdad.

Sigue habiendo un enfrentamiento entre posiciones conservadoras e inmovilistas que no se corresponde con el desafío que tenemos por delante. Nosotros, en esa reforma de la Constitución, intentaríamos los grandes consensos, no con un partido, incluso con el propio PP. Es un proceso difícil, pero tiene que empezar porque todo camino, como dice un proverbio africano empieza con un primer paso.

También veríamos, y esto en su día lo analizó Pérez-Rubalcaba, cuánto de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut podría ser desarrollable puesto que la sentencia, al menos en parte, hace una lectura de posible interpretación. Temas relativos a la justicia en Cataluña u otros. Avancemos en un terreno que ha constituido uno de los grandes agravios que siente la sociedad catalana, que es la única comunidad que no dispone de un Estatuto que ella misma no se dio. Porque llegó un Estatuto a las Cortes y después el TC dio marcha atrás en algunas cuestiones. Y eso generó desafecto incluso en personas que no quieren la independencia.

P.- ¿Se puede evitar el choque de trenes?

R.- Bueno, están apareciendo muchas personas que ya han hecho públicas sus posiciones y, de hecho, hay un manifiesto, diciendo que no van a ir a votar, porque eso no es un voto de verdad. Y fíjate lo que está pasando en el PDeCAT y que han dicho: “hasta aquí hemos llegado”. Pesan mucho los efectos patrimoniales y los de inhabilitación. Pesan la pela y el estatus. La dimisión del director de los Mossos o la marcha de varios consejeros, prueban que hay dos segmentos; el de la huida hacia adelante, hacia ninguna parte porque el referéndum solo generará frustración y la otra. Diariamente escuchamos falsedades como la ‘aceptabilidad internacional’ de una Cataluña independiente, o la continuidad en la UE. O la falsedad de los 16.000 millones que España les robaba y que el propio Junqueras reconoció que no era así. Hay que hacer ver a la gente que Cataluña no va a estar mejor, ni económicamente ni en otro orden de cosas, si se independiza.

Hay que hacer ver a la gente que Cataluña no va a estar mejor si se independiza”

P.- ¿Qué le dices a esos medios que hablan diariamente de la podemización del PSOE?

R.- Yo defiendo con rotundidad la autonomía de nuestro proyecto político. Podemos tener coincidencias con Unidos Podemos, o con Ciudadanos o incluso con el propio PP. Lo que hemos intentado es definir un espacio político de izquierdas, socialdemócrata y que afronte los retos de hoy, del siglo XXI: el capitalismo de hoy, la globalización, las tecnologías y los desafíos ambientales, que nada tienen que ver con los de hace 40 o 50 años. Ese es nuestro espacio autónomo. ¿Qué en ello podemos coincidir con otros? Pues claro. Como en RTVE. Para conseguir que algunas cosas cambien. Y dado que no tenemos más que 85 diputados, habrá que trabajar sobre posibles coincidencias con otros.

P.- Por cierto, ya que estamos con las distintas sensibilidades acerca de acercarse más o menos -por parte del PSOE- a Podemos, ¿Qué opina de la noticia que conocíamos hace escasamente 48 horas de que Eduardo Madina, que perdió dos primarias contra Pedro Sánchez y apoyó a Susana Díaz en las últimas, abandona su partido?

R.- Pues mire, solo respeto absoluto a su decisión. A él le corresponderá, en su caso, explicar las razones que le han llevado a ella.

P.- ¿Cuál es la receta mágica para que el PSOE vuelva a gobernar?

R.- Que se nos vea con una hoja de ruta clara y con mucha coherencia en nuestras actuaciones. Los partidos clásicos hemos perdido conexión con la sociedad porque no hemos sido coherentes. Hemos dicho que íbamos a hacer cosas que luego no hemos defendido. Dijimos, los socialdemócratas, que íbamos a estar al lado de los vulnerables, pero luego nos han pasado por la izquierda, nunca mejor dicho, los movimientos sociales a la hora de defender a los más perjudicados, a los afectados por las preferentes o a las víctimas por los desahucios, mientras el PSOE se creía todavía las recetas de austeridad de Europa. Hay otra política económica posible. Miremos a Portugal que está cumpliendo las exigencias de la Comisión Europeo y al tiempo está subiendo al salario mínimo… tenemos ejemplos de cómo se puede llegar a gobernar. Y para ello habrá que contar con el apoyo de fuerzas progresistas que somos nosotros. Y eso no es podemizarse. Miremos el ejemplo de Antonio Costa.

P.- Y, como experto en liderazgo, te pregunto: ¿Qué puede aprender Pedro Sánchez de Antonio Costa?

R.- Pues no solo Pedro Sánchez; todos… por ejemplo a no demonizar a otras fuerzas de izquierda. Miremos el gobierno de Castilla-La Mancha, por ejemplo. Si para sacar adelante el presupuesto, que tiene un fuerte contenido social, necesitamos el voto de Podemos en las Cortes de Castilla-La Mancha, pues es positivo. Hemos insistido eso sí en que nuestros militantes conozcan los términos del acuerdo y se pronuncien de manera activa, en asambleas donde se conozca ese acuerdo. Que puedan participar de forma activa, tal y como aprobamos en el 39 congreso.

P.- ¿Y qué aporta Cristina Narbona a Pedro Sánchez?

R.- Yo llevo desde 1982 en tareas de gobierno y de oposición, intentando contribuir al proyecto socialista. Pongo a disposición de Pedro y del PSOE toda mi experiencia desde 1982, casi 40 años… muchos años…(risas). Tengo un estado de ánimo que no se corresponde con el de mi carnet de identidad. Tengo la misma visión de la urgencia de transformar el mundo para que la sociedad sea más justa. La misma que teníamos en 1982 cuando empezábamos con el gobierno socialista -yo estaba entonces en la Junta de Andalucía- de transformar la sociedad española.  Y no he perdido el entusiasmo. Yo siempre digo que no soy optimista ni pesimista; soy activista. Yo me planteo las cuestiones en términos de qué hay que hacer. El pesimismo de la inteligencia no me paraliza el optimismo de la voluntad.

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