La CUP ha vuelto a hacerlo. JxCat y ERC han cerrado el Pleno del Parlament aprobando una moción de los antisistema que reivindica la Resolución del 9N de 2015, el texto que daba el pistoletazo de salida al proceso independentista, anulado por el Tribunal Constitucional., con los votos en contra de los comunes y la negativa a votar de C’s, PSC y PP. De nada ha servido la severa advertencia de inconstitucionalidad de los letrados de la cámara leída antes del debate de la moción, ni las reservas expresadas por Esquerra.

El Parlament ha vuelto a ratificar los «objetivos políticos» del texto que fijaba 18 meses para proclamar la independencia. Y ésta, como ha señalado el presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, será «la carta de presentación de Quim Torra» cuando el próximo lunes se entreviste con Pedro Sánchez en La Moncloa.

El punto de la discordia insiste, pese a los intentos de suavizarlo por parte de JxCat y ERC, en que «el Parlament ratifica su firme voluntad de llevar a cabo actuaciones para alcanzar y culminar democráticamente la independencia de Cataluña, por todo eso el Parlament ratifica los objetivos políticos de la resolución 1/XI de 2015».

Aviso de los letrados

Los letrados que asisten a la sesión plenaria «advierten que la enmienda transaccional presentada por JxCat, ERC y la CUP no resuelve las cuestiones advertidas en la admisión a tramite de la moción respecto a los advertimientos del Tribunal Constitucional, motivo por el cual recomendamos que no se tramite» recaba el texto firmado por Antoni Bayona y Ferran Domínguez.

Una advertencia inútil cuando el vicepresidente segundo de la Mesa, Josep Costa, ha sido el más encendido defensor de ese texto, que como ha advertido toda la oposición, vuelve a repetir los errores del pasado.

ERC denuncia un gesto simbólico pero poco efectivo» de la CUP, pero no se atreve a desmarcarse de lo antisistema

Por contra Esquerra, que se había impuesto como límite no volver a incurrir en incumplimientos legales que puedan tener consecuencias penales para sus dirigentes, ha denunciado la inutilidad de la moción, pero no se ha atrevido a desmarcarse del bloque independentista forzando la derrota de la CUP.

«Hoy no estamos en 2015, han pasado muchas cosas» ha advertido el portavoz republicano Sergi Sabrià tras recordar que ayer mismo visitaban a sus compañeros en prisión. «Obviarlo no nos permite sumar» a más gente a la independencia, ha insistido para denunciar que «hoy hacemos un gesto simbólico y poco efectivo, volvemos a una estrategia antigua, previa a cuando se planteó el referéndum».

Una descalificación que ha provocado el enfado del portavoz de la CUP, Vidal Aragonés, quien ha intentado presentar su iniciativa como una «defensa de los derechos de las clases populares» amparándose en que el texto también aboga por recuperar las leyes sociales suspendidas por el Tribunal Constitucional a instancias del Gobierno del PP.

El diagnóstico de ERC ha sido compartido por CatEC, cuya portavoz, Elisenda Alamany, ha advertido a los independentistas que «mirar atrás es bueno para aprender de los errores cometidos» pero «algunos parecen no ser capaces de superar recetas antiguas que no funcionan».

C’s augura la anulación del texto: «ya tienen otro motivo para el victimismo»

El portavoz de C’s, Carlos Carrizosa, ha destacado la intervención de los letrados para insistir en que el texto propuesto es «ilegal e inconstitucional, porque incurre en los vicios de inconstitucionalidad de otras resoluciones anteriores que ya han sido anuladas».

«Ya tienen otro motivo para el victimismo, de aquí puede salir nueva resolucion del Constitucional que diga que han votado una moción inconstitucional» ha señalado, aunque lo más grave, ha advertido, es que «otra vez la Mesa esta incurriendo en responsabilidades personales innecesariamente».

De hecho, la votación ha venido precedida por una nueva batalla jurídica entre la mayoría independentista y los grupos de C’s y PSC, que han intentado evitar la votación pidiendo que se reuniera la Mesa para resolver nuevas peticiones de reconsideración. El presidente del Parlament, Roger Torrent, se ha negado a ello y no ha convocado la Junta de Portavoces hasta que no ha finalizado el Pleno.