Su caso suscitó una de las mayores crisis diplomáticas e institucionales entre España y Bélgica hasta entonces. El pulso lo ganó Bélgica y lo hizo hasta en cuatro ocasiones. Al igual que ocurrió con otro caso más reciente, el de los huidos del procés con Carles Puigdemont a la cabeza. Las pretensiones de nuestro país para que fueran entregados a la justicia francesa personas reclamadas por la Audiencia Nacional tiene un precedente lejano que el lunes se cerró tras 26 años de larga historia.

Lo protagonizaron dos presuntos colaboradores de ETA huidos en 1993 tras el desmantelamiento del ‘comando Vizcaya’ y contra los que la Audiencia Nacional reclamó hasta en cuatro ocasiones su entrega a España sin lograrlo. El pasado día 16 fueron recibidos con todos los honores en Sopela (Vizcaya), el municipio del que escaparon hace más de cinco lustros y al que ahora regresan sin haber sido juzgados por la justicia española.

El ‘comando Vizcaya’ había asesinado el 14 de enero de 1992 a un policía nacional en el barrio de Santutxu de Bilbao

El matrimonio formado por Luis Moreno y Raquel García huyó de su pueblo después de que el ‘comando Vizcaya’ asesinara el 14 de enero de 1992 al agente de policía José Anseán Castro en el bilbaíno barrio de Santutxu. Sobre ellos pesaba la acusación de haber acogido a varios miembros del comando, -entre ellos a Juan Ramón Rojo y Kepa Urra, condenados por ese asesinato-. La pareja escapó y se refugió en Bélgica “por miedo a la Guardia Civil”, aseguraron entonces desde allí tras negar la comisión de ningún delito.

España reclamó a través de la Audiencia Nacional su entrega para ser juzgados por colaboración con banda armada. En enero de 1996 el Gobierno belga la autorizó en primera instancia para ser posteriormente anulada por el Consejo de Estado. Nuestro país insistió en reclamar que fueran entregados, lo hizo en otras tres ocasiones más, tanto con un gobierno del PP como del PSOE, sin que prosperara la petición en ninguno de los casos.

Delitos prescritos

En 2004 Bélgica aseguró que según su legislación los cargos de ese tipo de acusaciones ya habrían prescrito. Recordó que la acusación en su país no era considerada crimen sino delito y por tanto su prescripción se completaba a los diez años. El 18 de marzo de 2004, tras una nueva detención, fueron definitivamente puestos en libertad sin condiciones”.

El Gobierno belga, que inicialmente les concedió asilo, posteriormente les concedió la nacionalidad belga. El pulso que desde los gobiernos de José María Aznar hasta los ejecutivos de Zapatero han librado con Bélgica se prolongó durante más de una década.

La pareja formada por Moreno y García ha vivido todos estos años en Bélgica, donde rehicieron su vida. Ahora, 26 años después han decidido regresar al País Vasco. El pasado lunes fueron recibidos con todos los honores en Sopela, su localidad. Allí, un pasillo entre ikurriñas, banderas por los presos y un aurresku les dio la bienvenida al son de acordeones y panderetas.