La situación personal del presidente de la Generalitat Valencia, Ximo Puig, ha estado a punto de provocar la caída del gobierno del PSOE en la región. El político está ultimando la ruptura con su esposa, la periodista Amparo Panadero, y ha iniciado una relación con la consellera de Justicia del Ejecutivo valenciano, Gabriela Bravo, enfrentada a la vicepresidenta de la región, Mónica Oltra, de Compromís.

Las diferencias entre ambos siempre han estado presentes, pero mantenían la calma pues ambos estaban interesados en conservar el poder. Sin embargo, los choques entre Bravo y Oltra han sido evidentes, y han estado muy cerca de provocar el adelante electoral, con los comicios programados para la primavera del próximo año, tal y como recoge El Mundo.

Los últimos episodios del enfrentamiento se dieron cuando Oltra acusó directamente a Bravo de crear una comisaría especializada en violencia machista. «Me resulta incompresible y se me escapan las razones por las cuales la consellera de Justicia no conoce sus competencias y se salta a la torera el pacto valenciano contra la violencia de género», decía la vicepresidenta en su perfil de Twitter. La respuesta de Bravo no tardó, aclarando que es «honesta y leal» cuando ha tenido responsabilidad en las instituciones.

Gabriela Bravo llegó a la consellería de Justicia en el año 2015 con recomendaciones, según publica el mismo medio, del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, con quien conserva una estrecha relación. Llegó incluso a sonar para el Gobierno de Pedro Sánchez este año, aunque finalmente la cartera de Justicia fue para Dolores Delgado.

A lo largo de su carrera también fue portavoz del Consejo General del Poder Judicial, en medio del escándalo de Carlos Dívar, entonces presidente tanto de este organismo como del Tribunal Supremo que acabó por dimitir de ambos cargos asesiado por la corrupción.