El líder del PP, Pablo Casado, ha anunciado este domingo la creación de la nueva fundación del partido, que se llamará Concordia y Libertad y que presidirá Adolfo Suárez Illana. En la apertura del curso político en Ávila, Casado ha hecho este anuncio para después romper el protocolo y no cerrar este acto sino darle la palabra al que será responsable de la fundación, Suárez Illana, hijo del expresidente del Gobierno.

Casado ha dedicado buena parte de su discurso a reivindicar la transición, criticar las lecturas «sectarias» de la historia y advertir de que su partido seguirá defendiendo la vigencia de la Constitución frente a las pretensiones de los separatistas y los populistas. Y ha señalado que «concordia» será una palabra clave de esta nueva etapa política para el Partido Popular y por eso estará incluida en el nombre de la nueva fundación.

Suárez Illana, por su parte, ha subido al estrado para reivindicar la Transición de la que su padre fue protagonista, y ha prometido que la fundación servirá para contrastar ideas y promover proyectos siempre con respeto a ese legado.

Una ley de ‘concordia’

Asimismo, dicha formación presentará una «ley de concordia» con la que quiere «derogar» la «reescritura sectaria de la historia», que según el líder de los populares, Pablo Casado, se está haciendo bajo la Ley de memoria histórica. Pablo Casado ha advertido de que no piensa consentir que «se muerda el anzuelo de debatir sobre qué pasado hay que desenterrar» y ha anunciado esta propuesta de reforma legal que, según fuentes de la dirección nacional del PP, sustituiría en buena parte a la de memoria histórica. Una «ley de concordia» con la que el líder de los populares quiere, ha dicho, «reivindicar la Transición» y al mismo tiempo que «se derogue de facto la reescritura sectaria de la historia, que arroja palabras de rencor sobre la sociedad española».

El  diputado ha defendido la ejemplaridad de la Transición y ha considerado «irresponsable e innecesaria» la Ley de memoria histórica, ha lamentado que se esté hablando «otra vez de la Guerra Civil», una «ridícula coartada de la izquierda radical para justificar su sectarismo y disimular su incompetencia». Casado ha insistido que con la Transición los españoles «derrotaron definitivamente el enfrentamiento civil» y hubo «grandeza moral, sentido de la historia, reconciliación y concordia», algo que a muchos, ahora, «les sigue faltando».