La presidenta del Congreso, Ana Pastor, ha vuelto a encender las iras del independentismo catalán, esta vez con la fijación del calendario de plenos para este periodo de sesiones, que incluye el 11 de septiembre. Los diputados de Esquerra Gabriel Rufián y Joan Tardà ha recibido como una ofensa en toda regla la convocatoria de un pleno en la Diada Nacional de Cataluña, y han anunciado que ERC no irá.

«Ese día estaremos en la calle y no en un escaño» ha advertido Rufián, mientras Tardà ha señalado en la misma red social que los grupos de ERC en el Congreso y el Senado «no estaremos en el pleno. Estaremos en Barcelona, manifestándonos en la Diada Nacional por la libertad de los presos políticos y los represaliados, por el retorno de los exiliados y por la República. E instamos a los demócratas a ejercer, todos juntos, la solidaridad en la calle».

La celebración de la Diada, y la manifestación reivindicativa convocada por la ANC y Òmnium, marcan el inicio del curso político catalán y este año serán de nuevo un medidor sobre la movilización del independentismo. Máxime cuando el nuevo presidente de la Generalitat y ex presidente de Òmnium, Quim Torra, ha reclamado una manifestación masiva que sirva de advertencia ante la inminente apertura de juicio a los líderes independentistas procesados por el Tribunal Supremo.

La Generalitat y el Parlament han convocado además una agenda «institucional» marcada por la denuncia sobre la situación de los políticos encausados por su participación en la organización del 1 de octubre que ha despertado las iras de la oposición. C’s, PSC y PP han denunciado la exclusión de los no independentistas de la fiesta con la presentación de un cartel en el que se denuncia al «censura» en Cataluña.

En este contexto, la convocatoria del pleno del próximo martes, una convocatoria totalmente habitual cuando hay reales decretos del Gobierno pendientes de sanción, apuntan fuentes de la Mesa del Congreso, ha sido leída como una ofensa por parte de los republicanos.