Hasta ahora sólo el entorno de la izquierda abertzale lo afirmaba abiertamente, los presos de ETA son “presos políticos”. Sin embargo, la última oleada del Euskobarómetro revela que cuatro de cada diez vascos considera que los miembros de ETA encarcelados merecen tal consideración. La encuesta semestral elaborada por la Universidad del País Vasco (UPV) incorpora en esta oleada varias preguntas relacionadas con la situación de la banda y sus presos. La calificación de “presos políticos” a los reclusos etarras cuenta con el mismo porcentaje de rechazo que de respaldo, el 40%, y un 20% restante que no se posiciona.

Lo sorprendente es que la calificación como tales no procede necesariamente del entorno nacionalista. Así, el mayor detalle del sondeo revela que en Elkarrekin Podemos un 42% de sus votantes está de acuerdo con la afirmación, incluso por encima de lo que lo aseguran los votantes del PNV, que sólo en un 37% de los casos apoyan tildarlos de “políticos”.

Otra de las cuestiones que se abordan con profusión está relacionada con las medidas que se pueden aplicar para sellar el final del terrorismo y sus consecuencias entre el colectivo de presos etarras. Uno de cada cuatro vascos (26%) cree que se debería aprobar una amnistía a todos los reclusos de la banda. Además, la mitad de los vascos respaldaría que se facilitase el regreso de los etarras huidos. Sin embargo, la opción de reinserción más respaldada es la de aplicar medidas de modo individualizado a cada preso (66%) y la de otorgar de modo selectivo beneficios penitenciarios (55%).

Beneficios con restricciones

El acercamiento a Euskadi de los etarras que cumplen condena es una demanda ampliamente apoyada en el País Vasco, con un 74% de respaldo. Sin embargo, los beneficios que se les puedan aplicar se apoyan pero con ciertas limitaciones. Así, cae ocho puntos el porcentaje de ciudadanos que los extendería “sin exclusión” a todos los etarras (38%), mientras que aumenta diez puntos, hasta el 32% quienes defienden que los beneficios se concedan sólo a quienes no tengan delitos de sangre. Los partidarios del cumplimiento íntegro de las penas caen levemente, dos puntos, hasta el 19%.

Respecto a la actitud ante los homenajes a presos de la banda, el 58% considera que son “contraproducentes” y un 16% los ve “necesarios”. Ante las pintadas alusivas a ETA y su entorno, la mayoría, el 68% cree necesario borrarlas frente a un 19% que defiende respetarlas.

Junto a la situación de la banda, el Euskobarómetro de otoño incorpora, como a lo largo de sus casi 40 oleadas desde hace 23 años, un amplio bloque político. Respecto a hace seis meses se constata un leve incremento del sentimiento no nacionalista, que tras crecer tres puntos supera ampliamente la mitad de la sociedad vasca. El 54% de los vascos y vascas asegura no tener un sentimiento nacionalista, frete al 42% que sí lo manifiesta. Un 30% dice sentirse solo vasco frente al 37% que dice sentirse tan vasco como español.

La independencia como forma de estado sólo cuenta con un apoyo del 25%. La inmensa mayoría de los vascos está satisfecho, en menor o mayor medida con la autonomía. Un 38% dice estarlo de modo pleno y otro 38% sólo “parcialmente”. Un tercio de la sociedad reclama completar las transferencias pendientes como demanda para su plena satisfacción y otro 25% solicita reformar el actual estatuto para lograr ”más autogobierno”.

Sin interés por la independencia

Es significativa la falta de interés que suscita en el conjunto de la sociedad el debate sobre el nuevo estatus vasco que centra una gran parte la actividad y polémica parlamentaria en la Cámara de Vitoria. El 74% de los encuestados reconoce que su interés por la reforma del autogobierno vasco es “poco o ninguno” y apenas un 23% dice seguirlo con “mucho o bastante” interés.

Por último, el interés por la independencia se mantiene estable. La mayoría de la población, el 61% dice tener un pequeño o nulo interés por la independencia frente al 29% que muestra un gran interés por ella. Un tercio de la población, 33%, cree que Euskadi viviría “peor” siendo independiente, otro 20% que lo haría igual que ahora y un 25% que “mejor”.

En caso de celebrarse un referéndum por la independencia el sí sólo lograría un respaldo del 32%, según el Euskobarómetro. El no repunta ligeramente hasta el 39%. Incluso entre los simpatizantes y votantes de algunas formaciones nacionalistas el no sería mayoritario. Así, el 48% de los votantes del PNV votaría en contra frente al 21% que dice que respaldaría la independencia. En porcentajes similares se moverían los seguidores de Podemos, un 43% con el no y un 26% con el sí.

El sondeo revela que Urkullu es el único líder vasco que logra el aprobado. La gestión de su Gobierno también cuenta con el respaldo de la mayoría de la ciudadanía tanto entre nacionalistas como no nacionalistas, que le conceden el aprobado. Respecto a la principal preocupación de los vascos, el paro continua situándose a la cabeza seguido por las desigualdades sociales y la situación política. En cuanto a la situación económica el pesimismo se ha reducido y se confía en que el clima económico y social en Euskadi es mejor que el que se vive en el conjunto de España.