La Mesa del Parlament ha rechazado este martes tramitar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para que la cámara catalana declare unilateralmente la independencia. El freno a la nueva iniciativa independentista en la Mesa se ha producido gracias a la abstención de ERC y ha provocado un nuevo enfrentamiento entre republicanos y Jxcat en el seno de la Mesa. El partido de Carles Puigdemont se ha quedado solo votando a favor de tramitar la iniciativa, vetada gracias a los tres votos en contra que suman Cs y socialistas en el órgano de gobierno del Parlament.

Fuentes de la presidencia del Parlament han explicado que la abstención de los dos miembros de ERC en la Mesa, incluida la del presidente de la cámara, Roger Torrent, obedece a cuestiones reglamentarias y de procedimiento, ya que incumple, entre otras cosas, la propia ley que regula las ILP. Sin embargo, la decisión de los republicanos abre una nueva brecha entre los dos partidos que forman el gobierno catalán, tras los enfrentamientos vividos durante la campaña y en los meses previos por la confección de las listas y, ahora, de los gobiernos locales.

La ILP promovida por entidades independentistas proponía levantar la suspensión sobre la declaración unilateral de independencia aprobada por el Parlament el 10 octubre de 2017 e inmediatamente suspendida por Carles Puigdemont -la república de los siete segundos- e implementar la república catalana. Una propuesta que llevaría a Roger Torrent y el resto de los miembros de la Mesa a desobedecer los requerimientos del Tribunal Constitucional a sus antecesores, y que han llevado a Carme Forcadell a formar parte de los procesados por el Tribunal Supremo en situación de prisión preventiva.

División del Govern

Los republicanos argumentan, sin embargo, que la ILP incumple el propio reglamento del Parlament que establece que las iniciativas legislativas populares deben estar dentro del ámbito de competencias de la Generalitat, algo que excede claramente la declaracion de independencia. Torrent ha recordado que ese argumento ha impedido llevar al pleno diversas ILP, como la petición de referéndum o el proyecto de «constitución catalana», desde 2008.

JxCat, por contra, ha obviado los límites reglamentarios para votar a favor de la iniciativa. Aunque lo ha hecho, según fuentes de la Mesa, sin los aspavientos de enfrentamientos anteriores -como la negativa de Torrent a investir a Puigdemont a distancia- limitándose a votar a favor de la iniciativa, a sabiendas de que sería «tumbada» por los votos en contra de Cs y PSC.

La ILP, que obtuvo 50.000 firmas, supone de hecho un reto a los partidos independentistas, y especialmente a ERC, que desde las elecciones del 21D ha intentado reconducir las expectativas de su electorado para abandonar el unilateralismo que ha llevado a su cúpula a prisión preventiva. De hecho, la consigna de «ni un dirigente más» en riesgo de infracción penal por actuaciones simbólicas ha sido una de las consignas de la formación durante la legislatura y en cada uno de los enfrentamientos con JxCat, que se sigue beneficiando de la huida de Carles Puigdemont y la plataforma propagandística que supone su «casa de la república» en Waterloo.